Festeja su aniversario con el álbum Silencio: Somos OMT la Orquesta Mexicana de Tango
_ Con temas clásicos de repertorio y arreglos como “Presencia tanguera†y “Sombras nada más†ofrecen gala
Ante un público entusiasmado y expectante, se celebró el 8° aniversario de la Orquesta Mexicana de Tango en el Teatro de la Ciudad “Esperanza Irisâ€, recinto de la SecretarÃa de Cultura de la Ciudad de México, cuando además se llevó a cabo la presentación de su nueva producción: Silencio. Somos OMT, cuarto disco de la agrupación.
Con la tercera llamada, la noche del sábado 2 de julio aparecieron en escena las siluetas de once músicos. Los asistentes esperaron un momento para escuchar el primer acorde, pero no ocurrió asÃ, en su lugar, la obra poética “Tango†de Ricardo Güiraldes, resonó como voz narrativa del cortometraje para la Orquesta, del director Luis Chapital Almela:
“Tango severo y triste, tango de amenaza. Tango, en que cada nota cae pesada y como a despecho, bajo la mano más bien destinada para abrazar un cabo de cuchillo. Tango trágico, cuya melodÃa juega con un tema de pelea. Ritmo lento, armonÃa complicada de contratiempos hostiles, baile que pone vértigos de exaltación viril en los ánimos que enturbia la bebidaâ€.
Al término de la proyección, cuando la atmósfera del recinto se percibÃa más Ãntima y fraternal, las luces se tornaron más intensas e inició la primera pieza, “Presencia tangueraâ€, con César OlguÃn, director de la agrupación, al mando de la interpretación y acompañado de las vibrantes notas de su bandoneón.
“Qué tango hay que cantarâ€, con la voz de Freddy Potenza, también formó parte del programa. La pieza fue un llamado de ayuda para sanar el corazón herido que ha sufrido la pérdida del amor: “¿Qué tango hay que cantar para poder seguir creyendo en el amor una vez más? Y asà disimular ante la gente la pena de un amor que ya no estáâ€.
El anhelo y emotividad continuaron con “Quiero verte una vez másâ€, escrita en 1939 por José MarÃa Contursi, letrista argentino cuyo género de trabajo fue el tango, quien compuso letras para decenas de canciones ahora emblemáticas.
Movimiento, vestidos centelleantes y zapatos de baile lustrosos se agregaron al espectáculo con “Amor de trapoâ€, de la autorÃa de Salvador Quique Greco, donde a la par de una interpretación musical con violines, piano, contrabajo y bandoneones, Valeria LorduguÃn dio vida a una muñeca vestida en rosa, la cual a través de una danza ligera y seductora dio pie a la fantasÃa y al enamoramiento.
El baile también fue el protagonista durante la interpretación rebosante de una pieza al ritmo milonga, fusión de música gaucha, negra, criolla y española, en la que la euforia del público brotó con rÃtmicas palmas. Los bailarines, ella con un vestido azul brillante, él con un traje de colores negro y gris, se deslizaban con fuerte cadencia, soltura y elegancia.
“Te odio y te quieroâ€, tema del cantante ecuatoriano Julio Jaramillo, mejor conocido como “El ruiseñor de Américaâ€, fue coreada por más de uno de los asistentes, al igual que “Sombras nada másâ€, del rey del bolero ranchero Javier SolÃs.
“Silencioâ€, de la autorÃa de Carlos Gardel, fue una de las canciones obligatorias de la gala, pues a ella se debe el tÃtulo del nuevo disco de la Orquesta Mexicana de Tango, su cuarta producción: Silencio. Somos OMT. Sus lÃneas están cargadas de emotividad, al narrar la historia de una madre que pierde a sus hijos en una guerra.
“Meciendo una cuna, una madre canta, un canto querido que llega hasta el alma, porque en esa cuna está su esperanzaâ€.
“Pasional†y “Por una cabeza†abordaron una temática de mayor seducción en las que el juego de la conquista y persecución entre los bailarines terminó para dar lugar a una expresión directa de frenesà y arrebato romántico.
Próximo el fin del espectáculo, Pablo Ahmad y Freddy Potenza, las voces de la Orquesta, integraron su talento para la ejecución de “Me muero por vosâ€, acompañados de las parejas de baile Luciano Brigante y Alejandra Orozco, junto con Valeria LorduguÃn y José Luis Zamudio. El número concluyó en medio de los aplausos.
Con “Adiós Pampa mÃa†el concierto llegó al final. Un “Adiós, Pampa mÃa, me voy, me voy a tierras extrañas†en las voces de Ahmad y Potenza, la participación completa de todos los instrumentos y el baile de las parejas, fueron la imagen completa para despedir a los presentes… Al menos de manera breve.
Al descender la intensidad de las luces, al grito de “¡Otra, otra!†animó a la Orquesta a volver. Músicos, cantantes y bailarines aparecieron una vez más. “SabÃamos que pedirÃan otra, asà que no se preocupen ya tenÃamos preparado algo extraâ€, bromeó César OlguÃn.
“Azúcar, pimienta y salâ€, milonga con música de Ernesto Rossi y Héctor Varela, y letra de Abel Mario Aznar, fue el regalo de la Orquesta Mexicana de Tango para su público, lleno de algarabÃa.
