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Juan Villoro enamora al público de Ecatepec, el
nacional - 2019-08-05
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Juan Villoro enamora al público de Ecatepec, el "santuario del rock"


“Hay que asociar la cultura con el afecto para que esta florezca”, dijo el escritor al participar en la “Jornada por la paz” efectuada en ese municipio mexiquense.

Los centros comunitarios del INAH fueron creados en la década de 1990, por iniciativa de la antropóloga Cristina Payán, para interactuar con la sociedad.


Cuando se crea una comunidad afectiva en torno a las historias de ficción, el gusto por la lectura florece, dijo el escritor y periodista Juan Villoro al público de Ecatepec que acudió a escucharlo este sábado al Centro Comunitario, donde el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) llevó a cabo la “Jornada por la paz”, en este municipio mexiquense marcado por una situación social compleja y violenta.

El escritor abrió la jornada con una plática informal, en la que leyó amorosamente cuatro historias a escuchas receptivos e interesados, regaló libros y respondió preguntas de lectores formados en una larga fila que nunca se agotó.

A una profesora que lo cuestionó sobre cómo motivar a los alumnos a la lectura, Villoro le respondió que “es muy importante que padres, madres, abuelos o profesores convirtamos a las historias en formas de la fe; es decir, que quien las escucha sienta que alguien que lo aprecia está leyendo con él o ella, no que le imponga y deje de tarea el libro, porque lo que se impone aburre.

“Así como existe el ‘había una vez’, como preámbulo para contar un cuento, para despertar el gusto por esas ficciones es importante considerar el ‘había una voz’… la del maestro, del padre, del abuelo que convierte la literatura, por primera vez y para siempre, en una forma de la fe, en una voz que acompaña. Cuando se comparten las historias, se crea una comunidad afectiva; esos niños o jóvenes, pequeños lectores, nunca van a olvidar esos momentos gratos de afectos compartidos, no sólo van a recordar la historia y los personajes.

“Hay que asociar la cultura con el afecto, porque así es como transmitimos los valores”, indicó el escritor. “Si alguien me quiere y me respeta, me cuenta una historia. Eso se atesora y se lleva para siempre: es así como podemos transmitir la pasión por los libros en la casa y en la escuela”, consideró.

“Gracias por venir a un lugar oscuro de la Ciudad de México”, expresó otro de los asistentes, a quien Juan Villoro comentó que él llegó por primera vez a Ecatepec a buscar cultura: “Fui muy aficionado a la música de rock en una época en que se habían prohibido los conciertos masivos por el Movimiento del 68, y se evitaban las grandes concentraciones juveniles. Entonces San Cristóbal Ecatepec se convirtió en un santuario de la contracultura, de la música de rock. Venía a buscar el rock que no encontraba en otras partes de la ciudad”.

Hoy, dijo, “aplaudo la iniciativa del INAH, de buscar la paz a través de la cultura, porque creo que contribuye a restaurar el tejido social y a transmitir valores”. El periodista también celebró públicamente que México tenga un Presidente honesto y que ataque la corrupción. “El solo hecho de la honestidad me parece encomiable”, señaló.

“Se necesita más apoyo a la cultura, más tolerancia con la discrepancia y respetar a los comunicadores. Entre todos tenemos que demostrar que somos útiles y que hacemos sociedad gracias a la cultura. Por eso estoy contento de estar en Ecatepec, porque aquí estamos haciendo comunidad, estamos haciendo país, involucrados de manera totalmente desinteresada en demostrar que con la cultura podemos salir adelante, la cual es lo más valioso que tenemos”.

Villoro puntualizó que hace falta la creación de públicos, “no tanto apoyar autores de manera privilegiada. Por supuesto es importante proteger el patrimonio, pero principalmente crear público, acercar a la gente a la cultura; para la mayoría de las personas de esta ciudad Bellas Artes es una estación del Metro. Hay que tomar las cosas en nuestras manos y empezar a hacer algo, sin pensar que dependemos totalmente del gobierno”.

