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Jueves 06 de agosto de 2020

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Actividades humanas, causa de la degradación de los suelos

Actividades humanas, causa de la degradación de los suelos

Actividades humanas, causa de la degradación de los suelos


El suelo es la base de la vida en el planeta, pues mantiene la biodiversidad de la flora y la fauna; además, puede mitigar brotes epidémicos en las poblaciones humanas, afirmó Silke Cram Heydrich, investigadora del Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM.

A pesar de su importancia, en el mundo se viven procesos acelerados de erosión, compactación y degradación de los suelos; en la actualidad, “cualquier actividad humana tiene efecto sobre ellos”, subrayó.

Si los destruimos, también lo hacemos con la biodiversidad, y los efectos son catastróficos; de igual manera, este daño ocurre en las ciudades. “Se ha encontrado una relación entre la biodiversidad en las urbes y la salud humana, y si una persona está sana, resistirá y tendrá mayor resiliencia ante enfermedades”, señaló la también secretaria Ejecutiva de la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (REPSA).

A propósito del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que se conmemora hoy, 17 de junio, Cram Heydrich remarcó que tan solo el cambio de uso de suelo, que inicia con una deforestación y la sustracción de la cobertura vegetal original para empezar a hacer otra actividad, conlleva un proceso de degradación, y de acuerdo con el manejo que se le otorgue, será el grado de severidad.

“La urbanización nos ha alejado de la tierra; quienes vivimos en las metrópolis nos perdemos y desconectamos de la naturaleza, por ello hay que voltear a ver los suelos dentro de esos entornos, no sólo como un bien urbano, sino como suelo de conservación y recurso natural”.

Desertificación

De acuerdo con la ONU, la desertificación es la degradación de la tierra en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas; es causada fundamentalmente por la actividad humana y las variaciones climáticas, y se debe a la vulnerabilidad de los ecosistemas de zonas secas (que cubren un tercio de la superficie del planeta), a la sobreexplotación y uso inadecuado de la tierra.

“La pobreza, la inestabilidad política, la deforestación, el sobrepastoreo y las malas prácticas de riego afectan negativamente a la productividad del suelo”, afirma el organismo internacional.

Este fenómeno ocurre en gran medida por el crecimiento de la población, particularmente la urbana, que además de requerir mayor espacio para vivienda, intensifica la demanda de tierra para producir alimentos, forrajes y fibras textiles, por lo que este año el tema de la efeméride propuesto por la ONU es “Alimentos. Forrajes. Fibras. Producción y consumo sostenibles”.

En esta ocasión se centra en cambiar el modo de producción y el consumo incesantes de la humanidad, pues la salud y productividad de la tierra cultivable disminuye, y su situación empeora con el cambio climático.

La Convención de las Naciones Unidas para Combatir la Desertificación (UNCCD, por sus siglas en inglés) manifestó que para contar con tierras productivas suficientes para satisfacer las necesidades de 10 mil millones de personas en 2050, es necesario modificar nuestro estilo de vida. Su secretario Ejecutivo, Ibrahim Thiaw, dejó en claro que “para contribuir a la protección y restauración de las tierras debemos elegir mejor lo que comemos y la ropa que usamos”.

Según las cifras más recientes de las Naciones Unidas, hoy en día más de dos mil millones de hectáreas de tierras anteriormente productivas se encuentran degradadas.

Además, se ha transformado el uso de más del 70 por ciento de los ecosistemas naturales, y en 2050 la cifra podría alcanzar el 90 por ciento. En 2030, por ejemplo, la producción de alimentos requerirá otros 300 millones de hectáreas de tierra, y no sólo ese sector, sino que las industrias del vestido y del calzado utilizarán 35 por ciento más de terreno, es decir, más de 115 millones de hectáreas.


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