El proyecto "Puesta en Valor del Patrimonio Cultural de Chilpancingo: un camino hacia la paz", desarrollado por Kevin Jesús Vinalay Pineda, documentó historias, tradiciones y patrimonio de los cinco barrios tradicionales de Chilpancingo, Guerrero, y del Centro Histórico, mediante investigación comunitaria, materiales audiovisuales y acciones artísticas. La iniciativa fue beneficiada por el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC), de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, en alianza con Guerrero.

El trabajo se centró en los cinco barrios tradicionales de la ciudad. Se consultaron tesis, archivos y bibliografía especializada, y se realizaron entrevistas a presidentes de barrio, personas mayores y habitantes que conservan conocimientos transmitidos por generaciones. Con ello, de acuerdo con el proyecto, se recuperó información inédita sobre costumbres, personajes, espacios y acontecimientos que forman parte de la memoria colectiva de Chilpancingo.

Para involucrar a las nuevas generaciones, el equipo organizó recorridos por el Centro Histórico dirigidos principalmente a jóvenes, en los que se compartió el origen de los barrios y se explicaron los elementos que distinguen a Chilpancingo de otras ciudades. Según el responsable del proyecto, la respuesta inicial no fue sencilla: "Cuando escuchaban la palabra historia, perdían el interés. Pero insistimos, les contamos de qué trataba el proyecto y poco a poco comenzaron a involucrarse".

Varios de los jóvenes que se relacionaron con la iniciativa realizaron murales comunitarios inspirados en la historia de los barrios. Uno de los casos fue el de Antonio Márquez, un joven originario de Chilapa que deseaba dedicarse al muralismo pero no había tenido oportunidad. De acuerdo con el entrevistado, participó en la rehabilitación de los murales del paso a desnivel del Centro Histórico y luego invitó a otros muchachos. "Ver cómo recuperó la confianza en su trabajo artístico ha sido una de las mayores satisfacciones del proyecto", señaló.

Como parte de los resultados, el equipo desarrolló seis trípticos culturales —uno para cada barrio histórico y otro para el Centro Histórico—, además de un video con tratamiento cinematográfico que combina fotografías antiguas y actuales para mostrar la transformación de la ciudad. "Queríamos hacer un vídeo atractivo para las y los jóvenes. Lo dividimos en cápsulas breves para redes sociales. La idea es que la historia también pueda difundirse en formatos que ellos consumen todos los días", agregó el entrevistado.

El responsable del proyecto destacó que lograron investigar, imprimir los materiales, producir el video y realizar los murales, además de formar una comunidad de jóvenes interesados en cuidar el patrimonio. "Sentamos las bases de una investigación que seguirá creciendo. Ahora queremos que estas historias lleguen a muchas más personas y que cada vez más jóvenes reconozcan que el patrimonio también forma parte de su presente y de su futuro", concluyó.

Para más información, el proyecto difunde contenido a través de la cuenta de Instagram @grupovinalay.