OBTIENE ACADÉMICA DE LA UNAM BECA a€œNEWTON MOBILITY GRANTSa€
_ Un vuelco que regrese al derecho a su fundamento: la filosofÃa, y un remojo de agua fresca que flexibilice al razonamiento jurÃdico y sensibilice a los jueces a la hora de tomar decisiones, es el objetivo central del trabajo “Las virtudes, emociones e imaginación en el razonamiento jurÃdicoâ€, de Amalia Amaya Navarro, académica del Instituto de Investigaciones Filosóficas (IIFs) de la UNAM.
Con esta investigación, que desarrollará a lo largo de un año, la doctora en filosofÃa del derecho obtuvo una beca de movilidad “Newton Mobility Grantsâ€, que otorga la Royal Society de Londres, una de las sociedades cientÃficas más antiguas del mundo.
La distinción le permitirá, a partir de noviembre y durante un año, estudiar ese tema con un colega británico: Maximilian Del Mar, de la Escuela de Leyes de la Universidad Queen Mary de Londres.
Entre sus actividades, los académicos utilizarán la subvención para realizar un congreso sobre el tema, los dÃas 30 y 31 de marzo del 2017 en el IIFs.
“Se trata de reflexionar sobre el razonamiento jurÃdico, de humanizarlo y flexibilizarlo en la práctica, cuando los jueces toman decisiones. Es una aproximación teórica de lo que es ser justo, y un estudio de las virtudes que deben destacar en un juez desde su formación: ser honesto, honorable, de criterio amplio y justoâ€, remarcó.
Sancho Panza y Baltasar Garzón
De la ficción y de la realidad, Amaya encuentra entre sus compatriotas españoles dos ejemplos de lo que debe ser una adecuada procuración de la justicia: Sancho Panza y Baltasar Garzón.
“En el sistema jurÃdico anglosajón hay muchos ejemplos de jueces notables, destacados por su forma de ejercer y tomar decisiones. Pero en Iberoamérica encuentro dos ejemplos a seguir: Sancho Panza, el fiel compañero del Quijote, y el juez Baltasar Garzón, distinguido por su valentÃaâ€.
En ambos hay idealismo, valentÃa, arrojo por la justicia, algo que los juristas deberÃan tener para aminorar el abismo que hay entre las leyes y su aplicación, entre el mundo abstracto de las ideas y el concreto de los hechos.
Antes de dar nombres, Amaya reveló que se necesita rigor y mucha investigación para hacer académico y bien documentado un estudio que, por su naturaleza, es subjetivo.
Me interesa también la relación del derecho con artes como la literatura y el cine, dijo la filósofa y jurista, quien cree que por esa vÃa encontrará valiosos puntos de contacto para mejorar el razonamiento jurÃdico.
“También queremos incidir en la reflexión de los estudiosos del derecho, en los nuevos juristas. La idea es hacer más humano y flexible al derechoâ€, finalizó.
Con esta investigación, que desarrollará a lo largo de un año, la doctora en filosofÃa del derecho obtuvo una beca de movilidad “Newton Mobility Grantsâ€, que otorga la Royal Society de Londres, una de las sociedades cientÃficas más antiguas del mundo.
La distinción le permitirá, a partir de noviembre y durante un año, estudiar ese tema con un colega británico: Maximilian Del Mar, de la Escuela de Leyes de la Universidad Queen Mary de Londres.
Entre sus actividades, los académicos utilizarán la subvención para realizar un congreso sobre el tema, los dÃas 30 y 31 de marzo del 2017 en el IIFs.
“Se trata de reflexionar sobre el razonamiento jurÃdico, de humanizarlo y flexibilizarlo en la práctica, cuando los jueces toman decisiones. Es una aproximación teórica de lo que es ser justo, y un estudio de las virtudes que deben destacar en un juez desde su formación: ser honesto, honorable, de criterio amplio y justoâ€, remarcó.
Sancho Panza y Baltasar Garzón
De la ficción y de la realidad, Amaya encuentra entre sus compatriotas españoles dos ejemplos de lo que debe ser una adecuada procuración de la justicia: Sancho Panza y Baltasar Garzón.
“En el sistema jurÃdico anglosajón hay muchos ejemplos de jueces notables, destacados por su forma de ejercer y tomar decisiones. Pero en Iberoamérica encuentro dos ejemplos a seguir: Sancho Panza, el fiel compañero del Quijote, y el juez Baltasar Garzón, distinguido por su valentÃaâ€.
En ambos hay idealismo, valentÃa, arrojo por la justicia, algo que los juristas deberÃan tener para aminorar el abismo que hay entre las leyes y su aplicación, entre el mundo abstracto de las ideas y el concreto de los hechos.
Antes de dar nombres, Amaya reveló que se necesita rigor y mucha investigación para hacer académico y bien documentado un estudio que, por su naturaleza, es subjetivo.
Me interesa también la relación del derecho con artes como la literatura y el cine, dijo la filósofa y jurista, quien cree que por esa vÃa encontrará valiosos puntos de contacto para mejorar el razonamiento jurÃdico.
“También queremos incidir en la reflexión de los estudiosos del derecho, en los nuevos juristas. La idea es hacer más humano y flexible al derechoâ€, finalizó.