HALLAN POSIBLE EVIDENCIA DE NIXTAMALIZACIÓN PREHISPÁNICA EN TEHUACÁN VIEJO
_ Pequeñas tinas talladas a nivel de piso, de alrededor de mil años de antigüedad, habrÃan sido usadas para el procesamiento en frÃo del maÃz
Los pequeños depósitos no tuvieron la función de distribuir agua, porque están separados del complejo sistema de captación de agua pluvial
El hallazgo de pequeñas tinas de alrededor de mil años de antigüedad, localizadas en el complejo ceremonial de Tehuacán Viejo, Puebla, las cuales podrÃan ser evidencia de trabajos prehispánicos de nixtamalización, fue dado a conocer por especialistas del Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia (INAH), durante la Mesa Redonda Los OrÃgenes de la Nixtamalización en las Culturas Prehispánicas.
Organizada por la Coordinación Nacional de AntropologÃa, esta reunión académica que tuvo lugar en la Ciudad de México, convocó a profesionales de diferentes instituciones y disciplinas como la etnografÃa y la arqueogenética, dedicados al estudio del maÃz y su contribución al desarrollo de las culturas mesoamericanas.
La arqueóloga Noemà Castillo Tejero, con más de dos décadas de investigación en Tehuacán y la zona popoloca, expuso que se trata de cuatro tinas fechadas hacia el periodo Posclásico (1000-1350 d.C.), descubiertas en dos de los cuatro conjuntos que integran el sitio. Una se localiza en la Estructura V del Conjunto III, otra en la Estructura XI del Conjunto I, y dos más en la Estructura X, ubicada también en este último sector.
Cada una fue tallada a nivel de piso con un diámetro inferior a 60 centÃmetros y una capacidad de almacenaje menor a cinco litros de agua, por lo que, amén de su ubicación cerca del área de antiguas cocinas, pudieron haberse usado para la nixtamalización en frÃo, proceso de remojo del maÃz que precedió al actual método de cocción.
A dicha hipótesis se suman rasgos como la composición de las tinas, hechas con una mezcla de barro consolidado con cal, que favorecerÃa el ablandamiento de los granos, asà como el hallazgo de comales, “claves para pensar que en determinado momento se produjeron tortillas en esta zona, que fue ocupada por sacerdotes y autoridades del señorÃo popolocaâ€.
La arqueóloga detalló que estos pequeños depósitos no tuvieron la función de distribuir agua, porque están separados del complejo sistema de captación de agua pluvial, compuesto por aljibes de hasta 20 mil litros, que a su vez se conectan a una red de canales para desagüe que recorre las principales plazas del sitio.
Se prevé que las tinas sean objeto de exámenes de microscopÃa y quÃmica, con el objetivo de buscar restos de pericarpios de maÃz que confirmarÃan la presencia de caldo de nixtamal, para ello se contará con la colaboración de Augusto Trejo González, ingeniero bioquÃmico quien también participó en la mesa redonda con una ponencia enfocada en el origen y las caracterÃsticas de la nixtamalización.
El investigador del Instituto Politécnico Nacional (IPN) explicó que dicho proceso, cuyo objetivo es hacer más digerible el maÃz, pudo surgir hace seis o siete mil años, cuando los agricultores comenzaron a domesticar paulatinamente los tallos y frutos del teocintle.
Con el paso del tiempo, dijo, el remojo del maÃz se experimentó con elementos naturales ricos en sales y carbonatos, como las conchas marinas calcinadas o el tequesquite obtenido en los lagos durante las sequÃas. “A nivel quÃmico, esto elevó el contenido proteico, asà como la presencia de calcio, fósforo, hierro y niacina en los granos de maÃzâ€.
El posterior desarrollo de la alfarerÃa, abundó, permitió la cocción a temperaturas de 80 °C, lo que redujo tiempos en el proceso y dio tanto sabor como plasticidad a la masa (hecha una vez colado y limpiado el nixtamal), lo cual derivó en las numerosas combinaciones que hoy existen para este alimento.
Augusto Trejo planteó que las tinajas de Tehuacán Viejo pudieron usarse durante la experimentación previa al uso de cerámica. Asimismo, la arqueóloga Noemà Castillo indicó que éstas fueron protegidas para evitar su contaminación y, en un futuro, tomar muestras para las pruebas de microscopÃa.
El sitio arqueológico de Tehuacán Viejo se ubica al pie del llamado Cerro Colorado y abarca 126 hectáreas, donde se asentó la cabecera de una de las cuatro provincias popolocas, junto con Tepexi El Viejo y Tecamachalco, en el actual estado de Puebla, y Coixtlahuaca, al norte de Oaxaca.
