INAH y comunidad de Hueyapan inician programa piloto para conservar ex convento patrimonial
_ En seguimiento a los acuerdos de la Declaración de Tepoztlán para fortalecer alianzas en pro de los 11 conjuntos conventuales Patrimonio Mundial en el estado, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), puso en marcha un programa piloto de acercamiento, basado en la participación y la escucha comunitarias, cuya primera etapa inició en el municipio indígena de Hueyapan, Morelos. El objetivo es construir espacios de colaboración para el mantenimiento sostenible y la conservación participativa del Templo y Ex Convento de Santo Domingo de Guzmán, fundado hacia 1580-1581.
Autoridades e integrantes de las coordinaciones nacionales del INAH, entre ellas de Monumentos Históricos (CNMH), de Conservación del Patrimonio Cultural, de Antropología y de Difusión, así como sus pares de las distintas secciones del Centro INAH Morelos, sostuvieron un encuentro con miembros del comité parroquial y las mayordomías del recinto. La titular de la CNMH, Valeria Valero Pié, manifestó que la tarea es que “además de que estos edificios duren otros cientos de años más para nuestros hijos, nietos y bisnietos, sean seguros y que, ante cualquier otra eventualidad, resistan”. El presidente del comité parroquial, Everardo Linares Flores, externó el interés que para la comunidad tuvo recuperar sus sistemas constructivos tradicionales durante el proceso de atención al inmueble, en la medida que esto favorecerá su mantenimiento y conservación a largo plazo.
El recinto reabrió al culto hace más de un año, luego de la entrega de los trabajos de rehabilitación del inmueble que fue catalogado con daños severos tras el sismo del 19 de septiembre de 2017. Una vez atendidos los aspectos estructurales que aseguran la integridad de la feligresía y la autoridad eclesial, representada por el párroco Martín Rodríguez, el INAH busca canalizar la atención del patrimonio cultural pendiente de subsanar, como las imágenes que dan nombre a las distintas mayordomías. La coordinadora del programa y restauradora del Centro INAH Morelos, Frida Mateos González, explicó que como parte de la estrategia para el retorno de las imágenes religiosas al templo, se incorporarán recursos del Fondo de Apoyo a Comunidades para la Restauración de Monumentos y Bienes Artísticos de Propiedad Federal, que financia 50 por ciento de la intervención, en tanto la otra mitad corresponde al Concejo Municipal Indígena.
En agosto de 2026, tras la fiesta patronal del día 4, y de acuerdo con las prioridades fijadas con la propia comunidad, comenzarán a ejecutarse tareas de conservación y restauración del retablo lateral dedicado a Santo Domingo de Guzmán, así como de la escultura del santo patrono; asimismo, se intervendrán su nicho y la imagen de san José, los cuales resultaron dañados por el colapso de la cúpula. Otros bienes contemplados son el retablo de la Crucifixión, el nicho del Miércoles Santo, la Virgen de la Inmaculada Concepción y la urna del Santo Entierro, comentó Mateos González, quien recalcó que el objetivo es trabajar de manera colaborativa con la población de Hueyapan, y que sea esta la que marque la hoja de ruta de la atención institucional coordinada. A fin de generar un modelo de gestión y conservación de este legado, otros puntos tratados fueron dar los primeros pasos para elaborar un inventario de los bienes culturales del templo y del exconvento, que incluye también el Nicho de Hueyapan, un baldaquino de estilo barroco republicano, elaborado exprofeso en el siglo XIX, por Higinio López, “el maestro de Zacualpan”.
Por último, el arqueólogo del Centro INAH Morelos, Raúl González Quezada, consideró necesario indagar más sobre el pasado de Hueyapan, que en lengua náhuatl significa “sobre el agua sagrada”, lugar cuya historia se remonta a 3,000 años, y que en tiempos prehispánicos debió ser habitado por grupos de habla otomangue, mixteca y nahua, siendo esta la más reciente. Además de su arquitectura religiosa, dijo, existen manifestaciones rupestres en sus barrancas, las cuales requieren un registro puntual y un estudio sistemático. Con este programa piloto, el INAH busca replicar en otros conjuntos conventuales del estado un modelo de conservación participativa que integre a las comunidades locales en la protección de su patrimonio cultural.
