CREAN CIENTÍFICOS DE LA UNAM BIOPRÓTESIS PARA REGENERAR TEJIDOS
_ El desarrollo, impulsado en conjunto por el Instituto de Investigaciones en Materiales y la Facultad de Medicina, serÃa una solución terapéutica para pacientes con alteraciones en las vÃas biliares y la uretra
CientÃficos de la UNAM desarrollan una bioprótesis tubular de colágena (proteÃna caracterÃstica de los mamÃferos que funciona como adhesivo tisular) para regenerar tejidos afectados por traumatismos, tumores, malformaciones congénitas o iatrogenias quirúrgicas (daños causados por un procedimiento médico), entre otras causas.
Con el tiempo, esta innovación podrÃa implantarse en humanos, restituir funciones biológicas perdidas y ser utilizada para favorecer la creación de tejidos, como hueso en un paciente que haya perdido parte de la mandÃbula.
Para ello, se implantarÃa un andamio de colágena sembrado con osteocitos que, al reproducirse y migrar, formarÃan la estructura ósea faltante. También permitirÃa reparar tanto las vÃas biliares (usualmente obstruidas y deterioradas por piedras formadas en la vesÃcula) como la uretra (con frecuencia afectada por accidentes o tumores).
Manufacturación
Cristina Piña Barba, del Instituto de Investigaciones en Materiales de la UNAM, es la encargada de proveer el bloque de colágena, obtenida a partir de una matriz de cóndilo (protuberancia redondeada en la extremidad de un hueso que encaja en el hueco de otro para formar una articulación) de bovino, registrada ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial como Nukbone.
El bloque referido ya tiene una estructura de andamio, con poros y trabéculas de tamaño especÃfico, donde las células pueden alojarse y reproducirse; además, sus interconexiones les permiten migrar.
José Jorge GarcÃa Loya, del Departamento de CirugÃa de la Facultad de Medicina (FM), quien manufactura la bioprótesis con diferentes diámetros, señaló que “ya con la geometrÃa especÃfica los tubos pasan por un proceso de limpieza y esterilización para retirar residuos depositados durante la etapa de transformación. Se desmineralizan con ácido clorhÃdrico y se impermeabilizan con un biopolÃmero denominado ε-caprolactonaâ€.
Evaluación preclÃnica
La bioprótesis tubular de colágena (caracterizada por microscopÃa óptica y electrónica de barrido, asà como con difracción de rayos X, espectroscopÃa infrarroja y pruebas térmicas) ya se valoró preclÃnicamente en dos modelos animales.
En la FM, los académicos BenjamÃn León y Eduardo Montalvo evaluaron una bioprótesis absorbible para tratar una lesión en las vÃas biliares de un cerdo. Por su parte, Christian Acevedo GarcÃa colocó un xenoimplante urético en un perro, en el Hospital General de México y en la Unidad de Medicina Experimental de la entidad universitaria.
En ambos casos, los resultados preliminares, interpretados con diversas técnicas imagenológicas e histopatológicas, han sido satisfactorios a largo plazo. Con resonancia magnética nuclear y pruebas histológicas se observó que el biomaterial es permeable (propiedad buscada).
“La bioprótesis absorbible en las vÃas biliares del cerdo funcionó bien por dos años. Éste llevó una vida normal, sin medicamentos. En cuanto al xenoimplante en la uretra canina, lo obtenido fue prometedor: el tubo se reabsorbió, dejó sólo las células y forma tubular, y el órgano pudo hacer su funciónâ€, aseguró GarcÃa Loya.
Resultados alentadores
BenjamÃn León, médico veterinario y maestro en biomateriales, estudia mediante ensayos in vitro la viabilidad de las células troncales con diferentes inductores. Después probará en animales, ya con inductores especÃficos, para que éstas se diferencien y expresen, por ejemplo, como células uréticas.
Además, mediante análisis fÃsico-quÃmicos y biológicos de muestras de tejido reparado y extirpado al animal, observa cómo se expresan las también llamadas células madre dentro de la bioprótesis absorbible y con qué calidad se reproducen y migran, a fin de determinar su funcionamiento.
GarcÃa Loya hace las probetas (pequeños discos) donde se colocarán las células especÃficas obtenidas de los mismos animales.
“Si bien la bioprótesis tubular de colágena se ha empleado en la reparación ósea en humanos, los estudios en vÃas biliares y uretra aún no son concluyentes. Falta para probarla en personas, pero los resultados son alentadoresâ€, indicó el universitario.
Por sus propiedades fÃsicas (presenta poros e interconexiones), quÃmicas (está formada de colágena tipo I) y biológicas (tiene un origen natural y es biodegradable), este desarrollo favorece la regeneración de tejido lesionado y promueve la recuperación de funciones perdidas; de esta manera, serÃa una solución terapéutica para pacientes con alteraciones o lesiones en los órganos referidos.
