Pato Merlín ya tiene casa: Sheinbaum otorga vivienda a familia de la mascota del Mundial 2026
_ La familia del Pato Merlín, la icónica mascota viral del Mundial 2026, ha recibido un importante apoyo del gobierno federal. La presidenta Claudia Sheinbaum entregó una vivienda a Karla Ivette Gómez y sus hijos, Carlos y Cristian, quienes se dedican a la venta ambulante en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Este gesto forma parte de un programa integral de asistencia que busca mejorar las condiciones de vida de esta familia, que ha capturado la atención nacional e internacional por su vínculo con el famoso pato.
El 22 de junio de 2026, durante una conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum recibió a la familia Gómez junto al Pato Merlín. En el evento, la mandataria destacó la historia de esfuerzo y resiliencia de Karla Ivette, quien ha criado a sus hijos mientras trabaja en las calles. Además de la vivienda, se anunció que Cristian, de 14 años, será incorporado al programa de Becas del Bienestar para garantizar la continuidad de sus estudios de secundaria, un paso clave para su desarrollo educativo.
Días después, el 26 de junio, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) otorgó a Karla Ivette Gómez el registro oficial de la marca "Pato Merlín". Este reconocimiento legal protege el nombre y la imagen del pato en áreas como educación, entretenimiento y actividades culturales. El director del IMPI, Vidal Llerenas, subrayó que es un hecho público que el Pato Merlín pertenece a la familia Gómez, asegurando así sus derechos sobre esta figura que se ha convertido en un símbolo del Mundial 2026.
El impacto del Pato Merlín trasciende lo viral, pues ha generado un debate sobre el apoyo a familias trabajadoras en México. La entrega de la vivienda y el registro de marca representan un reconocimiento oficial a la labor de Karla Ivette y sus hijos, quienes han mantenido al pato como parte de su vida cotidiana. Este caso ha puesto en relieve la importancia de proteger los derechos de propiedad intelectual de personas en situaciones vulnerables.
Con estas acciones, el gobierno de Sheinbaum refuerza su compromiso con sectores populares, combinando asistencia social con protección legal. La historia del Pato Merlín no solo es un fenómeno cultural, sino también un ejemplo de cómo las políticas públicas pueden transformar realidades. La familia Gómez ahora cuenta con un hogar seguro y el respaldo jurídico para preservar el legado de su inseparable mascota.
El 22 de junio de 2026, durante una conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum recibió a la familia Gómez junto al Pato Merlín. En el evento, la mandataria destacó la historia de esfuerzo y resiliencia de Karla Ivette, quien ha criado a sus hijos mientras trabaja en las calles. Además de la vivienda, se anunció que Cristian, de 14 años, será incorporado al programa de Becas del Bienestar para garantizar la continuidad de sus estudios de secundaria, un paso clave para su desarrollo educativo.
Días después, el 26 de junio, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) otorgó a Karla Ivette Gómez el registro oficial de la marca "Pato Merlín". Este reconocimiento legal protege el nombre y la imagen del pato en áreas como educación, entretenimiento y actividades culturales. El director del IMPI, Vidal Llerenas, subrayó que es un hecho público que el Pato Merlín pertenece a la familia Gómez, asegurando así sus derechos sobre esta figura que se ha convertido en un símbolo del Mundial 2026.
El impacto del Pato Merlín trasciende lo viral, pues ha generado un debate sobre el apoyo a familias trabajadoras en México. La entrega de la vivienda y el registro de marca representan un reconocimiento oficial a la labor de Karla Ivette y sus hijos, quienes han mantenido al pato como parte de su vida cotidiana. Este caso ha puesto en relieve la importancia de proteger los derechos de propiedad intelectual de personas en situaciones vulnerables.
Con estas acciones, el gobierno de Sheinbaum refuerza su compromiso con sectores populares, combinando asistencia social con protección legal. La historia del Pato Merlín no solo es un fenómeno cultural, sino también un ejemplo de cómo las políticas públicas pueden transformar realidades. La familia Gómez ahora cuenta con un hogar seguro y el respaldo jurídico para preservar el legado de su inseparable mascota.