Autoridades e integrantes de las coordinaciones nacionales del INAH, entre ellas de Monumentos Históricos (CNMH), de Conservación del Patrimonio Cultural, de Antropología y de Difusión, así como sus pares de las distintas secciones del Centro INAH Morelos, sostuvieron un encuentro con miembros del comité parroquial y las mayordomías del recinto. La titular de la CNMH, Valeria Valero Pié, manifestó que la tarea es que “además de que estos edificios duren otros cientos de años más para nuestros hijos, nietos y bisnietos, sean seguros y que, ante cualquier otra eventualidad, resistan”. El presidente del comité parroquial, Everardo Linares Flores, externó el interés que para la comunidad tuvo recuperar sus sistemas constructivos tradicionales durante el proceso de atención al inmueble, en la medida que esto favorecerá su mantenimiento y conservación a largo plazo.
El recinto reabrió al culto hace más de un año, luego de la entrega de los trabajos de rehabilitación del inmueble que fue catalogado con daños severos tras el sismo del 19 de septiembre de 2017. Una vez atendidos los aspectos estructurales que aseguran la integridad de la feligresía y la autoridad eclesial, representada por el párroco Martín Rodríguez, el INAH busca canalizar la atención del patrimonio cultural pendiente de subsanar, como las imágenes que dan nombre a las distintas mayordomías. La coordinadora del programa y restauradora del Centro INAH Morelos, Frida Mateos González, explicó que como parte de la estrategia para el retorno de las imágenes religiosas al templo, se incorporarán recursos del Fondo de Apoyo a Comunidades para la Restauración de Monumentos y Bienes Artísticos de Propiedad Federal, que financia 50 por ciento de la intervención, en tanto la otra mitad corresponde al Concejo Municipal Indígena.
En agosto de 2026, tras la fiesta patronal del día 4, y de acuerdo con las prioridades fijadas con la propia comunidad, comenzarán a ejecutarse tareas de conservación y restauración del retablo lateral dedicado a Santo Domingo de Guzmán, así como de la escultura del santo patrono; asimismo, se intervendrán su nicho y la imagen de san José, los cuales resultaron dañados por el colapso de la cúpula. Otros bienes contemplados son el retablo de la Crucifixión, el nicho del Miércoles Santo, la Virgen de la Inmaculada Concepción y la urna del Santo Entierro, comentó Mateos González, quien recalcó que el objetivo es trabajar de manera colaborativa con la población de Hueyapan, y que sea esta la que marque la hoja de ruta de la atención institucional coordinada. A fin de generar un modelo de gestión y conservación de este legado, otros puntos tratados fueron dar los primeros pasos para elaborar un inventario de los bienes culturales del templo y del exconvento, que incluye también el Nicho de Hueyapan, un baldaquino de estilo barroco republicano, elaborado exprofeso en el siglo XIX, por Higinio López, “el maestro de Zacualpan”.
Por último, el arqueólogo del Centro INAH Morelos, Raúl González Quezada, consideró necesario indagar más sobre el pasado de Hueyapan, que en lengua náhuatl significa “sobre el agua sagrada”, lugar cuya historia se remonta a 3,000 años, y que en tiempos prehispánicos debió ser habitado por grupos de habla otomangue, mixteca y nahua, siendo esta la más reciente. Además de su arquitectura religiosa, dijo, existen manifestaciones rupestres en sus barrancas, las cuales requieren un registro puntual y un estudio sistemático. Con este programa piloto, el INAH busca replicar en otros conjuntos conventuales del estado un modelo de conservación participativa que integre a las comunidades locales en la protección de su patrimonio cultural.