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Bioplástico de cáscara de papa se desarrolla en el IPN para abatir contaminación
tecnologia - 2018-07-30
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Bioplástico de cáscara de papa se desarrolla en el IPN para abatir contaminación

La contaminación por productos desechables como vasos, platos y cucharas de plástico se ha convertido en un problema alarmante, que afecta al suelo, el aire y mares, para revertir esa situación, estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) crearon un bioplástico a partir de la cáscara de papa que tarda de cuatro a cinco meses en degradarse.

De acuerdo con los creadores de esta propuesta, Gabriela García Orozco, Lucero Guerra Tovar, Joel Sánchez Díaz y Yoxan Solís Vázquez, alumnos del Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos (CECyT) 10 “Carlos Vallejo Márquez”, el bioplástico se enfoca en dar una solución a la reducción de residuos sólidos urbanos generados por la sociedad mexicana mediante el consumo de artículos innovadores que sean rápidamente degradables en el ambiente y no afecten los ecosistemas.

“El proyecto nace por la alta demanda que existe de plásticos elaborados con polímeros sintéticos y se propone una alternativa de un bioplástico que está elaborado a base de cáscara de papa, lo que transforma residuos orgánicos en productos de uso común para el país”, informó Joel Sánchez Díaz.

Este prototipo busca sustituir los polímeros que se usan con frecuencia, los cuales tardan de 500 hasta mil años en degradarse, tienen muchos contaminantes y generan repercusiones a los organismos presentes en los suelos.

“Es un biopolímero fabricado con residuos orgánicos como el almidón de la cáscara de la papa y la fécula de maíz, lo cual hace que el producto sea amigable con el ambiente”, indicó Solís Vázquez, alumno de la carrera técnica de Diagnóstico y Mejoramiento Ambiental.

Aseguraron que el producto puede aguantar una bebida con temperatura de 150 grados Celsius; las convencionales, como café y té van de los 35 a 45, es así que hay seguridad de que un artículo elaborada con bioplástico no se destruya con el calor. Indicaron los diseñadores del proyecto que desde la producción a la degradación no causa ningún impacto negativo al medio ambiente. No tiene sabor y el color que tiene actualmente es naranja, pero puede producirse sin éste.


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