Combate incendios forestales desde los 13 años de edad
_ Samuel Cedillo, recibió el Premio Nacional al Mérito Forestal 2015
El amor por el bosque y la naturaleza, generó que Samuel Cedillo Robles se integrara a las brigadas comunitarias de combate a incendios forestales, en el municipio de Tepoztlán; en aquel tiempo tenÃa 13 de edad, hoy ya rebasó los 60.
Por los años de experiencia en la tarea de controlar el fuego y evitar que las llamas consuman los cerros, el 09 de mayo, Samuel recibió el Premio Nacional al Mérito Forestal 2015, de parte de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR).
El dÃa de la entrevista, don Samuel llegó de buen ánimo; vestÃa una camisola color amarillo, pantalón de mezclilla azul cielo y botas negras. Su estatura apenas rebasa los 1.55 metros de altura.
Su rostro reflejaba la misma seguridad con que desde adolescente, empezó a enfrentarse al fuego: unas veces con herramienta, otras con puras ramas cortadas en el mismo lugar, dirÃa minutos después.
El fuego también es un amigo
Aunque estar cerca de las llamas representa un peligro, Samuel Cedillo considera que en ocasiones, el fuego deja de ser un enemigo y se convierte en amigo de los brigadistas.
Por segundos, el brigadista cierra los ojos para recordar lo que ha vivido. Los abre y con una voz un tanto baja, pero clara, comenta que hay ocasiones en que las llamas son tan enormes, que los brigadistas dudan entre combatirlas o retirarse del lugar, para cuidar su vida; y en segundos todo se torna a su favor.
“La flama baja de momento y pues ya nos liberó, ya nos da la oportunidad de salir, y corremos a hacer la brecha corta fuego, y como de sorpresa, el fuego vuelve a recuperarse pero ya sólo llega a donde nos dio oportunidad de hacer la breca; esto es un misterio, sólo Dios sabe porqué el fuego es asÃâ€.
Con casi 50 años de experiencia en el combate de incendios forestales, Samuel tiene un consejo para aquellos que apenas empiezan: “nunca maldigan a la lumbre, al contrario, es un amigo y el que lo maldice yo creo que se vuelve a uno un contra ataqueâ€.
A LOS 13 AÑOS DE EDAD
Empezaba la edad de la adolescencia, cuando Samuel Cedillo decidió que querÃa pertenecer a las brigadas contra incendios.
“Me decÃan: estás muy joven, ¿quieres arriesgar la vida?, no es muy fácil estar en los incendiosâ€, comentó.
Nuevamente, el hombre de piel color morena claro, vuelve a aquellos ayeres y cuenta que en un principio, “los viejitos†lo cuidaban mucho.
Sus primeros pasos iniciaron llevando agua a los brigadistas para que se hidrataran mientras sofocaban el fuego; después le dieron la oportunidad de meterse más, de estar frente a frente con las llamas.
“No es fácil atacar un incendio: no habÃa herramienta, se cortaban horquillas de madera o se cortaban ramas para barrer donde se podÃa para que el incendio no avanzaraâ€.
COMBATIR INCENDIOS ERA OBLIGACIÓN
Durante la entrevista, don Samuel, hizo un espacio, como pensando si decir o no eso que se tenÃa guardado, al fin se animo:
Cuenta que hace casi 50 años, un grupo de personas, hombres, denominados “ronderosâ€, cansados de que la población no respondÃa al llamado de acudir a sofocar los incendios forestales, obligaban a los hombres adultos a subir al cerro y colaborar en el apagado de las llamas.
“Si un señor se negaba, su mujer no tenÃa derecho de lavar ropa en los veneros de agua (…), a las piedras de los lavaderos le ponÃan manteca o aceite, para que no pudieran lavarâ€.
“Y si de plano se negaban, le llevaban la lista al Ejército, y llegaban al pueblo los soldados y obligaban a los hombres a ir a apagar el incendio, a quien veÃan en la calle no se les escapabaâ€, recuerda el brigadista.
HERENCIA DE FAMILIA
En la actualidad, Perla Cedillo MejÃa, hija de Samuel, es quien está a cargo de brigada “León†de la comunidad de Santo Domingo, Tepoztlán. Samuel es su guÃa, su maestro, camino.
“Yo le dije a mi hija que si ella querÃa estar en los incendios, yo no soy nadie para negárselo, por eso la apoyé; además, ella dice que el medio ambiente es primeroâ€, dice.
CAPACITACIÓN Y ENTRENAMIENTO
Las cosas han cambiado, asegura el Brigadista mientras voltea a ver su uniforme amarillo y el radio que tiene para comunicarse con las autoridades estatales y federales.
Él y cada integrante de la Brigada, comandada por su hija Perla, reciben capacitación de manera permanente, asisten a cursos impartidos por la SecretarÃa de Desarrollo Sustentable y por la Comisión Nacional Forestal.
El Premio Nacional al Mérito Forestal 2015 que recibió se lo atribuye a su trabajo, pero sobre todo al amor que tiene por la naturaleza.
Antes de concluir, aprovechó para agradecer a la SecretarÃa de Desarrollo Sustentable y a la CONAFOR.
