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El INAH actualiza la maqueta de México-Tenochtitlan del Metro Zócalo
turismo - 2018-03-01
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El INAH actualiza la maqueta de México-Tenochtitlan del Metro Zócalo

La reconstrucción visual más certera y actualizada que exista a nivel mundial del aspecto que debió tener el Recinto Sagrado de México-Tenochtitlan hacia 1521, basada en fuentes históricas y datos recabados arqueológicamente por especialistas el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ya puede ser vista por usuarios de la estación Zócalo del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro.

Así lo manifestó Diego Prieto Hernández, director general del INAH, al encabezar la entrega de los trabajos de renovación de la imagen visual y de actualización de las maquetas de la estación Zócalo.

El antropólogo manifestó que estos trabajos en la estación, por primera vez acometidos desde su inauguración en 1970, y la actualización del modelo a escala del Recinto Sagrado tenochca elaborado por el arqueólogo Ignacio Marquina en 1969 para emular a la ciudad prehispánica —ahora reemplazado por uno hecho por el arquitecto Luis Rosey Bermúdez—, son muestra de la colaboración que desde aquellos años ha existido entre el INAH y el Gobierno de la Ciudad de México, vía el STC Metro.

La estación Zócalo, continuó Prieto Hernández, es muestra también del compromiso que el instituto ha tenido para otorgar protección al legado arqueológico de la nación y, en el caso del Centro Histórico de la capital del país, “rescatar paulatinamente la memoria, la historia y la grandeza” de urbes antiguas como México-Tenochtitlan.

En representación del jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, el director general del STC Metro, Jorge Gaviño Ambriz, destacó que si bien la única maqueta renovada totalmente fue la tocante al aspecto prehispánico que tuvo el espacio que hoy ocupa la Plaza de la Constitución, también se dio mantenimiento y se actualizó la información de las otras dos maquetas en exposición, donadas por el INAH en 1969, correspondientes a las recreaciones del Zócalo en los años 1824 y 1900.

Tras agradecer la presencia de funcionarios e investigadores del INAH, como Aída Castilleja González, secretaria técnica del instituto; Raúl Barrera Rodríguez, director del Programa de Arqueología Urbana (PAU); Morrison Limón Boyce, titular de la Dirección de Estudios Arqueológicos (DEA); así como de Vanessa Bohórquez López, responsable del área de Cultura del STC Metro, el titular del Metro añadió que los trabajos hechos en la estación cultural también incluyeron la actualización de las imágenes (entre mapas, litografías y fotografías) instaladas también en 1970 en los andenes, accesos y áreas internas de la estación.

Este proyecto en particular, dijo, contó con la curaduría de Óscar Molina, profesor asociado de arte en el Centro de Enseñanza para Extranjeros de la UNAM, y consistió en la instalación de 47 imágenes con sus respectivos créditos informativos, reproducidas con el apoyo del INAH, a través de la Fototeca Nacional y la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, así como de otros repositorios entre los que destacan los museos Nacional de Arte, del Metro y Louisina State.

Sobre la tarea que implicó renovar la maqueta de México-Tenochtitlan, y la cual contó también con la asesoría del investigador emérito del INAH, Eduardo Matos Moctezuma, el arqueólogo Raúl Barrera refirió que es resultado de al menos un trienio de investigación arqueológica y documental, y de un año de intervención formal en el modelo a escala.

El titular del PAU señaló que si bien la maqueta puesta a disposición de los usuarios del Metro Zócalo, es todavía un escenario hipotético, tiene una aproximación del 90% a lo que debió ser el panorama de la capital tenochca, toda vez que incluye aspectos como las escalas reales de 24 elementos hasta ahora localizados y explorados arqueológicamente, e incluso repara en detalles como el cromatismo original de estructuras emblemáticas como el Huey Teocalli (Templo Mayor) o de los monolitos de Tlaltecuhtli y Coyolxauhqui.

Todo lo expuesto en dicha representación, destacó, es el resultado de décadas de investigación por parte del PAU, del Proyecto Templo Mayor y de otras iniciativas académicas del INAH, así como de indagaciones en archivos históricos, crónicas y códices.

En la actual maqueta de México-Tenochtitlan, finalizó el arqueólogo, pueden apreciarse estructuras que no figuraban en el modelo de Marquina o cuya ubicación y dimensión no era precisa, como es el caso del Calmécac, el Templo de Ehécatl y el Huey Tzompantli, descubiertos en años recientes en las lindes de la actual calle de República de Guatemala; el Gran Basamento, cuyos vestigios pueden apreciarse en la calle de República de Argentina; o del Cuauhxicalco y el Árbol Sagrado, abiertos a la visita en el nuevo vestíbulo de la Zona Arqueológica del Templo Mayor.


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