Rusia reanudó este martes sus ataques masivos contra infraestructuras energéticas de Ucrania, dejando sin calefacción a más de mil 100 edificios residenciales en la capital, Kiev, donde las temperaturas rondan los -20 °C. El ministro de Desarrollo ucraniano, Oleksi Kuleba, acusó a Rusia de atacar deliberadamente "las viviendas, la calefacción y las condiciones básicas de vida de los civiles" en todo el país. Los bombardeos también causaron heridas a dos personas en la ciudad de Járkov y dañaron parte del emblemático monumento a la Madre Patria en Kiev.
El presidente Volodimir Zelenski detalló que el ataque constó de más de 70 misiles y 450 drones. A través de su cuenta en X, señaló que para Rusia "aprovechar los días de invierno más fríos para aterrorizar a la población es más importante... que elegir la diplomacia". Este nuevo asalto marca el fin de una breve pausa en los ataques contra infraestructura crítica durante el invierno.
La reanudación de los bombardeos se produce tras una supuesta tregua acordada entre el expresidente estadounidense Donald Trump y su homólogo ruso, Vladimir Putin, para detener los ataques durante la época invernal. Sin embargo, el Kremlin afirmó que dicha pausa solo duraría hasta el pasado domingo, 1° de febrero. La ofensiva actual rompe esa pausa temporal y agrava significativamente la crisis humanitaria en medio del intenso frío.
En medio de esta escalada militar, se espera una nueva reunión diplomática. El presidente Zelenski confirmó que este miércoles y jueves se llevará a cabo una reunión trilateral con Estados Unidos y Rusia en Abu Dabi, buscando poner fin al conflicto que está a semanas de cumplir cuatro años. Estos encuentros serán cruciales mientras Ucrania enfrenta una combinación letal de guerra y condiciones climáticas extremas.