El Premio lo recibió el 09 de mayo, en la ciudad de Guadalajara, en la categorÃa de Protección Forestal.
El amor por el bosque y la naturaleza, generó que Samuel Cedillo Robles se integrara a las brigadas comunitarias de combate a incendios forestales, en el municipio de Tepoztlán; en aquel tiempo tenÃa 13 de edad, hoy ya rebasó los 60.
Por los años de experiencia en la tarea de controlar el fuego y evitar que las llamas consuman los cerros, el 09 de mayo, Samuel recibió el Premio Nacional al Mérito Forestal 2015, de parte de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR).
El dÃa de la entrevista, don Samuel llegó de buen ánimo; vestÃa una camisola color amarillo, pantalón de mezclilla azul cielo y botas negras. Su estatura apenas rebasa los 1.55 metros de altura.
Su rostro reflejaba la misma seguridad con que desde adolescente, empezó a enfrentarse al fuego: unas veces con herramienta, otras con puras ramas cortadas en el mismo lugar, dirÃa minutos después.
El fuego también es un amigo
Aunque estar cerca de las llamas representa un peligro, Samuel Cedillo considera que en ocasiones, el fuego deja de ser un enemigo y se convierte en amigo de los brigadistas.
Por segundos, el brigadista cierra los ojos para recordar lo que ha vivido. Los abre y con una voz un tanto baja, pero clara, comenta que hay ocasiones en que las llamas son tan enormes, que los brigadistas dudan entre combatirlas o retirarse del lugar, para cuidar su vida; y en segundos todo se torna a su favor.
“La flama baja de momento y pues ya nos liberó, ya nos da la oportunidad de salir, y corremos a hacer la brecha corta fuego, y como de sorpresa, el fuego vuelve a recuperarse pero ya sólo llega a donde nos dio oportunidad de hacer la breca; esto es un misterio, sólo Dios sabe porqué el fuego es asÃâ€.
Con casi 50 años de experiencia en el combate de incendios forestales, Samuel tiene un consejo para aquellos que apenas empiezan: “nunca maldigan a la lumbre, al contrario, es un amigo y el que lo maldice yo creo que se vuelve a uno un contra ataqueâ€.
A LOS 13 AÑOS DE EDAD
Empezaba la edad de la adolescencia, cuando Samuel Cedillo decidió que querÃa pertenecer a las brigadas contra incendios.
“Me decÃan: estás muy joven, ¿quieres arriesgar la vida?, no es muy fácil estar en los incendiosâ€, comentó.
Nuevamente, el hombre de piel color morena claro, vuelve a aquellos ayeres y cuenta que en un principio, “los viejitos†lo cuidaban mucho.
Sus primeros pasos iniciaron llevando agua a los brigadistas para que se hidrataran mientras sofocaban el fuego; después le dieron la oportunidad de meterse más, de estar frente a frente con las llamas.
“No es fácil atacar un incendio: no habÃa herramienta, se cortaban horquillas de madera o se cortaban ramas para barrer donde se podÃa para que el incendio no avanzaraâ€.
COMBATIR INCENDIOS ERA OBLIGACIÓN
Durante la entrevista, don Samuel, hizo un espacio, como pensando si decir o no eso que se tenÃa guardado, al fin se animo:
Cuenta que hace casi 50 años, un grupo de personas, hombres, denominados “ronderosâ€, cansados de que la población no respondÃa al llamado de acudir a sofocar los incendios forestales, obligaban a los hombres adultos a subir al cerro y colaborar en el apagado de las llamas.
“Si un señor se negaba, su mujer no tenÃa derecho de lavar ropa en los veneros de agua (…), a las piedras de los lavaderos le ponÃan manteca o aceite, para que no pudieran lavarâ€.
“Y si de plano se negaban, le llevaban la lista al Ejército, y llegaban al pueblo los soldados y obligaban a los hombres a ir a apagar el incendio, a quien veÃan en la calle no se les escapabaâ€, recuerda el brigadista.
HERENCIA DE FAMILIA
En la actualidad, Perla Cedillo MejÃa, hija de Samuel, es quien está a cargo de brigada “León†de la comunidad de Santo Domingo, Tepoztlán. Samuel es su guÃa, su maestro, camino.
“Yo le dije a mi hija que si ella querÃa estar en los incendios, yo no soy nadie para negárselo, por eso la apoyé; además, ella dice que el medio ambiente es primeroâ€, dice.
CAPACITACIÓN Y ENTRENAMIENTO
Las cosas han cambiado, asegura el Brigadista mientras voltea a ver su uniforme amarillo y el radio que tiene para comunicarse con las autoridades estatales y federales.
Él y cada integrante de la Brigada, comandada por su hija Perla, reciben capacitación de manera permanente, asisten a cursos impartidos por la SecretarÃa de Desarrollo Sustentable y por la Comisión Nacional Forestal.
El Premio Nacional al Mérito Forestal 2015 que recibió se lo atribuye a su trabajo, pero sobre todo al amor que tiene por la naturaleza.
Antes de concluir, aprovechó para agradecer a la SecretarÃa de Desarrollo Sustentable y a la CONAFOR.
El Premio lo recibió el 09 de mayo, en la ciudad de Guadalajara, en la categorÃa de Protección Forestal.