LOS APACHES LIPANES, GRUPO a€œCAMUFLADO SOCIALMENTEa€ PARA SOBREVIVIR
_ Herederos de una amplia tradición cultural, los apaches lipanes sufrieron del genocidio fÃsico y simbólico por más de 200 años, y a pesar de que en 1903 los gobiernos de México y Estados Unidos los declararon casi exterminados o confinados en reservaciones, 180 de ellos han sobrevivido al paso del tiempo y a las circunstancias.
José Medina González Dávila, autor de ¿Qué significa ser apache en el siglo XXI? Continuidad y cambio de los lipanes en Texas, aseguró lo anterior al dar a conocer los resultados de sus investigaciones, las cuales quedaron plasmadas en esta publicación presentada en el tercer dÃa de actividades de la XXVIII Feria Internacional del Libro de AntropologÃa e Historia.
Los lipanes, dijo el antropólogo social, constituyen uno de los pueblos amerindios ignorados por la antropologÃa, la sociologÃa, la historia y hasta la administración pública y son un ejemplo de la lucha por la continuidad.
Al presentar su obra en el Museo Nacional de AntropologÃa, González Dávila afirmó que su trabajo, “más allá de una visión derivada de leyendas generadas con el paso de los siglosâ€, es una mirada a ese grupo humano que se ha “camuflado socialmente†para sobrevivir y trascender.
Explicó que los lipanes integraron una comunidad apache que se asentó por el siglo XVIII, en Texas, Nuevo México y Arizona, en Estados Unidos, asà como en Tamaulipas, Coahuila, Chihuahua y Nuevo León, en México.
Actualmente, dijo, se tiene conocimiento de 180 sobrevivientes, la mayorÃa distribuidos en Texas.
El investigador explicó que en ambos paÃses se les consideró como salvajes, merodeadores y saqueadores; grupos casi inhumanos que atemorizaron en las regiones mencionadas. Entre ellos, sin embargo, nunca hubo propiedad privada, de tal forma que para ellos no era robo o rapiña, sino la recuperación de lo que existÃa en su territorio. Tampoco desarrollaron un sistema de clases, por lo que todos eran iguales.
Mientras en algunas regiones rurales del norte de México el término apache aún causa terror y angustia, al tiempo que en Estados Unidos genera repulsión y rechazo, cierto es que para esos indÃgenas la expresión apache significa algo totalmente diferente: familia y unidad, sostuvo José Medina.
Este trabajo, abundó el autor, posee la intención de ofrecer al lector una mirada general a las vivencias, complejidades y sutilezas de uno de los pueblos amerindios menos conocidos y trabajados desde la antropologÃa y la historia: los apaches lipanes, “claro ejemplo contemporáneo de la lucha por la continuidadâ€.
Los apaches lipanes, dijo, han sido testigos, a lo largo de los años, de atrocidades y genocidios, pero al mismo tiempo lo han sido de transformaciones de su conformación identitaria.
“En la actualidad podemos ver a lipanes en las reservaciones indÃgenas de Estados Unidos, en ranchos y rancherÃas, en ciudades y pueblos; como participantes en ceremonias tradicionales y trabajando en oficinas corporativas, en escuelas como maestros de matemáticas, o bien como vaqueros en ranchos ganaderosâ€.
Este es el recuento de 180 “fantasmas†que no existen para las autoridades, que viven en dos mundos, el moderno y el ancestral, “camuflados para sobrevivir, para trascender a través de sus tradiciones y su lenguajeâ€, concluyó González Dávila.
Editado por el Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia (INAH), ¿Qué significa ser apache en el siglo XXI? Continuidad y cambio de los lipanes en Texas, es un texto de 396 páginas que incluye cuadros, fotos e ilustraciones, y forma parte de la Colección de EtnologÃa y AntropologÃa de la Serie Logos.
José Medina González Dávila, autor de ¿Qué significa ser apache en el siglo XXI? Continuidad y cambio de los lipanes en Texas, aseguró lo anterior al dar a conocer los resultados de sus investigaciones, las cuales quedaron plasmadas en esta publicación presentada en el tercer dÃa de actividades de la XXVIII Feria Internacional del Libro de AntropologÃa e Historia.
Los lipanes, dijo el antropólogo social, constituyen uno de los pueblos amerindios ignorados por la antropologÃa, la sociologÃa, la historia y hasta la administración pública y son un ejemplo de la lucha por la continuidad.
Al presentar su obra en el Museo Nacional de AntropologÃa, González Dávila afirmó que su trabajo, “más allá de una visión derivada de leyendas generadas con el paso de los siglosâ€, es una mirada a ese grupo humano que se ha “camuflado socialmente†para sobrevivir y trascender.
Explicó que los lipanes integraron una comunidad apache que se asentó por el siglo XVIII, en Texas, Nuevo México y Arizona, en Estados Unidos, asà como en Tamaulipas, Coahuila, Chihuahua y Nuevo León, en México.
Actualmente, dijo, se tiene conocimiento de 180 sobrevivientes, la mayorÃa distribuidos en Texas.
El investigador explicó que en ambos paÃses se les consideró como salvajes, merodeadores y saqueadores; grupos casi inhumanos que atemorizaron en las regiones mencionadas. Entre ellos, sin embargo, nunca hubo propiedad privada, de tal forma que para ellos no era robo o rapiña, sino la recuperación de lo que existÃa en su territorio. Tampoco desarrollaron un sistema de clases, por lo que todos eran iguales.
Mientras en algunas regiones rurales del norte de México el término apache aún causa terror y angustia, al tiempo que en Estados Unidos genera repulsión y rechazo, cierto es que para esos indÃgenas la expresión apache significa algo totalmente diferente: familia y unidad, sostuvo José Medina.
Este trabajo, abundó el autor, posee la intención de ofrecer al lector una mirada general a las vivencias, complejidades y sutilezas de uno de los pueblos amerindios menos conocidos y trabajados desde la antropologÃa y la historia: los apaches lipanes, “claro ejemplo contemporáneo de la lucha por la continuidadâ€.
Los apaches lipanes, dijo, han sido testigos, a lo largo de los años, de atrocidades y genocidios, pero al mismo tiempo lo han sido de transformaciones de su conformación identitaria.
“En la actualidad podemos ver a lipanes en las reservaciones indÃgenas de Estados Unidos, en ranchos y rancherÃas, en ciudades y pueblos; como participantes en ceremonias tradicionales y trabajando en oficinas corporativas, en escuelas como maestros de matemáticas, o bien como vaqueros en ranchos ganaderosâ€.
Este es el recuento de 180 “fantasmas†que no existen para las autoridades, que viven en dos mundos, el moderno y el ancestral, “camuflados para sobrevivir, para trascender a través de sus tradiciones y su lenguajeâ€, concluyó González Dávila.
Editado por el Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia (INAH), ¿Qué significa ser apache en el siglo XXI? Continuidad y cambio de los lipanes en Texas, es un texto de 396 páginas que incluye cuadros, fotos e ilustraciones, y forma parte de la Colección de EtnologÃa y AntropologÃa de la Serie Logos.