Expedición mundial para investigar cómo se formó la corteza terrestre
_ En busca de pistas para conocer cómo se formó la corteza continental de la Tierra, un grupo internacional de cientÃficos hizo una expedición en una cadena de volcanes activos localizada en el Mar de Filipinas, al sur de Japón: el arco de IzuBonin-Marianas. La tarea fue organizada por el Integrated Ocean Drilling Program, consorcio dedicado a la exploración de las rocas y sedimentos del fondo marino.
En el viaje participó Michelangelo Martini, investigador del Instituto de GeologÃa de la UNAM, único cientÃfico que asistió por parte de México.
Fueron dos meses a bordo de un buque de investigación con bandera japonesa, tiempo que permitió a los expertos perforar un registro estratigráfico continuo asociado con las erupciones de esa cadena de volcanes submarinos. Por medio de la infraestructura con que cuenta el buque, fueron colectados datos petrográficos, geoquÃmicos, geofÃsicos y paleontológicos de ese sitio.
"El barco es un laboratorio flotante en donde pudimos hacer algunos análisis, aunque otras muestras las trajimos a los laboratorios de las instituciones de procedencia de cada integrante. Una parte del trabajo es colectivo y otra responde a estudios particulares de cada investigador."
El objetivo grupal es entender cómo se originó la corteza continental de la Tierra, la que conforma la gran mayorÃa de las regiones emergidas del planeta. "En los libros de texto se señala que se creó en las zonas donde hay vulcanismo activo y en los arcos intraoceánicos como Izu-Bonin-Marianas, pero hoy en dÃa se sabe que eso puede ser incorrecto, pues se ha
comparado la composición quÃmica de las rocas volcánicas generadas en los arcos y en la corteza continental, y aunque la abundancia de muchos elementos es parecida, la de otros es totalmente distinta", detalló Martini.
Sin embargo, el arco Izu-Bonin-Marianas tiene perfiles sÃsmicos y datos geofÃsicos reveladores. "Indican que en su parte trasera la velocidad con que se transmiten las ondas sÃsmicas es parecida a la observada en la corteza continental", dijo.
Entre los objetivos está indagar si la actividad magmática de la parte trasera de un arco volcánico intraoceánico pudiera dar origen a la corteza continental. "El resultado lo publicaremos en un artÃculo cientÃfico conjunto", precisó.
Estudio comparativo
Martini también realiza un estudio propio, en el que compara el arco referido con uno submarino antiguo que colisionó con el núcleo continental de Norteamérica durante el final del Cretácico Inferior y actualmente se encuentra expuesto a lo largo de la costa pacÃfica de México.
Por varios años, el geólogo italiano ha trabajado en nuestro paÃs con arcos intra-océanicos antiguos del Jurásico-Cretácico, de edades entre 160 y 130 millones de años, que ahora están expuestos en la costa del PacÃfico, desde Guerrero, Michoacán y Colima, hasta Baja California.
"Éstos ya se han acrecionado al continente y están completamente exhumados. Eso ocurre por el movimiento de las placas tectónicas, que causa la interacción y colisión entre bloques litosféricos oceánicos y continentales, y la consecuente exhumación de las rocas involucradas en la colisión que forma cinturones orogénicos", apuntó.
México es una región sÃsmica, especialmente en el PacÃfico; bajo su superficie tiene zonas de subducción que producen movimientos laterales de las placas, que al chocar colisionan y comienzan a moverse hasta aflorar en la superficie.
"El arco volcánico que hoy en dÃa está en la costa mexicana se desarrolló en el Jurásico-Cretácico, en una posición que en la actualidad corresponde con el Océano PacÃfico oriental. Desde que empezó a colisionar, hace 120 o 115 millones de años, ya era parte del continente", abundó.
Para los geólogos es difÃcil entender el origen y evolución de los arcos volcánicos que ya han sido acrecionados a las márgenes continentales. Por esta razón, es importante emprender estudios sobre arcos volcánicos actuales, que aún no hayan sido afectados por cambios petrológicos y estructurales permanentes que obliteran parte de la información sobre su origen y desarrollo.
"Ahora vamos a ver si estos dos arcos submarinos (Izu-Bonin-Marianas, que es mucho más joven y activo, y el del PacÃfico mexicano, antiguo y extinto) se parecen en algo y si pueden ser sitios de origen de la corteza continental de la Tierra", finalizó.
Dinamismo planetario
Las placas tectónicas dan dinamismo al planeta. Muchas de sus colisiones dan forma a ciertas áreas de la corteza y generan eventos como sismos y volcanes.
"Lo interesante es que la margen del PacÃfico de México ha sufrido una historia de subducción continua por más de cien millones de años. Ésta produjo la generación y colisión de arcos volcánicos, asà como el desarrollo de cinturones orogénicos que han forjado la geometrÃa y morfologÃa de la margen continental del paÃs", dijo Michelangelo Martini, interesado en entender a detalle cómo funciona la dinámica de estos procesos tectónicos.
