Nacional por: Equipo de redacción México celebra el Día de la Candelaria con tradición, fe y color en Chiapas, Oaxaca, Coahuila y Jalisco 2026-02-03

La festividad del Día de la Candelaria volvió a mostrar la diversidad cultural de México con celebraciones que abarcaron desde rituales litúrgicos solemnes hasta manifestaciones comunitarias llenas de color. En Chiapas, Oaxaca, Coahuila y Jalisco, la fecha reunió tradiciones ancestrales que simbolizan cierre de ciclo, devoción y unidad familiar. Una de las expresiones más emblemáticas ocurrió en Chiapas, donde habitantes de Tuxtla Chico transformaron las calles del barrio de San Miguel en extensas alfombras de aserrín multicolor para acompañar la procesión de la Virgen de la Candelaria.

En este punto del país, hombres y mujeres iniciaron la elaboración de más de dos kilómetros de alfombras desde las primeras horas del día, aportando materiales y mano de obra como parte de una tradición que marca el cierre formal de las celebraciones del Niño Dios. Cada figura elaborada con aserrín representó un acto colectivo de fe que guió el paso de los fieles hacia el altar principal. Este esfuerzo comunitario, transmitido por generaciones, mantiene vivo un legado artístico que convierte las calles en auténticas obras efímeras.

En Oaxaca, cientos de familias acudieron a la Catedral Metropolitana de Nuestra Señora de la Asunción y a la Basílica de la Virgen de la Soledad para presentar al Niño Dios vestido de gala durante la misa especial. Esta liturgia, marcada por el uso de velas y candelas, simboliza la luz que guía el camino espiritual y se realiza exactamente cuarenta días después de la Navidad. En Coahuila, la tradición se centró en la elección de vestimentas especiales para el Niño Dios y en la preparación de alimentos como tamales, pavo y conejo asado, elementos que fortalecen la cohesión familiar y preservan la identidad cultural de la región.

Finalmente, Jalisco reunió a más de un millón de peregrinos en San Juan de los Lagos, uno de los epicentros de fe más importantes del país. Devotos provenientes de diversas entidades caminaron o viajaron en caravanas para agradecer favores y cumplir promesas ante la Virgen. Historias como la de Rosa Gutiérrez, quien llevó la fotografía de su hijo fallecido para cumplir su deseo de visitar el santuario, recordaron el profundo sentido espiritual de la celebración. La festividad concluyó con un ambiente de devoción, agradecimiento y unión comunitaria, confirmando la fuerza viva de la fe mexicana.