En respuesta a las inquietudes de sus lectores, sobre su proceso creativo, el autor comentó que “detrás de un escritor hay un lector, la lectura es el equivalente al entrenamiento de un futbolista, y también hay que atreverse a decir cosas muy personales”. El público estaba inquieto por el uso del lenguaje coloquial en sus historias, Villoro les señaló que es muy difícil porque “tiene que fluir natural, lograr que todas las personas que hablen español lo entiendan. Elijo cada una de las palabras que coloco en el texto, así trabajo”, dijo.

Finalmente, compartió sus rutinas: mostró unas pequeñas llaves que abren candados de maletas, comentó que si ocupa sus manos en ellas, frotándolas, puede pensar en otras cosas, como quien reza un rosario que es un instrumento de meditación. “Tengo la superstición de que abren las cerraduras de la imaginación”.

En la “Jornada por la paz”, la artista visual Aík Alpízar inauguró su primera muestra individual: Todos los caminos van a todas partes, una serie de dibujos, pintura y una escultura interactiva elaborados con papel y cartón, “materiales mal vistos por el mercado del arte porque no son durables, pero a mí me interesa destacar su humildad”, dijo la creadora ecatepequense, quien considera valioso que el INAH abra los espacios del Centro Comunitario de Ecatepec (CCE) para que artistas jóvenes den a conocer su trabajo al público.

Mientras, cinco grafiteros daban forma material a sus sueños lúdicos en sendos lienzos ubicados en los jardines de la Casa de Morelos con el fondo alegre del reggae, Vicente Camacho Lucario, director del CCE, recordó que los centros comunitarios del INAH fueron creados en la década de 1990, por iniciativa de la antropóloga Cristina Payán, con la finalidad acercar la cultura a la región, en este caso el nororiente del Estado de México, y existen otros dos: el de Culhuacán, en la Ciudad de México, y el de Tepotzotlán, también en la entidad mexiquense.

Explicó que el CCE periódicamente realiza actividades, la de este sábado fue una forma de protestar pacíficamente por la violencia e inseguridad en la zona. Asimismo, lleva a cabo un ciclo de conferencias que se realizan cada 15 días, en esta ocasión con la participación del escritor Juan Villoro, la cual se enmarcó en la “Jornada por la paz”. En este sentido, adelantó que se prepara un festival de lenguas y saberes originarios con la participación de grupos de rock en náhuatl y otomí.

“También damos talleres para niños. En este verano los estamos llevando a Acolman y a Teotihuacan, los transportamos en las camionetas del INAH. Tenemos un promedio de 30 niños que salen a visitar estos sitios”.

Vicente Camacho informó que el 9 de agosto se efectuará la reapertura del Museo de Sitio del CCE, ubicado en la casa donde fue fusilado José María Morelos y Pavón, el 22 de diciembre de 1815. El edificio principal resultó dañado por los sismos de 2017 y tuvo un proceso de restauración. Ese día se develará la placa que da nombre oficial a la Biblioteca Cristina Payán.

Al día siguiente, el sábado 10 de agosto, será inaugurada la exposición Zapata a 100 años vivo, para conmemorar el 140 aniversario del natalicio y centenario luctuoso del Caudillo del Sur. La muestra se integra por más de 30 obras, entre pintura, fotografía, técnicas mixtas y serigrafía. La exhibición se presentó en el Senado de la República y en el CCE inicia su itinerancia por diversas sedes.

Finalmente, Camacho recordó que el INAH nació dentro de un gobierno democrático y republicano, como fue el de Lázaro Cárdenas, y desde siempre ha estado con las comunidades, de manera que al pueblo más apartado han llegado antropólogos. “Hoy, a través de sus centros comunitarios, tiene una interacción directa con la sociedad y la gente se acerca en busca ofertas culturales, de esparcimiento, de aprendizaje, de espacios para expresarse, principalmente colectivos de jóvenes estudiantes de las escuelas de arte, a los cuales se les abren las puertas para que comiencen”, concluyó.


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