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Discuten fecha fundacional de México-Tenochtitlan, con miras a conmemorar sus 700 años
nacional - 2019-09-25
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Discuten fecha fundacional de México-Tenochtitlan, con miras a conmemorar sus 700 años


Conjuntamente con el INAH, la Coordinación Nacional de Memoria Histórica y Cultural de México, y la Secretaría de Cultura capitalina organizaron una mesa redonda

Aunque se acordó que 2-Calli o 1325, es el año más citado en fuentes, los argumentos dados por expertos distaron de ser verdades absolutas


Hace aproximadamente siete siglos, el pueblo mexica legitimó su poderío a través de un relato oficial que entreveraba mito e historia, alrededor de la fundación de su gran ciudad: México-Tenochtitlan; ¿es posible dar una fecha precisa a este hecho, con miras a conmemorarlo?, fue la interrogante que intentaron despejar siete especialistas de renombre en una mesa redonda realizada en el Museo del Templo Mayor, en el corazón mismo de ese antiguo imperio.

En coordinación con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), este interesante y suspicaz debate fue organizado por la Coordinación Nacional de Memoria Histórica del Gobierno de la República y la Secretaría de Cultura capitalina. El propósito fue consensar el posible aniversario de lo que hoy es una urbe que supera los 21 millones de habitantes y se extiende cerca de 1,500 km², cuyo origen se encuentra en esa legendaria isla.

Aunque al final del encuentro se acordó que el año más citado en fuentes que refieren a la fundación de México-Tenochtitlan, es 2-Calli, que correspondería a 1325, los argumentos trazados por expertos del INAH y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), entre ellos el maestro Eduardo Matos Moctezuma, y los doctores Rafael Tena, Patrick Johansson y María Castañeda de la Paz, distaron de convertirse en verdades absolutas.

El director general del INAH, el antropólogo Diego Prieto Hernández, sostuvo, sin embargo, que “todos necesitamos de relatos que nos den sentido, por lo que conmemorar los 700 años de Ciudad de México, puede mover a profundizar y reflexionar sobre nuestro devenir colectivo”. Bajo esta idea, el secretario de Cultura de la capital, Alfonso Suárez del Real, y Eduardo Villegas Mejía, coordinador de Memoria Histórica y Cultural de México, adelantaron que en 2024 arrancará un programa para rememorar la creación de México-Tenochtitlan.

Ante la imposibilidad de que los fechamientos de materiales arqueológicos del Templo Mayor brinden una temporalidad precisa, es decir, sin rangos, el investigador emérito del INAH, Eduardo Matos, recuperó un cálculo obtenido por el arqueoastrónomo Jesús Galindo, de la UNAM: el 13 de abril de 1325, a las 10:54 de la mañana, en la Cuenca de México se observó un eclipse total de sol que duró 4 minutos y 6 segundos. Un fenómeno de esa naturaleza, en un pueblo que se decía heredero del dios solar Huitzilopochtli, que además venció a su hermana la luna en batalla, debió convertirse en una señal sobre su propia creación.

No obstante, la doctora María Castañeda de la Paz, conocedora de historia indígena prehispánica y colonial, precisó que en códices y crónicas no se hace referencia al citado eclipse solar; lo llamativo es que, pese a las distintas fechas que estos documentos proporcionan sobre la fundación de Tenochtitlan, aquellos donde los propios tenochcas dan su versión, como los códices Mendoza y Mexicanus (los más antiguos a este respecto), además de la Crónica Mexicayotl, de Alvarado Tezozómoc, o la Leyenda de los Soles, se indica que fue en 2-Calli, 1325.

La investigadora del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, abundó que, en 1428, el cuarto tlatoani de México-Tenochtitlan, Itzcóatl, promovió una historia hegemónica, que colocaba a la casa real mexica por encima de otras poblaciones que tenían raigambre en la cuenca, pues como también señaló el historiador y antropólogo Federico Navarrete, esta área contaba con dos milenios de vida urbana antes del arribo de los venidos de Aztlan.

“Lo que hizo Itzcóatl fue crear un lugar de origen, Aztlan, que también es una isla, para que todos se reconozcan en ese espacio; y va a crear una deidad nueva, Huitzilopochtli, que aparece ante los sacerdotes en un entorno blanco, sagrado, y con esa señal legitima a su pueblo y a la casa real gobernante que fundará Tenochtitlan”, comentó María Castañeda.

Por su parte, el historiador del INAH, Rodrigo Martínez Baracs, consideró que no debiera aceptarse como verdad histórica el relato oficial que los mexicas dejaron de sí mismos, y debe aprovecharse la ocasión de los 700 años de la ciudad "para leer, interrogar, difundir las fuentes antiguas, publicar las ediciones facsimilares y críticas en papel e internet, y no como un endiosamiento del pasado azteca a partir de una ideología de Estado. El imperio tenochca no es todos los México, que por algo se rebelaron, aprovechando a los españoles que llegaron en 1519.

“Es necesario —continuó— defender la libre investigación y discusión crítica de nuestro pasado prehispánico, y de la historia de la gran ciudad, como de cualquier otro tema de nuestra historia. Ojalá no nos embargue un patrioterismo azteca. La conmemoración debe servir para repensar entre todos, estas cuestiones”, apuntó.

En la mesa redonda, el doctor Patrick Johansson, del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, planteó una controversial hipótesis a partir del análisis filológico de fuentes como el Códice Mexicanus y el Manuscrito 40, que indica no una, sino una doble fundación, para México-Tenochtitlan, dual como su nombre.

De manera, que “ocurrió una primera fundación, selénica o lunar, en 1324 o 1325, que recuerda el momento en que el corazón de Cópil, hijo de la diosa lunar Malinalxóchitl y hermana de Huitzilopochtl, es arrojado a la laguna; y después, hacia 1363 o 1364, hubo una reelaboración en tiempos de Itzcóatl o quizás antes, de la historia y del mito, donde el águila como símbolo solar, se posaría sobre el tunal selénico. Y ahí tenemos esta victoria del sol sobre la luna, y el destino de los mexicas, que sería un destino solar”.

Mediante un erudito repaso por distintos corpus que incluye los anales indígenas que no concuerdan con el calendario europeo, y los que sí; así como las fuentes de formato europeo que dividen el relato en capítulos, el doctor Rafael Tena, de la Dirección de Etnohistoria del INAH, opinó que, en términos estadísticos, son más aquellos que refieren 1325 como año de fundación de Tenochtitlan, pese a que en algunos se afirma 1364 o 1312.

El etnohistoriador Luis Barjau, de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, concluyó que si, en términos linguísticos, se han dado consensos para nombrar lugares que nos son comunes, “me parece legítimo buscar la precisión de la fecha fundacional de Tenochtitlan, así como para los propios mexicas fue legítimo buscar su establecimiento en el siglo XIII. No tiene sentido, en nombre de la erudición, buscar variantes a los nombres y las fechas”.





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