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Lunes 22 de abril de 2024

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Palabras de la secretaria Olga Sánchez Cordero, en el Tribunal Federal de Justicia Administrativa

Palabras de la secretaria Olga Sánchez Cordero, en el Tribunal Federal de Justicia Administrativa

Palabras de la secretaria Olga Sánchez Cordero, en el Tribunal Federal de Justicia Administrativa

_ Hace muchos años que tengo la fortuna de participar en la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, pero me parece que en esta ocasión es muy diferente a las anteriores, este año de una manera contundente la voz de las mujeres alrededor del mundo sea hecho escuchar como nunca antes, algunas veces o algunas de ellas en forma de protesta, otras como una expresión de triunfo por los logros obtenidos, pero otras más como un grito desesperado que manda un mensaje de exigencia.

No trata la manera en que esta voz profunda se exprese los que el mundo tiene que descifrar es precisamente el mensaje que está detrás de cada manifestación, de cada protesta, de cada paso que las mujeres damos en el camino de la conquista de nuestros derechos y nuestras libertades.

Puede sonar a un lugar común pero no hay más cierto que en pleno siglo XXI la desigualdad sistémica que afecta a las mujeres aun es palpable en todos los ámbitos de nuestra vida, desde las estructuras estatales hasta las instituciones fundacionales de la mismísima sociedad como en la familia, la cultura, la identidad, los sistemas educativos; en cada una de ellas perviven resabios de machismos que ha oprimido a niñas y mujeres ancestralmente en todos los rincones del mundo.

Este machismo como una estructura caduca ha buscado permanecer vigente a través de recursos de opresión que hoy hemos nombrado las violencias encontrar de las mujeres, sus expresiones van desde la violencia sexual, el acoso, la denigración, la invalidación de la persona hasta su más perversa manifestación que es el feminicidio.

Por ello, en esta fecha tan importante dejamos a un lado los eventos únicamente conmemorativos para convertirlos en un recordatorio de que la voz de las mujeres sigue exhalando un mensaje que ha sido negado, que se oye, pero no se comprende, que este en el aire, pero no se recoge, por múltiples razones de historia personal, de negación, de negligencia.

Como alguna vez dijo el filósofo francés Jean Paul Sartre, la incomunicabilidad es el origen de todas las violencias. Y recojo esta frase para señal que no basta con que el emisor de un mensaje lo emita, sino que es indispensable que dicho mensaje sea comprendido por el receptor para causar un verdadero impacto; si esto no ocurre, estaremos permanentemente en escenarios de incomunicabilidad que perpetuaron la violencia.

Hago desde este privilegiado foro un llamado a todo los y las que habitamos este país para que, desde sus diferentes ámbitos profesionales, personales, familiares, escuchen, entienda y simpaticen con el mensaje que las mujeres de México han decidido enviar, lo decidieron hacer este año con toda la fuerza, un llamado al México que históricamente se ha manifestado bajo diferentes formas de discriminación y de violencia, para que visualice que el mensaje es claro, es contundente.

Las mujeres no queremos despreciarnos, menospreciarnos, repudiamos todo y sobre todo las violencias. A quienes han reproducido con sus acciones un sistema que privilegia, pero que oprime a las mujeres al grado de invisibilizarlas y a quienes han hecho oídos sordos a estos reclamos en los hogares, en las escuelas y en las instituciones públicas, los invito a sumarse a este cambio, a este cambio de régimen, a este cambio de estructuras viejas, por estructuras nuevas, las y los invito a sumarse a un cambio que debe transversal, que debe atravesar todos los ámbitos de nuestra vida, desde lo más cotidiano, desde como pedimos las cosas, desde como repartimos tareas, desde como nos encargamos de resolver lo más común.

Quien tiende las camas, cuanto aporta cada uno al hogar, quien lleva los niños a la escuela, los invito sí, a mejorar nuestras leyes, que hemos escuchado una grata noticia por parte de la senadora en este mensaje que acaba de dar; pero los invito también a mejorar nuestras instituciones, a mejorar la manera en que nos tratamos al interior de nuestras casas, a buscar mejores formas, más equitativas de repartir todas las tareas, especialmente las domésticas.

Se trata de que todas y todo juntos transformemos un sistema que pervive gracias a nuestras acciones cotidianas que reproduce esquemas de violencia en nuestra familia, en nuestros espacios profesionales, en nuestras relaciones personales y de negocios, es ahí donde la voz de la mujer ha dirigido su mensaje y donde espera sembrar una semilla en la mente de todos. Es ahí donde debe ser escuchada.

Desde el ejercicio gubernamental también ha sido preciso saber escuchar y saber reconocer Hemos dicho muchas veces que el Estado mexicano tiene una gran deuda pendiente con las mujeres y que ha llegado el momento de saldarla, los funcionarios públicos no somos sordos ni insensibles a este mensaje, lo hemos escuchado, lo atenderemos, buscaremos resolverlo.

