Margo Glantz, una historia a través de los libros
_ Como su biografÃa lo suscribe, Margo Glantz es escritora, docente, investigadora, integrante de la Academia Mexicana de la Lengua y también viajera. No obstante, lo que ha marcado su existencia es su pasión por la lectura: “Es una de las principales actividades de mi vida y uno de mis grandes placeresâ€, señala en entrevista.
El director de escena José Luis Ibáñez leerá en voz alta fragmentos de Zona de derrumbe, Simple perversión oral y El rastro de Margo Glantz el domingo 29 de enero a las 12:00 en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, como parte del ciclo de fomento a la lectura Leo… luego existo del Instituto Nacional de Bellas Artes. La autora de Saña estará presente en la sesión. La entrada será gratuita.
“Soy fundamentalmente lectora. Mi primer premio lo obtuve a los cinco años leyendo, porque lo hacÃa mejor que otros niños de mi clase. Eso, de alguna forma, me marcó. Siempre he tenido contacto con los libros. Mi padre tenÃa una biblioteca dispersa y desordenada, pero importante.
“Cuando era niña leÃa leyendas griegas que mi papá traÃa. También revistas como Sur, donde escribÃa Jorge Luis Borges, y las tiras cómicas de periódicos como La Nación, a través de los que aprendà sobre la independencia de Argentina. Me la sabÃa mejor que la mexicana.
“Después fue la novela rosa, pero, cuando tenÃa 11 o 12 años, las de folletÃn fueron muy importantes, entre ellas Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas. Julio Verne y Victor Hugo, con Los miserables, también marcaron esa épocaâ€.
Un libro al que continuamente regresa Glantz es El idiota de Fiodor Dostoievski. “Para mà fue muy importante haber leÃdo a Dostoievski. Además, es parte del patrimonio de la familia, ya que somos de ascendencia rusa. Recuerdo que mi madre lo leÃa. Yo nunca pude leerlo en ruso, porque no me enseñaron la lengua, pero era un autor muy cotidiano en mi familia; muy importante, incluso más que Tolstoiâ€.
Para entonces, la multipremiada escritora empezaba a leer a escritores estadunidenses como John Dos Passos y William Faulkner “de quien leà Las palmeras salvajes traducida por Jorge Luis Borges.
“La metamorfosis de Franz Kafka fue una revelación extraordinaria, pero también lo fueron sus diariosâ€. Desde entonces estuvo presente Borges, quien también tradujo a Kafka, y “se volverÃa un autor fundamental en mi labor como docente, lectora y ensayistaâ€.
Hermann Hesse, Thomas Mann, Hermann Broch y Stefan Zweig han ocupado un lugar esencial para la escritora mexicana, junto con la tradición francesa: Madame de La Fayette, Stendhal, Honoré de Balzac, Émile Zola, Arthur Rimbaud y Marcel Proust.
En su quehacer como autora, agrega, también la lectura ha sido fundamental: “Cuando escribÃa Yo también me acuerdo tuve como figuras principales a Joe Brainard y George Perec, quien siempre me ha interesado mucho. En ese libro de mis vivencias aparecen precisamente muchas de mis lecturas. Mis textos de viaje, como Coronada de moscas, también se nutren de mis experiencias como lectoraâ€.
Margo Glantz se describe a sà misma como una autora interesada en ubicarse “en los acontecimientos del tiempo que estoy viviendo. En mis textos, en los recientes, sobre todo, hay una relación muy estrecha con los acontecimientos de México y el mundo, tanto en polÃtica y cultura, como en los asuntos cotidianos de la vida, que acaban entremezclándose.
“Últimamente he leÃdo a autores como Lucia Berlin, la extraordinaria argentina MarÃa Moreno o el escritor húngaro László Krasznahorkai. También estoy leyendo novela policiaca, y todo esto aparece en mis librosâ€.
