De paraíso natural a proyecto inmobiliario: la isla en Albania comprada por Ivanka Trump que desata protestas
_ Albania atraviesa una fuerte ola de protestas ciudadanas tras conocerse los detalles del megaproyecto inmobiliario impulsado por Ivanka Trump y Jared Kushner en la isla de Sazan y la costa de Zvërnec. El plan, valuado en 1.400 millones de dólares, contempla la construcción de un resort de lujo en una zona reconocida por su biodiversidad y ecosistemas frágiles. Las manifestaciones comenzaron el 1 de junio de 2026 en Tirana y se han extendido a otras regiones del país, con miles de personas exigiendo la suspensión del desarrollo.
Los opositores denuncian que el proceso de aprobación careció de consulta pública y transparencia. Organizaciones conservacionistas, como la Protección y Preservación del Medio Ambiente Natural de Albania (PPNEA), advierten que el proyecto amenaza hábitats protegidos como la laguna de Narta, hogar de flamencos, focas y tortugas marinas. La falta de estudios de impacto ambiental independientes ha incrementado la desconfianza entre la población y los grupos ecologistas.
El gobierno albanés otorgó al proyecto el estatus de "inversor estratégico" en 2024, poco después de la victoria electoral de Donald Trump, lo que aceleró la obtención de permisos. Esta decisión ha generado sospechas sobre posibles vínculos políticos y favores gubernamentales. La Fiscalía Anticorrupción de Albania ya investiga la legalidad de las transferencias de terrenos realizadas a los inversores, lo que añade incertidumbre al futuro del desarrollo.
A pesar del rechazo social, el primer ministro Edi Rama defiende el proyecto como una oportunidad clave para impulsar el turismo y la economía nacional. Sin embargo, los manifestantes consideran que el costo ambiental y la falta de participación ciudadana son inaceptables. Grupos ecologistas exigen la retirada inmediata de la maquinaria y la restauración del hábitat antes de cualquier negociación.
El conflicto refleja la tensión entre el desarrollo económico y la conservación ambiental, así como las implicaciones políticas de la participación de figuras internacionales como Ivanka Trump y Jared Kushner. Además, pone en evidencia las preocupaciones sobre la soberanía nacional y la transparencia en las decisiones gubernamentales en Albania. El desenlace de este caso podría sentar un precedente para futuros proyectos de inversión extranjera en la región.
Los opositores denuncian que el proceso de aprobación careció de consulta pública y transparencia. Organizaciones conservacionistas, como la Protección y Preservación del Medio Ambiente Natural de Albania (PPNEA), advierten que el proyecto amenaza hábitats protegidos como la laguna de Narta, hogar de flamencos, focas y tortugas marinas. La falta de estudios de impacto ambiental independientes ha incrementado la desconfianza entre la población y los grupos ecologistas.
El gobierno albanés otorgó al proyecto el estatus de "inversor estratégico" en 2024, poco después de la victoria electoral de Donald Trump, lo que aceleró la obtención de permisos. Esta decisión ha generado sospechas sobre posibles vínculos políticos y favores gubernamentales. La Fiscalía Anticorrupción de Albania ya investiga la legalidad de las transferencias de terrenos realizadas a los inversores, lo que añade incertidumbre al futuro del desarrollo.
A pesar del rechazo social, el primer ministro Edi Rama defiende el proyecto como una oportunidad clave para impulsar el turismo y la economía nacional. Sin embargo, los manifestantes consideran que el costo ambiental y la falta de participación ciudadana son inaceptables. Grupos ecologistas exigen la retirada inmediata de la maquinaria y la restauración del hábitat antes de cualquier negociación.
El conflicto refleja la tensión entre el desarrollo económico y la conservación ambiental, así como las implicaciones políticas de la participación de figuras internacionales como Ivanka Trump y Jared Kushner. Además, pone en evidencia las preocupaciones sobre la soberanía nacional y la transparencia en las decisiones gubernamentales en Albania. El desenlace de este caso podría sentar un precedente para futuros proyectos de inversión extranjera en la región.
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