La programación del Sistema de Teatros de la SecretarÃa de Cultura de la Ciudad de México puede consultarse enwww.teatros.cultura.cdmx.gob.mxy en #SoyTeatro.
Ante un público entusiasmado y expectante, se celebró el 8° aniversario de la Orquesta Mexicana de Tango en el Teatro de la Ciudad “Esperanza Irisâ€, recinto de la SecretarÃa de Cultura de la Ciudad de México, cuando además se llevó a cabo la presentación de su nueva producción: Silencio. Somos OMT, cuarto disco de la agrupación.
Con la tercera llamada, la noche del sábado 2 de julio aparecieron en escena las siluetas de once músicos. Los asistentes esperaron un momento para escuchar el primer acorde, pero no ocurrió asÃ, en su lugar, la obra poética “Tango†de Ricardo Güiraldes, resonó como voz narrativa del cortometraje para la Orquesta, del director Luis Chapital Almela:
“Tango severo y triste, tango de amenaza. Tango, en que cada nota cae pesada y como a despecho, bajo la mano más bien destinada para abrazar un cabo de cuchillo. Tango trágico, cuya melodÃa juega con un tema de pelea. Ritmo lento, armonÃa complicada de contratiempos hostiles, baile que pone vértigos de exaltación viril en los ánimos que enturbia la bebidaâ€.
Al término de la proyección, cuando la atmósfera del recinto se percibÃa más Ãntima y fraternal, las luces se tornaron más intensas e inició la primera pieza, “Presencia tangueraâ€, con César OlguÃn, director de la agrupación, al mando de la interpretación y acompañado de las vibrantes notas de su bandoneón.
“Qué tango hay que cantarâ€, con la voz de Freddy Potenza, también formó parte del programa. La pieza fue un llamado de ayuda para sanar el corazón herido que ha sufrido la pérdida del amor: “¿Qué tango hay que cantar para poder seguir creyendo en el amor una vez más? Y asà disimular ante la gente la pena de un amor que ya no estáâ€.
El anhelo y emotividad continuaron con “Quiero verte una vez másâ€, escrita en 1939 por José MarÃa Contursi, letrista argentino cuyo género de trabajo fue el tango, quien compuso letras para decenas de canciones ahora emblemáticas.
Movimiento, vestidos centelleantes y zapatos de baile lustrosos se agregaron al espectáculo con “Amor de trapoâ€, de la autorÃa de Salvador Quique Greco, donde a la par de una interpretación musical con violines, piano, contrabajo y bandoneones, Valeria LorduguÃn dio vida a una muñeca vestida en rosa, la cual a través de una danza ligera y seductora dio pie a la fantasÃa y al enamoramiento.
El baile también fue el protagonista durante la interpretación rebosante de una pieza al ritmo milonga, fusión de música gaucha, negra, criolla y española, en la que la euforia del público brotó con rÃtmicas palmas. Los bailarines, ella con un vestido azul brillante, él con un traje de colores negro y gris, se deslizaban con fuerte cadencia, soltura y elegancia.
“Te odio y te quieroâ€, tema del cantante ecuatoriano Julio Jaramillo, mejor conocido como “El ruiseñor de Américaâ€, fue coreada por más de uno de los asistentes, al igual que “Sombras nada másâ€, del rey del bolero ranchero Javier SolÃs.
“Silencioâ€, de la autorÃa de Carlos Gardel, fue una de las canciones obligatorias de la gala, pues a ella se debe el tÃtulo del nuevo disco de la Orquesta Mexicana de Tango, su cuarta producción: Silencio. Somos OMT. Sus lÃneas están cargadas de emotividad, al narrar la historia de una madre que pierde a sus hijos en una guerra.
“Meciendo una cuna, una madre canta, un canto querido que llega hasta el alma, porque en esa cuna está su esperanzaâ€.
“Pasional†y “Por una cabeza†abordaron una temática de mayor seducción en las que el juego de la conquista y persecución entre los bailarines terminó para dar lugar a una expresión directa de frenesà y arrebato romántico.
Próximo el fin del espectáculo, Pablo Ahmad y Freddy Potenza, las voces de la Orquesta, integraron su talento para la ejecución de “Me muero por vosâ€, acompañados de las parejas de baile Luciano Brigante y Alejandra Orozco, junto con Valeria LorduguÃn y José Luis Zamudio. El número concluyó en medio de los aplausos.
Con “Adiós Pampa mÃa†el concierto llegó al final. Un “Adiós, Pampa mÃa, me voy, me voy a tierras extrañas†en las voces de Ahmad y Potenza, la participación completa de todos los instrumentos y el baile de las parejas, fueron la imagen completa para despedir a los presentes… Al menos de manera breve.
Al descender la intensidad de las luces, al grito de “¡Otra, otra!†animó a la Orquesta a volver. Músicos, cantantes y bailarines aparecieron una vez más. “SabÃamos que pedirÃan otra, asà que no se preocupen ya tenÃamos preparado algo extraâ€, bromeó César OlguÃn.
“Azúcar, pimienta y salâ€, milonga con música de Ernesto Rossi y Héctor Varela, y letra de Abel Mario Aznar, fue el regalo de la Orquesta Mexicana de Tango para su público, lleno de algarabÃa.
La programación del Sistema de Teatros de la SecretarÃa de Cultura de la Ciudad de México puede consultarse enwww.teatros.cultura.cdmx.gob.mxy en #SoyTeatro.