Voy a sonar a un lugar común, pero es cierto que el camino aún es largo y que tenemos que trabajar arduamente para conseguir nuestros objetivos , garantizar la vida de todas y cada una de las mujeres en México, garantizar que todas puedan desarrollarse en libertad, sin la opresión y violencia y con las oportunidades que garantizan que sus elecciones sean libres, ese es el compromiso, ese debe ser el compromiso también de todo el Gobierno, de los tres órdenes de gobierno y de todos los poderes públicos.

Uno que ponga a la dignidad humana como el máximo eje rector de sus acciones y que de manera simbólica decidió su vocación feminista y humanista.

Al principio de este año se decidió que fuera el año de Leona Vicario, mujer independentista, libre pionera del periodismo en México y financiadora de la lucha por la libertad y la autonomía de nuestro país por primera vez en la historia es el año de una mujer, es el año de Leona Vicario.

Ella es el símbolo que este año debe impulsar a recordarnos que las luchas progresistas han hecho de México un país mejor , no debemos olvidarlo, no debemos olvidar que han sido precisamente las protestas sociales provenientes directamente de la sociedad civil, muchas de las cuales han sido protagonizadas por las mujeres que integran este Gobierno, esta legislatura, estos tres órdenes de Gobierno, estos poderes públicos, las que han conquistado cumbres que antes parecían inalcanzables, las de la dignidad, las de las elecciones libres, las de las garantías de los derechos humanos y de las libertades.

Estas luchas deben servir para hacer escuchar esa voz contra las violencias y para seguir luchando por las exigencias de una igualdad sustantiva de las mujeres, ya lo dijeron quienes me precedieron en el uso de la palabra, pero desde el Estado, insisto, nuestra labor es escuchar, es resolver y dar respuestas.

Desde la sociedad civil será cambiar esas pequeñas microestructuras que las generan, sociedad y estado nos estamos encargando de las causas y de las consecuencias.

Lo ocurrido el domingo pasado en nuestro país es un evento sin precedentes en la historia, debemos tener presente esta invitación que nos han hecho. Las mujeres de México salieron a las calles, salieron para lanzar un mensaje.

Uno para ser escuchado por aquellos a quienes va dirigido, el sistema patriarcal que no es inherente únicamente a México, sino a prácticamente todos los países en el mundo, y el paro del lunes, no se trata de una ocurrencia, ni de una manifestación aislada, se trata de un fenómeno que ha ocurrido también alrededor del mundo desde hace muchas décadas y que busca causar un impacto contundente en toda la sociedad.

En la década de los 70’ en Islandia, por ejemplo, tuvo lugar un paro nacional de mujeres que es recordado por todas las mujeres que vemos en la opción del feminismo un camino real hacia la igualdad de derechos y libertades. En esa ocasión casi toda la población femenina islandesa en lugar de quedarse en casa a cumplir con los roles de género que les habían sido impuestos por esta sociedad patriarcal, salieron a las calles a exigir igualdad.

El resultado fue que varios bancos, escuelas, fábricas tuvieron que cerrar al percatarse que no podían funcionar sin mujeres. Hoy el impacto generado es que Islandia sea el primer país europeo que eligió a una mujer como presidenta en 1989.

México tiene todo el potencial económico, político y social, pero sobre todo tiene un potencial humano, tiene un potencial femenino para que las cosas empiecen a cambiar, para que nos encaminemos en ese rumbo. Es posible que todas las mujeres unidas alcancemos un logro histórico que impulse a nuestra sociedad a una nueva etapa en las que las mujeres ocupen los lugares que históricamente les han sido negados, en las que las violencias en su contra desaparezcan por completo.

Apoyo de manera total a todas las mujeres mexicanas, a las compañeras de lucha que, desde hace más de 50 años, empezamos a pugnar por un país más equitativo en el cual todas las mujeres gocen de todos sus derechos y libertades, a todas las que han entregado su vida a las luchas progresistas y que a pesar de todas las vicisitudes no han retrocedido ni un solo paso.

De las jóvenes generaciones es el futuro y de nadie más, México está llamado a lograr la grandeza que es inherente a sus habitantes y a su historia, una en la cual, las mujeres vivan libres y con la plena garantía del desarrollo libre de su personalidad.

A nivel personal, no cejaré en mi compromiso de hacer de México un país paritario y seguro para todas nuestras mujeres. No me rendiré hasta que la lucha feminista que ha sido también la mía desde hace más de 50 años logre manifestar de manera rotunda su mensaje. Hasta que la incomunicabilidad no sea más la causa de las violencias, escuchemos, entendamos, tomemos acciones.

¡Vivan todas las mujeres de México, viva la lucha feminista por la igualdad y la justicia, viva México!

Muchas gracias.





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