Micorriza: clave en los estudios ecológicos del cambio climático
_ La micorriza se forma a partir de la interacción entre los hongos micorrÃzicos y la raÃz de las plantas, lo que produce una serie de estructuras donde ambos se benefician de nutrimentos. La pionera en estos estudios, la cientÃfica MarÃa Valdés RamÃrez, de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB), del Instituto Politécnico Nacional (IPN), señaló que es clave en la conexión fisiológica planta-suelo y debe incluirse en los estudios ecológicos del cambio climático a nivel mundial.
MarÃa Valdés señaló que los graves problemas actuales de falta de alimentos, deforestación y contaminación ambiental podrÃan mitigarse con el uso adecuado de los hongos micorrÃzicos, pues la micorriza crea un ambiente microbiano más eficiente. De esta manera se pueden sustituir los fertilizantes y los pesticidas.
La investigadora, quien obtuvo el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2008, informó que los factores en el cambio global interactúan entre sà y afectan la micorriza directa e indirectamente a través de la planta.
El cambio climático tiene efecto sobre la biota edáfica (conjunto de plantas, animales y organismos) al impactar en la composición de la comunidad de los hongos micorrÃzicos, las bacterias estimuladoras de la micorrización y las plantas.
La micorriza es una asociación entre un grupo de hongos del suelo y las raÃces de la gran mayorÃa de las plantas terrestres, aproximadamente el 90 por ciento. Los hongos, al igual que muchas de las plantas, requieren establecer esta relación para poder completar su ciclo de vida.
Esta conexión planta-hongo es tan importante que se cree que permitió que las plantas acuáticas hayan sido capaces de crecer en el área continental. De hecho, es la forma natural de crecimiento de las plantas.
Valdés RamÃrez expresó que el estudio de las respuestas al cambio climático de la simbiosis micorrÃzica tiene que enfrentarse a un reto adicional, se trata de dos organismos (hongo-planta) que viven en una asociación estrecha con una biologÃa parcialmente independiente.
El desarrollo biotecnológico de inoculantes basados en hongos micorrÃzicos nativos es un constituyente de agricultura, ganaderÃa y silvicultura sustentables, pues se trata de una tecnologÃa ambientalmente amigable, enfocada a cerrar los ciclos de nutrientes y disminuir los impactos ambientales que generan las prácticas de manejo del suelo.
Los estudios de la simbiosis planta-hongo se iniciaron en el IPN desde 1962, con la investigación en Pinus montezumae Lamb y P. patula Scl. et Chamb de cultivos en viveros, tesis de licenciatura dirigida por el QuÃmico Bacteriólogo Parasitólogo Nicolás Aguilera de la ENCB.
En 1967, los doctores MarÃa Valdés y Teófilo Herrera dirigieron el trabajo Obtención de la micorriza de Pinus montezumae Lamb en laboratorio. Para 1973 la doctora Valdés asesora el estudio rizósfera del oyamel Abies religiosa, tesis de la ENCB. Un año después la investigadora Valdés organizó el primer curso internacional sobre micorrizas, el profesor que lo impartió fue el doctor Rolf Singer.
MarÃa Valdés señaló que los graves problemas actuales de falta de alimentos, deforestación y contaminación ambiental podrÃan mitigarse con el uso adecuado de los hongos micorrÃzicos, pues la micorriza crea un ambiente microbiano más eficiente. De esta manera se pueden sustituir los fertilizantes y los pesticidas.
La investigadora, quien obtuvo el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2008, informó que los factores en el cambio global interactúan entre sà y afectan la micorriza directa e indirectamente a través de la planta.
El cambio climático tiene efecto sobre la biota edáfica (conjunto de plantas, animales y organismos) al impactar en la composición de la comunidad de los hongos micorrÃzicos, las bacterias estimuladoras de la micorrización y las plantas.
La micorriza es una asociación entre un grupo de hongos del suelo y las raÃces de la gran mayorÃa de las plantas terrestres, aproximadamente el 90 por ciento. Los hongos, al igual que muchas de las plantas, requieren establecer esta relación para poder completar su ciclo de vida.
Esta conexión planta-hongo es tan importante que se cree que permitió que las plantas acuáticas hayan sido capaces de crecer en el área continental. De hecho, es la forma natural de crecimiento de las plantas.
Valdés RamÃrez expresó que el estudio de las respuestas al cambio climático de la simbiosis micorrÃzica tiene que enfrentarse a un reto adicional, se trata de dos organismos (hongo-planta) que viven en una asociación estrecha con una biologÃa parcialmente independiente.
El desarrollo biotecnológico de inoculantes basados en hongos micorrÃzicos nativos es un constituyente de agricultura, ganaderÃa y silvicultura sustentables, pues se trata de una tecnologÃa ambientalmente amigable, enfocada a cerrar los ciclos de nutrientes y disminuir los impactos ambientales que generan las prácticas de manejo del suelo.
Los estudios de la simbiosis planta-hongo se iniciaron en el IPN desde 1962, con la investigación en Pinus montezumae Lamb y P. patula Scl. et Chamb de cultivos en viveros, tesis de licenciatura dirigida por el QuÃmico Bacteriólogo Parasitólogo Nicolás Aguilera de la ENCB.
En 1967, los doctores MarÃa Valdés y Teófilo Herrera dirigieron el trabajo Obtención de la micorriza de Pinus montezumae Lamb en laboratorio. Para 1973 la doctora Valdés asesora el estudio rizósfera del oyamel Abies religiosa, tesis de la ENCB. Un año después la investigadora Valdés organizó el primer curso internacional sobre micorrizas, el profesor que lo impartió fue el doctor Rolf Singer.