CientÃficos de la UNAM desarrollan una bioprótesis tubular de colágena (proteÃna caracterÃstica de los mamÃferos que funciona como adhesivo tisular) para regenerar tejidos afectados por traumatismos, tumores, malformaciones congénitas o iatrogenias quirúrgicas (daños causados por un procedimiento médico), entre otras causas.
Con el tiempo, esta innovación podrÃa implantarse en humanos, restituir funciones biológicas perdidas y ser utilizada para favorecer la creación de tejidos, como hueso en un paciente que haya perdido parte de la mandÃbula.
Para ello, se implantarÃa un andamio de colágena sembrado con osteocitos que, al reproducirse y migrar, formarÃan la estructura ósea faltante. También permitirÃa reparar tanto las vÃas biliares (usualmente obstruidas y deterioradas por piedras formadas en la vesÃcula) como la uretra (con frecuencia afectada por accidentes o tumores).
Manufacturación
Cristina Piña Barba, del Instituto de Investigaciones en Materiales de la UNAM, es la encargada de proveer el bloque de colágena, obtenida a partir de una matriz de cóndilo (protuberancia redondeada en la extremidad de un hueso que encaja en el hueco de otro para formar una articulación) de bovino, registrada ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial como Nukbone.
El bloque referido ya tiene una estructura de andamio, con poros y trabéculas de tamaño especÃfico, donde las células pueden alojarse y reproducirse; además, sus interconexiones les permiten migrar.
José Jorge GarcÃa Loya, del Departamento de CirugÃa de la Facultad de Medicina (FM), quien manufactura la bioprótesis con diferentes diámetros, señaló que “ya con la geometrÃa especÃfica los tubos pasan por un proceso de limpieza y esterilización para retirar residuos depositados durante la etapa de transformación. Se desmineralizan con ácido clorhÃdrico y se impermeabilizan con un biopolÃmero denominado ε-caprolactonaâ€.
Evaluación preclÃnica
La bioprótesis tubular de colágena (caracterizada por microscopÃa óptica y electrónica de barrido, asà como con difracción de rayos X, espectroscopÃa infrarroja y pruebas térmicas) ya se valoró preclÃnicamente en dos modelos animales.
En la FM, los académicos BenjamÃn León y Eduardo Montalvo evaluaron una bioprótesis absorbible para tratar una lesión en las vÃas biliares de un cerdo. Por su parte, Christian Acevedo GarcÃa colocó un xenoimplante urético en un perro, en el Hospital General de México y en la Unidad de Medicina Experimental de la entidad universitaria.
En ambos casos, los resultados preliminares, interpretados con diversas técnicas imagenológicas e histopatológicas, han sido satisfactorios a largo plazo. Con resonancia magnética nuclear y pruebas histológicas se observó que el biomaterial es permeable (propiedad buscada).
“La bioprótesis absorbible en las vÃas biliares del cerdo funcionó bien por dos años. Éste llevó una vida normal, sin medicamentos. En cuanto al xenoimplante en la uretra canina, lo obtenido fue prometedor: el tubo se reabsorbió, dejó sólo las células y forma tubular, y el órgano pudo hacer su funciónâ€, aseguró GarcÃa Loya.
Resultados alentadores
BenjamÃn León, médico veterinario y maestro en biomateriales, estudia mediante ensayos in vitro la viabilidad de las células troncales con diferentes inductores. Después probará en animales, ya con inductores especÃficos, para que éstas se diferencien y expresen, por ejemplo, como células uréticas.
Además, mediante análisis fÃsico-quÃmicos y biológicos de muestras de tejido reparado y extirpado al animal, observa cómo se expresan las también llamadas células madre dentro de la bioprótesis absorbible y con qué calidad se reproducen y migran, a fin de determinar su funcionamiento.
GarcÃa Loya hace las probetas (pequeños discos) donde se colocarán las células especÃficas obtenidas de los mismos animales.
“Si bien la bioprótesis tubular de colágena se ha empleado en la reparación ósea en humanos, los estudios en vÃas biliares y uretra aún no son concluyentes. Falta para probarla en personas, pero los resultados son alentadoresâ€, indicó el universitario.
Por sus propiedades fÃsicas (presenta poros e interconexiones), quÃmicas (está formada de colágena tipo I) y biológicas (tiene un origen natural y es biodegradable), este desarrollo favorece la regeneración de tejido lesionado y promueve la recuperación de funciones perdidas; de esta manera, serÃa una solución terapéutica para pacientes con alteraciones o lesiones en los órganos referidos.