La agrupación de la Secretaría de Cultura capitalina ofreció un concierto este domingo en el Altar a la Patria del Bosque de Chapultepec
Bajo la batuta de José Areán interpretóselecciones de Peer Gynt, de Grieg; de Los planetas, de Holst; Nimrod, de las Variaciones Enigma, y Marchas pompa y circunstancia, de Elgar; así como Polonesa de la ópera Eugene Onegin, de Chaikovski


La Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM) alegró con su música a los paseantes del Bosque de Chapultepec durante el concierto al aire libre que ofreció al mediodía de este domingo 22 de marzo en el Altar a la Patria.

Todavía no iniciaba el recital y el público ya había ocupado todas las sillas que fueron destinadas para el evento, mientras que otras personas se sentaron en tapetes y unas más aguardaban de pie.

Así, la agrupación de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, bajo la dirección de José Areán, abrió con la Polonesa de la ópera Eugene Onegin, de Piotr Ilyich Chaikovski (1840-1893), pieza que se ganó el aplauso del público y cuya interpretación llamó a los transeúntes a acercarse al escenario.

Enseguida, el director artístico de la Filarmónica saludó a los presentes y explicó que el programa musical del día forma parte del intercambio cultural que se realiza como parte de la celebración del Año Dual México-Reino Unido; aunque aclaró que en el caso del tema de Chaikovski, no tiene ninguna conexión con éste, “nada más lo hacemos porque nos gusta tocarlo y ya”.

Areán anunció que tocarían tres selecciones de Peer Gynt, de Edvard Grieg (1843-1907), un autor nórdico de ascendencia escocesa pero que tiene conexión con el mundo escandinavo y como este 2015 se cumplen 150 años del nacimiento del autor finlandés Jean Sibelius (1865-1957), la Filarmónica estará tocando varias de sus sinfonías en lo que resta del año.

Sobre Grieg, señaló que el compositor noruego escribió quizá algunas de las páginas más conocidas y más bucólicas que se pueda uno imaginar en sus dos suites de Peer Gynt, de las cuales darían vida a tres selecciones.

Y luego llegó el turno de celebrar a los autores británicos con la interpretación de dos selecciones de Los planetas, de Gustav Holst (1874-1934): Marte, el portador de la guerra, y Júpiter, el que trae la alegría.

“Hay música que realmente nos eleva, nos emociona y la música británica tiene mucho de eso, tiene mucho de himno y de amor a la patria, tiene mucho también de amor a la espiritualidad”, dijo al respecto Areán, al tiempo que aprovechó para agradecer la presencia del público.

“Nos sentimos enormemente honrados, muchas gracias por estar con la Filarmónica de la Ciudad de México, porque es la Filarmónica de todos ustedes”, afirmó, para luego dar paso a Nimrod, una de las Variaciones Enigma sobre un tema original, del inglés Edward Elgar (1857-1934).

Sobre Nimrod, detalló que se trata de una pieza en otro tono mucho menos dramático pero verdaderamente emocionante, que al igual que las otras Variaciones Enigma, Elgar las dedicó a sus amigos; en este caso fue Augustus J. Jaeger, a quien el compositor le retribuye que en uno de los momentos más difíciles de su vida lo ayudó y lo sacó de una crisis personal y creativa.

Y para festejar la llegada de la primavera, la Orquesta se despidió con Marchas pompa y circunstancia, del mismo Elgar, la cual se ha convertido en un segundo himno en el Reino Unido.

La alegría de la obra contagió a los presentes, quienes ovacionaron la ejecución de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México y con aplausos lograron que la agrupación repitiera un fragmento de Pompa y circunstancia, mientras aprovechaban para alzar sus celulares y grabar la interpretación final.

Este mismo programa musical, lo interpretó la Filarmónica un día antes, el sábado 21 de marzo, en el Auditorio Silvestre Revueltas del Conservatorio Nacional de Música.