Fonoteca Nacional presenta ‘Tramas resonantes’: arte sonoro que vuelve visible lo inaudible
_ La Fonoteca Nacional, institución de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, inauguró la exposición individual “Tramas resonantes” de la artista colombiana Alba Triana. La muestra, que permanecerá abierta hasta el 28 de agosto de 2026 en la Sala René Villanueva del recinto ubicado en Francisco Sosa 383, Barrio de Santa Catarina, Coyoacán, Ciudad de México, explora la relación entre sonido, luz y energía a través de dos instalaciones inmersivas. La entrada es gratuita y puede visitarse de lunes a viernes de 10 a 18 horas.
La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, destacó que desde la Fonoteca Nacional “se abren espacios a prácticas contemporáneas que amplían la escucha, cruzan arte, ciencia y tecnología y nos recuerdan que el patrimonio sonoro también dialoga con las búsquedas más innovadoras de nuestro tiempo”. Por su parte, Francisco Rivas, director de la Fonoteca Nacional, señaló durante la inauguración —celebrada la noche del 23 de abril— que las instalaciones “nos invitan a pensar el mundo como una vibración”, como una fuerza que anima las cosas y también nos constituye. Rivas subrayó el carácter sensorial y conceptual de la exposición al definirla como “una dimensión de la escucha” en la que “lo que oímos lo miramos y, a través de la vista, también puede ser escuchado”.
La exposición presenta dos obras: Polifotonía (2016–2018) y Materia vital (2022). En Polifotonía, un sonido inaudible al oído humano viaja a través de cuerdas tensas y se hace visible mediante su interacción con ondas de luz; las frecuencias lumínicas se sincronizan y transforman generando una composición visual. “Ese sonido viaja por la cuerda y se puede ver”, explicó Triana. Materia vital es descrita por la artista como “un platillo que canta y danza”: un platillo activado por energía acústica vibra sin contacto físico y produce patrones visibles en su superficie y en su sombra. Ambas piezas indagan el fenómeno de la resonancia y surgen —según Triana—de una búsqueda por expandir el campo compositivo más allá de lo audible: “Mi trabajo como compositora continúa pero con un material que no necesariamente se escucha”.
Originaria de Colombia y radicada en Miami, Alba Triana es reconocida internacionalmente por sus instalaciones inmersivas, esculturas sonoras y objetos en vibración. Cuenta con distinciones como el Prix Ars Electronica Award of Distinction y el ArtFields Grand Prize. “Estoy interesada en explorar el nivel en el que todo vibra y todo es energía”, mencionó durante el evento inaugural. La práctica artística parte —dijo—de una profunda inquietud por comprender el mundo desde su dimensión más elemental: “Mis obras son un intento de aproximarme a preguntas sobre cómo funciona el universo y cuál es el lugar del arte en esa comprensión”. Además destacó la singularidad de la Fonoteca Nacional como sede: “Nunca he encontrado un lugar así. Que un país tenga una institución dedicada a preservar el patrimonio sonoro es algo extraordinario”. Con esta muestra —informó la Secretaría—se reafirma el compromiso con la cultura de escucha contemporánea.
La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, destacó que desde la Fonoteca Nacional “se abren espacios a prácticas contemporáneas que amplían la escucha, cruzan arte, ciencia y tecnología y nos recuerdan que el patrimonio sonoro también dialoga con las búsquedas más innovadoras de nuestro tiempo”. Por su parte, Francisco Rivas, director de la Fonoteca Nacional, señaló durante la inauguración —celebrada la noche del 23 de abril— que las instalaciones “nos invitan a pensar el mundo como una vibración”, como una fuerza que anima las cosas y también nos constituye. Rivas subrayó el carácter sensorial y conceptual de la exposición al definirla como “una dimensión de la escucha” en la que “lo que oímos lo miramos y, a través de la vista, también puede ser escuchado”.
La exposición presenta dos obras: Polifotonía (2016–2018) y Materia vital (2022). En Polifotonía, un sonido inaudible al oído humano viaja a través de cuerdas tensas y se hace visible mediante su interacción con ondas de luz; las frecuencias lumínicas se sincronizan y transforman generando una composición visual. “Ese sonido viaja por la cuerda y se puede ver”, explicó Triana. Materia vital es descrita por la artista como “un platillo que canta y danza”: un platillo activado por energía acústica vibra sin contacto físico y produce patrones visibles en su superficie y en su sombra. Ambas piezas indagan el fenómeno de la resonancia y surgen —según Triana—de una búsqueda por expandir el campo compositivo más allá de lo audible: “Mi trabajo como compositora continúa pero con un material que no necesariamente se escucha”.
Originaria de Colombia y radicada en Miami, Alba Triana es reconocida internacionalmente por sus instalaciones inmersivas, esculturas sonoras y objetos en vibración. Cuenta con distinciones como el Prix Ars Electronica Award of Distinction y el ArtFields Grand Prize. “Estoy interesada en explorar el nivel en el que todo vibra y todo es energía”, mencionó durante el evento inaugural. La práctica artística parte —dijo—de una profunda inquietud por comprender el mundo desde su dimensión más elemental: “Mis obras son un intento de aproximarme a preguntas sobre cómo funciona el universo y cuál es el lugar del arte en esa comprensión”. Además destacó la singularidad de la Fonoteca Nacional como sede: “Nunca he encontrado un lugar así. Que un país tenga una institución dedicada a preservar el patrimonio sonoro es algo extraordinario”. Con esta muestra —informó la Secretaría—se reafirma el compromiso con la cultura de escucha contemporánea.