En este contexto, el estudio de los arcos de Izu-Bonin-Marianas y de la costa pacÃfica representan elementos claves para comprender los procesos que actúan a lo largo de las zonas de subducción y que determinan la configuración actual de las márgenes continentales.
En el viaje participó Michelangelo Martini, investigador del Instituto de GeologÃa de la UNAM, único cientÃfico que asistió por parte de México.
Fueron dos meses a bordo de un buque de investigación con bandera japonesa, tiempo que permitió a los expertos perforar un registro estratigráfico continuo asociado con las erupciones de esa cadena de volcanes submarinos. Por medio de la infraestructura con que cuenta el buque, fueron colectados datos petrográficos, geoquÃmicos, geofÃsicos y paleontológicos de ese sitio.
"El barco es un laboratorio flotante en donde pudimos hacer algunos análisis, aunque otras muestras las trajimos a los laboratorios de las instituciones de procedencia de cada integrante. Una parte del trabajo es colectivo y otra responde a estudios particulares de cada investigador."
El objetivo grupal es entender cómo se originó la corteza continental de la Tierra, la que conforma la gran mayorÃa de las regiones emergidas del planeta. "En los libros de texto se señala que se creó en las zonas donde hay vulcanismo activo y en los arcos intraoceánicos como Izu-Bonin-Marianas, pero hoy en dÃa se sabe que eso puede ser incorrecto, pues se ha
comparado la composición quÃmica de las rocas volcánicas generadas en los arcos y en la corteza continental, y aunque la abundancia de muchos elementos es parecida, la de otros es totalmente distinta", detalló Martini.
Sin embargo, el arco Izu-Bonin-Marianas tiene perfiles sÃsmicos y datos geofÃsicos reveladores. "Indican que en su parte trasera la velocidad con que se transmiten las ondas sÃsmicas es parecida a la observada en la corteza continental", dijo.
Entre los objetivos está indagar si la actividad magmática de la parte trasera de un arco volcánico intraoceánico pudiera dar origen a la corteza continental. "El resultado lo publicaremos en un artÃculo cientÃfico conjunto", precisó.
Estudio comparativo
Martini también realiza un estudio propio, en el que compara el arco referido con uno submarino antiguo que colisionó con el núcleo continental de Norteamérica durante el final del Cretácico Inferior y actualmente se encuentra expuesto a lo largo de la costa pacÃfica de México.
Por varios años, el geólogo italiano ha trabajado en nuestro paÃs con arcos intra-océanicos antiguos del Jurásico-Cretácico, de edades entre 160 y 130 millones de años, que ahora están expuestos en la costa del PacÃfico, desde Guerrero, Michoacán y Colima, hasta Baja California.
"Éstos ya se han acrecionado al continente y están completamente exhumados. Eso ocurre por el movimiento de las placas tectónicas, que causa la interacción y colisión entre bloques litosféricos oceánicos y continentales, y la consecuente exhumación de las rocas involucradas en la colisión que forma cinturones orogénicos", apuntó.
México es una región sÃsmica, especialmente en el PacÃfico; bajo su superficie tiene zonas de subducción que producen movimientos laterales de las placas, que al chocar colisionan y comienzan a moverse hasta aflorar en la superficie.
"El arco volcánico que hoy en dÃa está en la costa mexicana se desarrolló en el Jurásico-Cretácico, en una posición que en la actualidad corresponde con el Océano PacÃfico oriental. Desde que empezó a colisionar, hace 120 o 115 millones de años, ya era parte del continente", abundó.
Para los geólogos es difÃcil entender el origen y evolución de los arcos volcánicos que ya han sido acrecionados a las márgenes continentales. Por esta razón, es importante emprender estudios sobre arcos volcánicos actuales, que aún no hayan sido afectados por cambios petrológicos y estructurales permanentes que obliteran parte de la información sobre su origen y desarrollo.
"Ahora vamos a ver si estos dos arcos submarinos (Izu-Bonin-Marianas, que es mucho más joven y activo, y el del PacÃfico mexicano, antiguo y extinto) se parecen en algo y si pueden ser sitios de origen de la corteza continental de la Tierra", finalizó.
Dinamismo planetario
Las placas tectónicas dan dinamismo al planeta. Muchas de sus colisiones dan forma a ciertas áreas de la corteza y generan eventos como sismos y volcanes.
"Lo interesante es que la margen del PacÃfico de México ha sufrido una historia de subducción continua por más de cien millones de años. Ésta produjo la generación y colisión de arcos volcánicos, asà como el desarrollo de cinturones orogénicos que han forjado la geometrÃa y morfologÃa de la margen continental del paÃs", dijo Michelangelo Martini, interesado en entender a detalle cómo funciona la dinámica de estos procesos tectónicos.
En este contexto, el estudio de los arcos de Izu-Bonin-Marianas y de la costa pacÃfica representan elementos claves para comprender los procesos que actúan a lo largo de las zonas de subducción y que determinan la configuración actual de las márgenes continentales.