La Martha Graham Dance Company realizó el conversatorio El legado de Martha Graham el miércoles 21 de octubre en la Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes, como parte de las actividades por el centenario de su fundación en México. En el encuentro participaron Janet Eilber, directora artística de la compañía estadounidense; Blakeley White-McGuire, maestra ensayadora, y Mónica Montaño, codirectora de Scouting Dance.

El conversatorio formó parte de una programación internacional organizada por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Coordinación Nacional de Danza (CND), que incluyó también clases magistrales y presentaciones artísticas. Alonso Alarcón Múgica, coordinador nacional de Danza del INBAL, destacó la importancia de recibir a la agrupación y señaló que estas actividades permitieron al público acercarse a sus bailarines, coreógrafos y directivos. Asimismo, mencionó la asistencia de integrantes de la comunidad dancística de estados como Yucatán, Veracruz, Querétaro, Oaxaca y Ciudad de México.

Durante su intervención, Janet Eilber agradeció la oportunidad de regresar a México y dialogar sobre el legado de Martha Graham. Recordó que durante sus estudios universitarios la técnica Graham era una materia obligatoria y que su acercamiento a ella le permitió descubrir un lenguaje de movimiento articulado y preciso. Explicó que en el centenario de la compañía su escuela también cumple cien años y que la expansión internacional de la agrupación ha demostrado que la técnica Graham puede servir de fundamento para diversos estilos de danza, incluido el ballet clásico. Añadió que la curiosidad es un elemento esencial de esta técnica, pues el movimiento representa solo la mitad de ella, mientras que la otra parte corresponde a las emociones.

Blakeley White-McGuire compartió cómo la compañía ha sido parte fundamental de su trayectoria artística y explicó que desarrolla programas de colaboración con escuelas y agrupaciones profesionales. Señaló que la presencia de maestros y escuelas que trabajan con la técnica Graham en distintos países hace necesario generar espacios de diálogo para explorar nuevas formas de emplearla en la creación de obras y en la apertura de oportunidades para los bailarines. "Martha Graham era parte de una comunidad experimental y cuando creó sus obras se consideraron revolucionarias; pensar cómo continuar con este legado no ha sido fácil. Soy defensora de la técnica Graham, que muchas veces parte de la poesía y del arte, ya que no solo es una técnica corporal, sino que tiene conexión con la imaginación", expresó.

Mónica Montaño destacó que la obra de Martha Graham abordaba la lucha interna y concebía el cuerpo como un instrumento refinado para expresar estas tensiones. Subrayó la curiosidad como un pilar del desarrollo artístico de los bailarines y recordó su formación en la Escuela Nacional de Danza Nellie y Gloria Campobello, donde tuvo un acercamiento a la técnica Graham. "Soy egresada de la Escuela Nacional de Danza Nellie y Gloria Campobello, donde también tuvimos un trabajo con la técnica Graham que nos dio mucha fuerza y estabilidad. Dentro de la diversidad de corrientes que hay es muy bonito poder sentir esa conexión con el pasado a través de un lenguaje de movimiento", afirmó.