La fotógrafa Ana Casas Broda (Granada, España, 1965) recibirá la Medalla al Mérito Fotográfico el 23 de octubre de 2026, en el 27 Encuentro Nacional de Fototecas, que se realizará en el Museo Nacional de Antropología. El reconocimiento lo otorga la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través de la Fototeca Nacional del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), por una trayectoria que entrelaza obra de autor, docencia, edición, curaduría y el impulso de plataformas como Hydra, que desde 2012 genera proyectos relacionados con la fotografía.

Hydra fue fundada por Casas Broda junto con Gerardo Montiel Klint y Gabriela González Reyes. En ese espacio, la creadora ha desarrollado un trabajo centrado en construir narrativas desde la intimidad, como lo reflejan sus fotolibros Álbum (Mestizo, 2000) y Kinderwunsch (La Fábrica, 2013). El primero narra la historia del vínculo con su abuela a través de la fotografía, las raíces mismas de su vocación; el segundo es un acercamiento a la compleja experiencia de la maternidad y de la relación con sus hijos.

En entrevista, Casas Broda explicó su concepción de la fotografía: “Para mí, la fotografía es un medio en constante cambio, de exploración del mundo y de uno mismo, el cual permite abrir puertas, mirar cosas, relacionarse con las personas, suscitar momentos, que no sucederían de otra forma”. Agregó que “mientras más singular se vuelva el trabajo, más universal es. Cuando profundizamos nos volvemos frágiles, humanos. Esos puntos de sinceridad son los que nos permiten conectar, independientemente del lugar y la cultura de los cuales vengamos”.

El vínculo con la fotografía inició en su infancia trashumante entre Austria y España, los países de sus padres, y su llegada a México a los 9 años. Su memoria se instala en el departamento de su omama en Viena, donde descubrió a una mujer que se vinculó con el mundo a través de la fotografía. Sus autorretratos constantes y sus diarios serían la simiente de su primer proyecto, que la llevó a ejercer una curaduría de esa vida marcada por la Segunda Guerra Mundial y la restauración de Austria en los años 50, y la suya propia, como un diálogo generacional.

Ana Casas se califica como obsesiva. Estudió historia, pintura y fotografía, y fue asistente de Manuel Álvarez Bravo a inicios de los años 80, pero al poco tiempo decidió enfocarse en sus propias fotos. Su gusto por la narrativa nació en las páginas del álbum de su abuela y de los fotolibros de la editorial Scalo, como Raised by wolves (1995), obra multimedia de Jim Goldberg entre el documental y la ficción narrativa sobre la juventud marginal de California.

Tras los 14 años dedicados a Álbum, su siguiente proyecto de largo aliento fue Kinderwunsch (Niños y deseo), en el que cuerpo y casa volvieron a ser ejes fundamentales. “Siempre he trabajado desde mi necesidad de explorar a fondo algo que me parece importante, vital, existencial, con toda la honestidad posible. Fue interesante observar que Kinderwunsch despertaba reacciones contradictorias, había quienes calificaban las imágenes de deprimentes y otras que reconocían el afecto detrás de ellas”, reflexionó la artista visual. “Empecé a darme cuenta de que la maternidad y la infancia quedan en un espacio sin palabras, donde todo son sensaciones, emociones, y lo que se despierta a nivel inconsciente depende de la experiencia que hemos tenido siendo padres o hijos, o ambos”, añadió.

Además del desarrollo de su obra, desde 1990 Ana Casas se ha dedicado a la organización de programas de estudios, seminarios, talleres, encuentros y conferencias en lugares como el Centro de la Imagen, desde su Seminario de Fotografía Contemporánea, y en Hydra, donde en 2016 inició el programa Incubadora de fotolibros. “Nos hemos sumergido en la experimentación de la narrativa, de los materiales, aprendiendo de editores de diferentes latitudes, creando universos contrastantes. La finalidad es que los autores creen su propia opinión y cuenten con herramientas para generar su discurso”, finalizó la creadora.

La Medalla al Mérito Fotográfico le será entregada el 23 de octubre de 2026, durante el 27 Encuentro Nacional de Fototecas, con sede en el Museo Nacional de Antropología.