Comunidades de Aprendizaje Campesino: aulas de desarrollo y libertad en Chihuahua
_ La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (AGRICULTURA), en colaboración con el programa Sembrando Vida de la Secretaría del Bienestar, informó que las Comunidades de Aprendizaje Campesino (CAC) se consolidan como espacios fundamentales de desarrollo comunitario en el estado de Chihuahua. Estas comunidades impulsan procesos de alfabetización y certificación educativa para más de mil 500 sembradoras y sembradores, así como para cerca de mil habitantes de zonas rurales. El esfuerzo se enmarca en el convenio "Sembrando Conocimiento, Cosechando Educación", promovido por la secretaria Columba Jazmín López Gutiérrez durante su gestión en la Subsecretaría de Inclusión Productiva y Desarrollo Rural de la Secretaría del Bienestar, y se desarrolla en conjunto con el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA).
El objetivo central del convenio es acercar servicios gratuitos de alfabetización a las comunidades donde opera el programa Sembrando Vida, contribuyendo así a reducir el rezago educativo y a elevar las oportunidades de desarrollo socioeconómico de las familias campesinas. Se prevé que la iniciativa beneficie a más de 28 mil sembradoras y sembradores en 24 estados del país donde el programa tiene presencia. Para lograrlo, se instalarán círculos de estudio y puntos de encuentro directamente en las comunidades, eliminando las barreras geográficas y sociales que históricamente han impedido el acceso a la educación a los habitantes del campo.
Un ejemplo representativo de este esfuerzo se encuentra en la localidad de Baborigame, municipio de Guadalupe y Calvo, Chihuahua. Allí, la CAC Grupo Ódami abrió una "Escuelita del Conocimiento", un espacio donde las y los sembradores, acompañados por personal del INEA y por una técnica social de Sembrando Vida, asisten semanalmente a círculos de estudio. En esta comunidad participa Cirila, una joven mujer indígena de la etnia Ódami, quien forma parte del programa Sembrando Vida desde hace seis años. Cirila ya concluyó su educación básica y actualmente cursa el nivel medio superior. Además de producir durazno y manzana en su parcela, hoy administra mejor su emprendimiento gracias a que aprendió a leer, escribir y llevar el control de sus cuentas y registros de producción. Su historia refleja el impacto del programa en la autonomía y el empoderamiento de las mujeres rurales.
En Chihuahua, casi 21 mil personas integran el padrón de Sembrando Vida, de las cuales más de siete mil son mujeres. Al menos el 40 por ciento de las y los sembradores participa activamente en comités y comisiones comunitarias, lo que fortalece el liderazgo femenino, la organización colectiva, la autonomía económica y, ahora, el acceso a la educación. Las Comunidades de Aprendizaje Campesino son el principal espacio de organización del programa, donde los productores comparten conocimientos, reciben acompañamiento técnico, administran viveros comunitarios y biofábricas, desarrollan proyectos productivos, organizan procesos de transformación, comercializan sus productos y participan en comisiones de trabajo para fortalecer la vida comunitaria. La incorporación de la alfabetización y la certificación educativa a estas dinámicas multiplica las capacidades de las comunidades para gestionar sus propios proyectos y mejorar su calidad de vida.
El convenio "Sembrando Conocimiento, Cosechando Educación" no solo atiende el rezago educativo, sino que se inserta en una visión integral del desarrollo rural impulsada por el Gobierno de México, encabezado por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. En esta visión, producir alimentos, organizarse en comunidad, restaurar los ecosistemas y acceder a la educación forman parte de una misma estrategia para construir bienestar. Las CAC, al funcionar como aulas de desarrollo, liderazgo y libertad, demuestran que la educación es un pilar fundamental para la transformación social y económica del campo mexicano. Con acciones como estas, se avanza hacia una verdadera justicia social que reconoce el derecho de todas las personas a aprender y a desarrollarse plenamente, sin importar su lugar de origen o su condición social. La historia de Cirila y de miles de sembradores más es la prueba de que cuando se invierte en educación y en organización comunitaria, los frutos van más allá de la producción agrícola: se cosecha dignidad, autonomía y esperanza.
El objetivo central del convenio es acercar servicios gratuitos de alfabetización a las comunidades donde opera el programa Sembrando Vida, contribuyendo así a reducir el rezago educativo y a elevar las oportunidades de desarrollo socioeconómico de las familias campesinas. Se prevé que la iniciativa beneficie a más de 28 mil sembradoras y sembradores en 24 estados del país donde el programa tiene presencia. Para lograrlo, se instalarán círculos de estudio y puntos de encuentro directamente en las comunidades, eliminando las barreras geográficas y sociales que históricamente han impedido el acceso a la educación a los habitantes del campo.
Un ejemplo representativo de este esfuerzo se encuentra en la localidad de Baborigame, municipio de Guadalupe y Calvo, Chihuahua. Allí, la CAC Grupo Ódami abrió una "Escuelita del Conocimiento", un espacio donde las y los sembradores, acompañados por personal del INEA y por una técnica social de Sembrando Vida, asisten semanalmente a círculos de estudio. En esta comunidad participa Cirila, una joven mujer indígena de la etnia Ódami, quien forma parte del programa Sembrando Vida desde hace seis años. Cirila ya concluyó su educación básica y actualmente cursa el nivel medio superior. Además de producir durazno y manzana en su parcela, hoy administra mejor su emprendimiento gracias a que aprendió a leer, escribir y llevar el control de sus cuentas y registros de producción. Su historia refleja el impacto del programa en la autonomía y el empoderamiento de las mujeres rurales.
En Chihuahua, casi 21 mil personas integran el padrón de Sembrando Vida, de las cuales más de siete mil son mujeres. Al menos el 40 por ciento de las y los sembradores participa activamente en comités y comisiones comunitarias, lo que fortalece el liderazgo femenino, la organización colectiva, la autonomía económica y, ahora, el acceso a la educación. Las Comunidades de Aprendizaje Campesino son el principal espacio de organización del programa, donde los productores comparten conocimientos, reciben acompañamiento técnico, administran viveros comunitarios y biofábricas, desarrollan proyectos productivos, organizan procesos de transformación, comercializan sus productos y participan en comisiones de trabajo para fortalecer la vida comunitaria. La incorporación de la alfabetización y la certificación educativa a estas dinámicas multiplica las capacidades de las comunidades para gestionar sus propios proyectos y mejorar su calidad de vida.
El convenio "Sembrando Conocimiento, Cosechando Educación" no solo atiende el rezago educativo, sino que se inserta en una visión integral del desarrollo rural impulsada por el Gobierno de México, encabezado por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. En esta visión, producir alimentos, organizarse en comunidad, restaurar los ecosistemas y acceder a la educación forman parte de una misma estrategia para construir bienestar. Las CAC, al funcionar como aulas de desarrollo, liderazgo y libertad, demuestran que la educación es un pilar fundamental para la transformación social y económica del campo mexicano. Con acciones como estas, se avanza hacia una verdadera justicia social que reconoce el derecho de todas las personas a aprender y a desarrollarse plenamente, sin importar su lugar de origen o su condición social. La historia de Cirila y de miles de sembradores más es la prueba de que cuando se invierte en educación y en organización comunitaria, los frutos van más allá de la producción agrícola: se cosecha dignidad, autonomía y esperanza.