Espectáculos / Cultura por: BT Libro del INAH rescata la historia y simbolismo de las picotas o rollos de justicia en México 2026-01-07

Un nuevo estudio publicado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) profundiza en el origen, uso y valor patrimonial de la picota, también denominada rollo de justicia, un instrumento penal utilizado en México durante la época virreinal. La obra 'El rollo y la picota. Tortura y ajusticiamiento en México (2025)', coeditada por el Museo Nacional de las Intervenciones (MNI), la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y el Colegio Libre de Historiadores Profesionales del Estado de Hidalgo, explora mediante investigación documental y gráfica su surgimiento en España y su adaptación en nuestro país desde el siglo XVII hasta finales del XIX.

La picota consistía en una columna de piedra o madera a la que se sujetaban las y los condenados para escarnio público, castigo que en muchos casos derivaba en ejecución. Según el historiador adscrito al MNI, Ranulfo Gaspar Hernández, estas estructuras se disponían en plazas públicas o atrios de iglesias con el propósito de humillar a quienes cometían faltas como robo o asesinato. Servían además como un mecanismo de control moral, ya que la asistencia a las sentencias y a su ejecución, que incluía tortura física y psicológica, era obligatoria.

El arqueólogo Pascual Tinoco Quesnel destacó que el rollo de justicia mejor conservado se encuentra en la plaza principal de Zempoala, Hidalgo. Añadió que muchas picotas fueron trasladadas a recintos religiosos donde hoy pueden verse, como la ubicada en el atrio de la iglesia de la Purísima Concepción en Otumba, Estado de México, distinguida porque en su cúspide se agregó una escultura de la Virgen de Guadalupe. Tinoco Quesnel señaló que la picota mantiene una similitud conceptual con el tzompantli mexica como símbolo de autoridad y poder.

El libro, presentado durante una emisión de la serie 'Somos nuestra memoria' de Radio INAH conducida por Salvador Rueda Smithers del MNH, Castillo de Chapultepec, busca rescatar la relevancia cultural de estos monumentos históricos cuya memoria se ha ido perdiendo. Los investigadores apremian a continuar con estudios que permitan proteger, conservar y divulgar estos testimonios arquitectónicos creados desde 1526 como manifestación del proceso colonizador.