CELEBRAN A ÁNGEL GARCÍA COOK, UNO DE LOS ARQUEÓLOGOS MEXICANOS MÁS DESTACADOS
_ Cuando a Ãngel GarcÃa Cook, un hombre que ejerce la arqueologÃa desde hace más de 56 años, se le pregunta cuál es su mayor orgullo, responde sin dudar que es “haber encontrado los olotes más antiguos del mundoâ€, una respuesta que entraña su manera de concebir esta disciplina, donde el hallazgo de un gran monumento como Coyolxauhqui no es más trascedente que el descubrir vestigios de maÃz de 7,000 años de antigüedad.
Esa sencillez en su actuar le habÃa servido de escudo ante cualquier reconocimiento que quisiera dársele, no obstante, en la antesala de lo que será su 80 aniversario en 2017, por fin accedió a ser celebrado por la institución a la que ha dado gran parte de su vida y esfuerzo, y donde ha cultivado infinidad de amistades entre colegas y alumnos: el Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia (INAH), de la que es investigador emérito.
Este homenaje que se extenderá hasta el próximo miércoles 12 de octubre con la realización de varias conferencias que hurgan en los aportes del maestro Ãngel GarcÃa Cook, tiene como sede la planta alta del Museo Nacional de AntropologÃa, donde transitaron varias generaciones de arqueólogos cuando ahà se encontraban las instalaciones de la Escuela Nacional de AntropologÃa e Historia.
Diego Prieto Hernández, secretario técnico y encargado de la Dirección General del INAH, reconoció que la “visión clara†de GarcÃa Cook sobre los objetivos de la institución, asà como “su férrea disciplina, su trato amable pero firme, su gran capacidad de organización y su pensamiento lógico†le han permitido desarrollarse en diversos puestos dentro de la misma, como fue en la jefatura de la sección de ArqueologÃa del Departamento de Prehistoria, o las direcciones de Salvamento Arqueológico, de Monumentos Prehispánicos y de ArqueologÃa, entre otros encargos.
El antropólogo destacó la importancia del trabajo desarrollado por GarcÃa Cook en la región de Tehuacán-Cuicatlán, reserva de la biósfera que se ubica en los lÃmites de Puebla y Oaxaca, inclusive desde sus inicios en campo, en 1961, al lado del maestro Richard S. MacNeish. Fue en las cuevas de Coxcatlán, San Marcos y Purrón, donde el equipo liderado por MacNeish recuperó más de 25 mil restos de 12 razas diferentes de maÃz.
“Es conocida la importancia que tuvo el trabajo de MacNeish, porque más allá de realizar excavaciones en cuevas donde efectivamente se hallaron evidencias de la domesticación de varias plantas, entre ellas el maÃz, se realizó una investigación integral que documentó una larga secuencia cultural, desde la Prehistoria hasta el Posclásico TardÃoâ€.
“GarcÃa Cook también descolló en las investigaciones realizadas dentro del proyecto Puebla-Tlaxcala, auspiciado por la Fundación Alemana para .la Investigación CientÃfica. De hecho, una buena parte de su bibliografÃa tiene relación con la arqueologÃa de esta regiónâ€.
Estos componentes, cultural y ecológico, de la región Tehuacán-Cuicatlán, los cuales han sido ampliamente investigados y documentados por especialistas como Ãngel GarcÃa Cook, sirven —dijo el secretario técnico del INAH— para conformar un expediente que dé sustento a la inscripción de esta área en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, como Bien Mixto.
Pedro Francisco Sánchez Nava, coordinador nacional de ArqueologÃa del INAH, y Morrison Limón Boyce, director de Estudios Arqueológicos, comentaron que si hay alguien que sólo puede ser descrito con el calificativo de “profesorâ€, ese es Ãngel GarcÃa Cook, un arqueólogo integral y consecuente con la obligación de divulgar aquello que se explora, como lo demuestran sus más de 200 tÃtulos entre libros y artÃculos, de los que sobresalen algunos que son fundamentales, como Análisis tipológico de artefactos —derivado de su tesis de maestrÃa— y La producción alfarera en el México antiguo.
Nieto de un minero de origen inglés avecindado en Huautla, Oaxaca; y oriundo de Teotitlán del Camino, ciudad oaxaqueña que hoy lleva el apellido de los hermanos revolucionarios Flores Magón, Ãngel GarcÃa Cook comparte su historia con quienes visitan la planta alta del Museo Nacional de AntropologÃa, a través de fotografÃas personales y otras de sus andanzas profesionales que conforman una exposición montada como parte del homenaje que le realiza el INAH.
En las imágenes aparece junto a sus padres Justo GarcÃa y Petra Cook, en otras, en compañÃa de sus hijos o de colegas al pie de alguna pirámide, sobre todo se le ve con su caracterÃstico sombrero de palma en parajes agrestes, con cactos de fondo o dentro de cuevas como la de Coxcatlán. Entre esos sitios destaca Cantona, en Puebla, al que ha dedicado décadas de trabajo ininterrumpido.
Su labor a lo largo de 20 temporadas de campo le ha llevado a reconocer que Cantona, una ciudad prehispánica asentada sobre un derrame de lava, debió ser un espacio dedicado de forma casi exclusiva a la explotación y control de yacimientos de obsidiana, y de su transformación en objetos a gran escala, toda vez que su ubicación en una zona de heladas anuales y un suelo pobre, hacÃa casi imposible la producción agrÃcola.
