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Fiebres en el puerperio: una preocupación para la salud materna
salud - 2018-07-17
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Fiebres en el puerperio: una preocupación para la salud materna

La fiebre y la sepsis durante el puerperio son importantes causas de enfermedad y muerte materna en todo el mundo. Especialistas estiman que alrededor del 12% de las mujeres que tuvieron parto presentan fiebres puerperales.

Por definición, el puerperio comprende un periodo de 6 semanas o 42 días a partir del parto, y en el que ocurren cambios anatómicos y fisiológicos que revierten el cuerpo de las mujeres a su estado antes del embarazo. De acuerdo al tiempo que haya transcurrido después del parto se divide en puerperio inmediato (primeras 24 horas), mediato (del segundo al séptimo día) y tardío (desde el octavo día hasta los 42 días).

La preocupación sobre el impacto de las fiebres puerperales en la salud de las mujeres no es nueva. Durante el siglo XIX la sepsis puerperal alcanzó el nivel de epidemia. En el mismo siglo en Viena, el médico obstetra Ignaz Semmelweis, preocupado por las muchas muertes por fiebres puerperales, realizó uno de los más importantes aportes a la historia de la asepsia y la atención médica.

Antes de que Koch y Pasteur publicaran sus teorías sobre el origen bacteriano de las enfermedades. Ignaz Semmelweis observó diferencias en la frecuencia de las fiebres entre los dos pabellones de maternidad del Hospital General de Viena. Se percató que el pabellón con mayor porcentaje de muertes por fiebres puerperales era en el que atendían los médicos y estudiantes de medicina, quienes además de revisar a las mujeres manipulaban cadáveres.

De esta observación, el Dr. Semmelweis dedujo que los médicos y alumnos transportaban “materia cadavérica”, desde las morgues hasta las mujeres, lo que causaba las infecciones. Para solucionarlo, ordenó el lavado de manos con una solución de cloro antes de examinar a las mujeres en atención de parto.

El resultado fue una drástica disminución de las muertes. Sin embargo, las revolucionarias ideas de Semmelweis no fueron bien recibidas. Muchos de los obstetras las rechazaron, argumentando pocas evidencias científicas. Al final abandonó Viena y terminó sus días de manera trágica.

No fue hasta que Robert Koch y Louis Pasteur publicaran sus teorías sobre el origen bacteriano de las enfermedades que el trabajo pionero de Semmelweis cobrara sentido.


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