Esta cultura está presente en el área desde el periodo Clásico (400-900 d.C.) y su lengua todavÃa se habla en algunos sitios de la región; tuvo importantes vÃnculos comerciales con sus vecinos los mixtecos, asà como con grupos de habla náhuatl.
Los pequeños depósitos no tuvieron la función de distribuir agua, porque están separados del complejo sistema de captación de agua pluvial
El hallazgo de pequeñas tinas de alrededor de mil años de antigüedad, localizadas en el complejo ceremonial de Tehuacán Viejo, Puebla, las cuales podrÃan ser evidencia de trabajos prehispánicos de nixtamalización, fue dado a conocer por especialistas del Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia (INAH), durante la Mesa Redonda Los OrÃgenes de la Nixtamalización en las Culturas Prehispánicas.
Organizada por la Coordinación Nacional de AntropologÃa, esta reunión académica que tuvo lugar en la Ciudad de México, convocó a profesionales de diferentes instituciones y disciplinas como la etnografÃa y la arqueogenética, dedicados al estudio del maÃz y su contribución al desarrollo de las culturas mesoamericanas.
La arqueóloga Noemà Castillo Tejero, con más de dos décadas de investigación en Tehuacán y la zona popoloca, expuso que se trata de cuatro tinas fechadas hacia el periodo Posclásico (1000-1350 d.C.), descubiertas en dos de los cuatro conjuntos que integran el sitio. Una se localiza en la Estructura V del Conjunto III, otra en la Estructura XI del Conjunto I, y dos más en la Estructura X, ubicada también en este último sector.
Cada una fue tallada a nivel de piso con un diámetro inferior a 60 centÃmetros y una capacidad de almacenaje menor a cinco litros de agua, por lo que, amén de su ubicación cerca del área de antiguas cocinas, pudieron haberse usado para la nixtamalización en frÃo, proceso de remojo del maÃz que precedió al actual método de cocción.
A dicha hipótesis se suman rasgos como la composición de las tinas, hechas con una mezcla de barro consolidado con cal, que favorecerÃa el ablandamiento de los granos, asà como el hallazgo de comales, “claves para pensar que en determinado momento se produjeron tortillas en esta zona, que fue ocupada por sacerdotes y autoridades del señorÃo popolocaâ€.
La arqueóloga detalló que estos pequeños depósitos no tuvieron la función de distribuir agua, porque están separados del complejo sistema de captación de agua pluvial, compuesto por aljibes de hasta 20 mil litros, que a su vez se conectan a una red de canales para desagüe que recorre las principales plazas del sitio.
Se prevé que las tinas sean objeto de exámenes de microscopÃa y quÃmica, con el objetivo de buscar restos de pericarpios de maÃz que confirmarÃan la presencia de caldo de nixtamal, para ello se contará con la colaboración de Augusto Trejo González, ingeniero bioquÃmico quien también participó en la mesa redonda con una ponencia enfocada en el origen y las caracterÃsticas de la nixtamalización.
El investigador del Instituto Politécnico Nacional (IPN) explicó que dicho proceso, cuyo objetivo es hacer más digerible el maÃz, pudo surgir hace seis o siete mil años, cuando los agricultores comenzaron a domesticar paulatinamente los tallos y frutos del teocintle.
Con el paso del tiempo, dijo, el remojo del maÃz se experimentó con elementos naturales ricos en sales y carbonatos, como las conchas marinas calcinadas o el tequesquite obtenido en los lagos durante las sequÃas. “A nivel quÃmico, esto elevó el contenido proteico, asà como la presencia de calcio, fósforo, hierro y niacina en los granos de maÃzâ€.
El posterior desarrollo de la alfarerÃa, abundó, permitió la cocción a temperaturas de 80 °C, lo que redujo tiempos en el proceso y dio tanto sabor como plasticidad a la masa (hecha una vez colado y limpiado el nixtamal), lo cual derivó en las numerosas combinaciones que hoy existen para este alimento.
Augusto Trejo planteó que las tinajas de Tehuacán Viejo pudieron usarse durante la experimentación previa al uso de cerámica. Asimismo, la arqueóloga Noemà Castillo indicó que éstas fueron protegidas para evitar su contaminación y, en un futuro, tomar muestras para las pruebas de microscopÃa.
El sitio arqueológico de Tehuacán Viejo se ubica al pie del llamado Cerro Colorado y abarca 126 hectáreas, donde se asentó la cabecera de una de las cuatro provincias popolocas, junto con Tepexi El Viejo y Tecamachalco, en el actual estado de Puebla, y Coixtlahuaca, al norte de Oaxaca.
Esta cultura está presente en el área desde el periodo Clásico (400-900 d.C.) y su lengua todavÃa se habla en algunos sitios de la región; tuvo importantes vÃnculos comerciales con sus vecinos los mixtecos, asà como con grupos de habla náhuatl.