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Miércoles 27 de octubre de 2021

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El Museo de Guadalupe, en Zacatecas, un modelo a seguir gracias a plan maestro

El Museo de Guadalupe, en Zacatecas, un modelo a seguir gracias a plan maestro

El Museo de Guadalupe, en Zacatecas, un modelo a seguir gracias a plan maestro

_ Vía remota, como parte de la Cátedra Federico Sescosse, se conversó sobre esta gestión que ha permitido mantener más de 10 mil m² de construcción, una colección que supera las ocho mil piezas y 27 salas permanentes

Hace tres años, el Museo de Guadalupe se hizo centenario, pero lejos de anquilosarse este espacio museístico, alojado en un antiguo Colegio de Propaganda Fide, a solo siete kilómetros de la capital zacatecana, es hoy en día uno de los más vitales y renovados del país, gracias a que opera con un plan maestro interdisciplinario que ha permitido cumplir objetivos a corto, mediano y largo plazo, en lo que respecta a su conservación, restauración, museografía y planeación de exposiciones.

Sobre esta gestión que ha permitido mantener en excelente estado más de 10 mil metros cuadrados de construcción, una colección que supera las ocho mil piezas —en su mayoría de arte virreinal— y 27 salas permanentes, conversó vía remota, su directora, Rosa María Franco Velasco, como parte de la Cátedra Federico Sescosse, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

En la transmisión, realizada por el canal de INAH TV en YouTube, estuvo acompañada de algunos de sus aliados en estas labores de rehabilitación y actualización del recinto, entre ellos, el director del Centro INAH Zacatecas, Carlos Augusto Torres Pérez; la directora del Museo Regional de Historia de Aguascalientes, Violeta Tavizón Mondragón; la subdirectora de Conservación en Museos, de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural, Dora Maviel Méndez; la arquitecta residente y el curador del Museo de Guadalupe, Nataly Medrano y Evaristo Robles, respectivamente. Franco Velasco recalcó que de todos los excolegios de Propaganda Fide de América, donde se preparaban y partían misioneros franciscanos para evangelizar en territorios lejanos, el de Guadalupe es el único que conserva sus obras originales; razón por la cual una de las prioridades del plan maestro, instituido hace más de 20 años, ha sido dar significado a todas estas piezas.

Uno de los ejemplos más claros —dijo, en la actividad enmarcada en la campaña “Contigo en la Distancia”, de la Secretaría de Cultura—, fue el trabajo alrededor del claustro bajo y sus 26 lienzos dedicados a la narración de la vida y obra de san Francisco, patrono de la orden. Con base en una investigación, se hizo una descripción exhaustiva de los cuadros, incluyendo sus aspectos iconográficos, pero también de aquellos poco conocidos como sus donantes, y, sobre todo, fueron intervenidos para su preservación.

Al respecto, el director del Centro INAH Zacatecas, Carlos Augusto Torres, y la restauradora Dora Méndez, recordaron que las tareas en el claustro bajo requirieron de consensos con el área de Arquitectura, puesto que se trata del “corazón” de todo el conjunto arquitectónico.

Explicaron que diversos análisis arrojaron que los muretes de varilla y cemento, colocados a finales del siglo XIX o inicios del XX, para proteger los corredores, resultaron contraproducentes, ya que al no ser compatibles con los materiales originales estaban afectando las columnas. De ahí que se tomó la decisión de aislar y eliminar los muretes en lo posible, sin arriesgar la estabilidad estructural del espacio.

Asimismo, dadas sus dimensiones, cada uno de los lienzos y sus marcos fueron intervenidos uno a uno, in situ, lo que permitió redescubrir las distintas capas de pintura mural que cubrían las paredes, antes de que estas obras fueran mandadas a hacer ex profeso para el antiguo colegio. Los murales fueron registrados, conservados y expuestos en diversos grados, de modo que son visibles cuando las escenas de san Francisco no están en su lugar.

Durante la actividad digital, el curador Evaristo Robles habló de otros sitios emblemáticos del inmueble histórico, como la escalera regia con la portentosa imagen del Patrocinio de la Virgen de Guadalupe sobre la orden franciscana, de inicios del siglo XVIII, así como la biblioteca conventual, compuesta por más 10 mil libros que refieren a la amplia preparación a la que eran sometidos los misioneros franciscanos, de suerte que el colegio era considerado “el bastión cultural del norte de la Nueva España”.

La titular del Museo de Guadalupe, Rosa María Franco Velasco, hizo un recorrido por los espacios atendidos, desde la recuperación de las fachadas del exconvento y el templo adyacente, hasta los interiores que dieron lugar a nuevas salas como la dedicada al artista Manuel Pastrana quien, en 1917, por mandato presidencial de Venustiano Carranza, se convirtió en el primer director del museo. Cabe destacar que tras la Reforma, el edificio fue utilizado como vecindad, hospicio y fábrica de cerillos.

También destacó la sala dedicada al Camino Real de Tierra Adentro, puesto que el antiguo colegio forma parte de la Ruta de Plata, y anunció que en fechas próximas habrá novedades en esta sección, en el marco del 10º aniversario de la inscripción de este itinerario cultural en la Lista del Patrimonio Mundial. Otro de los avances, agregó, fue el traslado del Archivo Histórico de Zacatecas a la capital, lo que permitió contar con una Sala de Exposiciones Temporales de 300 metros cuadrados, cuyo equipamiento ha derivado en la organización de magnas muestras.

Al respecto, la historiadora Violeta Tavizón Mondragón señaló la organización de exposiciones dedicadas a Miguel Cabrera o a La Batalla de Zacatecas, y a las tituladas El pecado y las tentaciones en la Nueva España y Dones, gracias y virtudes, en las que debido a la riqueza de los acervos del Museo de Guadalupe, los públicos han podido admirar obras que se encuentran en bodega. Todas estas exhibiciones se planean de forma tal que pueden itinerar por la Red de Museos del INAH, e ir acompañadas de las actividades educativas creadas en torno a ellas.

Detrás de cada una, finalizó, existe una investigación profunda, así, por ejemplo, en Dones, gracias y virtudes fue posible descubrir la firma del pintor José de Alcíbar en el óleo La Virgen de Pasavensis. A su vez, los espacios del Museo de Guadalupe han sido admirados por los transeúntes del Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México, en la Galería de las Rejas de Chapultepec; y hace poco se montó en el cercano Museo Casa de Carranza, en la colonia Juárez, la muestra Coincidencias, Carranza y Pastrana, que reunió una serie de obras maestras realizadas por Manuel Pastrana, procedentes del recinto zacatecano.


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