Por último, la autora hace un par de recomendaciones literarias: Pedro Páramo de Juan Rulfo, de “quien este año se celebra el centenario de su nacimiento, y su novela es uno de los libros más importantes de la literatura mexicanaâ€, asà como Cartucho, “de una de las grandes escritoras mexicanas, Nellie Campobelloâ€.
El director de escena José Luis Ibáñez leerá en voz alta fragmentos de Zona de derrumbe, Simple perversión oral y El rastro de Margo Glantz el domingo 29 de enero a las 12:00 en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, como parte del ciclo de fomento a la lectura Leo… luego existo del Instituto Nacional de Bellas Artes. La autora de Saña estará presente en la sesión. La entrada será gratuita.
“Soy fundamentalmente lectora. Mi primer premio lo obtuve a los cinco años leyendo, porque lo hacÃa mejor que otros niños de mi clase. Eso, de alguna forma, me marcó. Siempre he tenido contacto con los libros. Mi padre tenÃa una biblioteca dispersa y desordenada, pero importante.
“Cuando era niña leÃa leyendas griegas que mi papá traÃa. También revistas como Sur, donde escribÃa Jorge Luis Borges, y las tiras cómicas de periódicos como La Nación, a través de los que aprendà sobre la independencia de Argentina. Me la sabÃa mejor que la mexicana.
“Después fue la novela rosa, pero, cuando tenÃa 11 o 12 años, las de folletÃn fueron muy importantes, entre ellas Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas. Julio Verne y Victor Hugo, con Los miserables, también marcaron esa épocaâ€.
Un libro al que continuamente regresa Glantz es El idiota de Fiodor Dostoievski. “Para mà fue muy importante haber leÃdo a Dostoievski. Además, es parte del patrimonio de la familia, ya que somos de ascendencia rusa. Recuerdo que mi madre lo leÃa. Yo nunca pude leerlo en ruso, porque no me enseñaron la lengua, pero era un autor muy cotidiano en mi familia; muy importante, incluso más que Tolstoiâ€.
Para entonces, la multipremiada escritora empezaba a leer a escritores estadunidenses como John Dos Passos y William Faulkner “de quien leà Las palmeras salvajes traducida por Jorge Luis Borges.
“La metamorfosis de Franz Kafka fue una revelación extraordinaria, pero también lo fueron sus diariosâ€. Desde entonces estuvo presente Borges, quien también tradujo a Kafka, y “se volverÃa un autor fundamental en mi labor como docente, lectora y ensayistaâ€.
Hermann Hesse, Thomas Mann, Hermann Broch y Stefan Zweig han ocupado un lugar esencial para la escritora mexicana, junto con la tradición francesa: Madame de La Fayette, Stendhal, Honoré de Balzac, Émile Zola, Arthur Rimbaud y Marcel Proust.
En su quehacer como autora, agrega, también la lectura ha sido fundamental: “Cuando escribÃa Yo también me acuerdo tuve como figuras principales a Joe Brainard y George Perec, quien siempre me ha interesado mucho. En ese libro de mis vivencias aparecen precisamente muchas de mis lecturas. Mis textos de viaje, como Coronada de moscas, también se nutren de mis experiencias como lectoraâ€.
Margo Glantz se describe a sà misma como una autora interesada en ubicarse “en los acontecimientos del tiempo que estoy viviendo. En mis textos, en los recientes, sobre todo, hay una relación muy estrecha con los acontecimientos de México y el mundo, tanto en polÃtica y cultura, como en los asuntos cotidianos de la vida, que acaban entremezclándose.
“Últimamente he leÃdo a autores como Lucia Berlin, la extraordinaria argentina MarÃa Moreno o el escritor húngaro László Krasznahorkai. También estoy leyendo novela policiaca, y todo esto aparece en mis librosâ€.
Por último, la autora hace un par de recomendaciones literarias: Pedro Páramo de Juan Rulfo, de “quien este año se celebra el centenario de su nacimiento, y su novela es uno de los libros más importantes de la literatura mexicanaâ€, asà como Cartucho, “de una de las grandes escritoras mexicanas, Nellie Campobelloâ€.