Una sola inyección para controlar el colesterol de por vida: estudio lo señala posible
_ Un reciente estudio clínico ha abierto la posibilidad de que una única inyección pueda reducir de manera permanente los niveles de colesterol LDL, conocido como colesterol malo. La investigación, denominada HEART-2, se basa en una terapia genética experimental que modifica el gen PCSK9 en las células hepáticas, disminuyendo la producción de la proteína asociada con niveles elevados de colesterol. Los resultados fueron presentados en el Congreso de la Sociedad Europea de Aterosclerosis y publicados en The New England Journal of Medicine, marcando un avance significativo en el tratamiento de las dislipidemias.
El ensayo incluyó a 35 pacientes con hipercolesterolemia familiar heterocigota o enfermedad coronaria prematura. Los datos mostraron que una sola infusión del tratamiento experimental VERVE-102 redujo los niveles de colesterol LDL hasta en un 62% y los niveles de la proteína PCSK9 en un 88% en quienes recibieron las dosis más altas. Este enfoque utiliza una técnica de edición genética que desactiva el gen PCSK9 en el hígado, permitiendo que este órgano elimine más colesterol LDL del torrente sanguíneo de forma sostenida.
La investigación fue liderada por Sekar Kathiresan, director ejecutivo de Verve Therapeutics, ahora filial de Eli Lilly. Kathiresan, motivado por antecedentes familiares de enfermedades cardíacas, busca desarrollar una terapia curativa que podría transformar el tratamiento preventivo de las enfermedades cardiovasculares. La idea de una sola aplicación para controlar el colesterol de por vida representa un cambio de paradigma frente a los tratamientos actuales, que requieren administración continua.
En México, las enfermedades cardiovasculares son una de las principales causas de muerte. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2012, la prevalencia de dislipidemias es significativa en la población adulta, pero la conciencia, tratamiento y control de estas condiciones son bajos: solo el 12.6% de los afectados está consciente de su condición, el 3.7% recibe tratamiento y el 3.1% tiene niveles controlados. Esta brecha resalta la necesidad de soluciones más efectivas y de fácil adherencia.
La relevancia de este estudio radica en su potencial para ofrecer una solución de una sola aplicación que mejore la adherencia al tratamiento y reduzca el riesgo cardiovascular en poblaciones con alta prevalencia de dislipidemias, como la mexicana. No obstante, es esencial realizar estudios más amplios para confirmar la seguridad y eficacia a largo plazo de esta terapia antes de su implementación generalizada. Los investigadores advierten que aún se requiere tiempo para evaluar posibles efectos adversos y determinar su viabilidad en la práctica clínica.
El ensayo incluyó a 35 pacientes con hipercolesterolemia familiar heterocigota o enfermedad coronaria prematura. Los datos mostraron que una sola infusión del tratamiento experimental VERVE-102 redujo los niveles de colesterol LDL hasta en un 62% y los niveles de la proteína PCSK9 en un 88% en quienes recibieron las dosis más altas. Este enfoque utiliza una técnica de edición genética que desactiva el gen PCSK9 en el hígado, permitiendo que este órgano elimine más colesterol LDL del torrente sanguíneo de forma sostenida.
La investigación fue liderada por Sekar Kathiresan, director ejecutivo de Verve Therapeutics, ahora filial de Eli Lilly. Kathiresan, motivado por antecedentes familiares de enfermedades cardíacas, busca desarrollar una terapia curativa que podría transformar el tratamiento preventivo de las enfermedades cardiovasculares. La idea de una sola aplicación para controlar el colesterol de por vida representa un cambio de paradigma frente a los tratamientos actuales, que requieren administración continua.
En México, las enfermedades cardiovasculares son una de las principales causas de muerte. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2012, la prevalencia de dislipidemias es significativa en la población adulta, pero la conciencia, tratamiento y control de estas condiciones son bajos: solo el 12.6% de los afectados está consciente de su condición, el 3.7% recibe tratamiento y el 3.1% tiene niveles controlados. Esta brecha resalta la necesidad de soluciones más efectivas y de fácil adherencia.
La relevancia de este estudio radica en su potencial para ofrecer una solución de una sola aplicación que mejore la adherencia al tratamiento y reduzca el riesgo cardiovascular en poblaciones con alta prevalencia de dislipidemias, como la mexicana. No obstante, es esencial realizar estudios más amplios para confirmar la seguridad y eficacia a largo plazo de esta terapia antes de su implementación generalizada. Los investigadores advierten que aún se requiere tiempo para evaluar posibles efectos adversos y determinar su viabilidad en la práctica clínica.