GarcÃa Cook, un hombre parco en palabras pero no en afectos, agradeció a todos quienes le han acompañado en estos 56 años de trayectoria dentro del INAH, sus muchos colegas y alumnos, entre ellos a Javier MartÃnez, Laura Castañeda, Cuauhtémoc DomÃnguez y Miguel Morales, artÃfices del homenaje. “Es para mà una gran sorpresa, me causa alegrÃa y algo de consternación. Si me hacen un homenaje porque trabajo, creo que hay muchas otras personas que también lo merecenâ€, expresó con su habitual modestia.
Esa sencillez en su actuar le habÃa servido de escudo ante cualquier reconocimiento que quisiera dársele, no obstante, en la antesala de lo que será su 80 aniversario en 2017, por fin accedió a ser celebrado por la institución a la que ha dado gran parte de su vida y esfuerzo, y donde ha cultivado infinidad de amistades entre colegas y alumnos: el Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia (INAH), de la que es investigador emérito.
Este homenaje que se extenderá hasta el próximo miércoles 12 de octubre con la realización de varias conferencias que hurgan en los aportes del maestro Ãngel GarcÃa Cook, tiene como sede la planta alta del Museo Nacional de AntropologÃa, donde transitaron varias generaciones de arqueólogos cuando ahà se encontraban las instalaciones de la Escuela Nacional de AntropologÃa e Historia.
Diego Prieto Hernández, secretario técnico y encargado de la Dirección General del INAH, reconoció que la “visión clara†de GarcÃa Cook sobre los objetivos de la institución, asà como “su férrea disciplina, su trato amable pero firme, su gran capacidad de organización y su pensamiento lógico†le han permitido desarrollarse en diversos puestos dentro de la misma, como fue en la jefatura de la sección de ArqueologÃa del Departamento de Prehistoria, o las direcciones de Salvamento Arqueológico, de Monumentos Prehispánicos y de ArqueologÃa, entre otros encargos.
El antropólogo destacó la importancia del trabajo desarrollado por GarcÃa Cook en la región de Tehuacán-Cuicatlán, reserva de la biósfera que se ubica en los lÃmites de Puebla y Oaxaca, inclusive desde sus inicios en campo, en 1961, al lado del maestro Richard S. MacNeish. Fue en las cuevas de Coxcatlán, San Marcos y Purrón, donde el equipo liderado por MacNeish recuperó más de 25 mil restos de 12 razas diferentes de maÃz.
“Es conocida la importancia que tuvo el trabajo de MacNeish, porque más allá de realizar excavaciones en cuevas donde efectivamente se hallaron evidencias de la domesticación de varias plantas, entre ellas el maÃz, se realizó una investigación integral que documentó una larga secuencia cultural, desde la Prehistoria hasta el Posclásico TardÃoâ€.
“GarcÃa Cook también descolló en las investigaciones realizadas dentro del proyecto Puebla-Tlaxcala, auspiciado por la Fundación Alemana para .la Investigación CientÃfica. De hecho, una buena parte de su bibliografÃa tiene relación con la arqueologÃa de esta regiónâ€.
Estos componentes, cultural y ecológico, de la región Tehuacán-Cuicatlán, los cuales han sido ampliamente investigados y documentados por especialistas como Ãngel GarcÃa Cook, sirven —dijo el secretario técnico del INAH— para conformar un expediente que dé sustento a la inscripción de esta área en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, como Bien Mixto.
Pedro Francisco Sánchez Nava, coordinador nacional de ArqueologÃa del INAH, y Morrison Limón Boyce, director de Estudios Arqueológicos, comentaron que si hay alguien que sólo puede ser descrito con el calificativo de “profesorâ€, ese es Ãngel GarcÃa Cook, un arqueólogo integral y consecuente con la obligación de divulgar aquello que se explora, como lo demuestran sus más de 200 tÃtulos entre libros y artÃculos, de los que sobresalen algunos que son fundamentales, como Análisis tipológico de artefactos —derivado de su tesis de maestrÃa— y La producción alfarera en el México antiguo.
Nieto de un minero de origen inglés avecindado en Huautla, Oaxaca; y oriundo de Teotitlán del Camino, ciudad oaxaqueña que hoy lleva el apellido de los hermanos revolucionarios Flores Magón, Ãngel GarcÃa Cook comparte su historia con quienes visitan la planta alta del Museo Nacional de AntropologÃa, a través de fotografÃas personales y otras de sus andanzas profesionales que conforman una exposición montada como parte del homenaje que le realiza el INAH.
En las imágenes aparece junto a sus padres Justo GarcÃa y Petra Cook, en otras, en compañÃa de sus hijos o de colegas al pie de alguna pirámide, sobre todo se le ve con su caracterÃstico sombrero de palma en parajes agrestes, con cactos de fondo o dentro de cuevas como la de Coxcatlán. Entre esos sitios destaca Cantona, en Puebla, al que ha dedicado décadas de trabajo ininterrumpido.
Su labor a lo largo de 20 temporadas de campo le ha llevado a reconocer que Cantona, una ciudad prehispánica asentada sobre un derrame de lava, debió ser un espacio dedicado de forma casi exclusiva a la explotación y control de yacimientos de obsidiana, y de su transformación en objetos a gran escala, toda vez que su ubicación en una zona de heladas anuales y un suelo pobre, hacÃa casi imposible la producción agrÃcola.
GarcÃa Cook, un hombre parco en palabras pero no en afectos, agradeció a todos quienes le han acompañado en estos 56 años de trayectoria dentro del INAH, sus muchos colegas y alumnos, entre ellos a Javier MartÃnez, Laura Castañeda, Cuauhtémoc DomÃnguez y Miguel Morales, artÃfices del homenaje. “Es para mà una gran sorpresa, me causa alegrÃa y algo de consternación. Si me hacen un homenaje porque trabajo, creo que hay muchas otras personas que también lo merecenâ€, expresó con su habitual modestia.