_ Las mujeres representan más de la mitad de la población mexicana. En 2023, el INEGI reportó 67 millones, equivalentes al 51.7% de la población nacional. Su participación en la economía ha crecido de manera constante, alcanzando el 43.6% del personal ocupado en distintos sectores productivos. En el ámbito rural, su presencia es clave. Aunque enfrentan retos históricos en el acceso a la tierra y a los recursos productivos, también han demostrado ser guardianas de la biodiversidad y portadoras de conocimientos comunitarios.
En estados como Quintana Roo, la participación económica femenina ocupa el lugar número 12 a nivel nacional, lo que refleja tanto avances como desafíos en la integración de las mujeres al desarrollo regional. Este contexto explica por qué los programas de capacitación agropecuaria con enfoque de género son fundamentales: no solo fortalecen la producción, también dignifican el papel de las mujeres rurales como agentes de cambio y líderes comunitarias.
En Quintana Roo, el aprendizaje se ha convertido en una herramienta de cambio. A través del proyecto “Fortalecimiento de capacidades técnicas para personas productoras del estado de Quintana Roo en materia agropecuaria, con enfoque de género y conservación de los recursos naturales”, impulsado por la Secretaría de Desarrollo Agropecuario Rural y Pesca (SEDARPE) y el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), mujeres y hombres del sector han tenido acceso a conocimientos que fortalecieron su trabajo y su comunidad.
La capacitación permitió que cientos de mujeres se integren más activamente en la producción estratégica del estado: coco, pitahaya, limón persa y caña azúcar. El objetivo fue que las productoras comprendieran el ciclo completo desde manejo agroecológico hasta comercialización. Se trabajó en prácticas como conservación suelos, fertilización orgánica o control sustentable plagas; además se incluyeron temas apícolas —con énfasis sanidad abejas melíferas—y ganadería mediante elaboración bloques nutrimentales bovinos/ovinos.
El impacto se extendió por todo Quintana Roo con 27 cursos realizados municipios Othón P.Blanco,Felipe Carrillo Puerto,Lázaro Cárdenas,Bacalar,Jose María Morelos,Puerto Morelos,Solidaridad,Tulum Benito Juárez.Cada comunidad fue nodo aprendizaje donde mujeres replicaron prácticas sustentables compartieron experiencias tejiendo red colaboración regional diversa geográficamente desde zonas agrícolas tradicionales hasta municipios turísticos.
La experiencia demostró conocimiento compartido es semilla germina múltiples direcciones integrándolas protagonistas fortaleció producción agrícola abriendo caminos equidad sustentabilidad transformando comunidades enteras hoy son líderes locales guardianas biodiversidad agentes innovación inspirando nuevas generaciones futuro campo quintanarroense construye prácticas sustentables equidad género convicción acceso universal conocimiento base desarrollo justo duradero cada curso impartido cada comunidad alcanzada cada mujer empoderada representa paso firme hacia modelo rural inclusivo resiliente.