ENAH ABRE CICLO ACADÉMICO CON UNA MIRADA A LA COSMOVISIÓN TZELTAL
_ El Dr. Pedro Pitarch, de la Universidad Complutense de Madrid, expuso a alumnos sus más recientes investigaciones sobre las creencias maya-tzeltales de los Altos de Chiapas
La riqueza y sofisticación de la cosmogonÃa mesoamericana, particularmente de las comunidades tzeltales de los Altos de Chiapas, fue el tema elegido por la Escuela Nacional de AntropologÃa e Historia (ENAH) para inaugurar formalmente las actividades del curso 2016-2 de la Licenciatura en EtnologÃa.
En la actividad académica de esta la casa de estudios del Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia (INAH), se tuvo como invitado al doctor Pedro Pitarch Ramón, quien desde 1988 investiga los sistemas conceptuales, cosmogónicos y de relación que manejan diversas comunidades tzeltales asentadas en el estado de Chiapas.
El etnógrafo de la Universidad Complutense de Madrid expuso a maestros, estudiantes y alumnos de nuevo ingreso, sus planteamientos acerca de cómo es que los mayas-tzeltales comprenden y representan la relación entre su corporalidad y “el otro ladoâ€, es decir, el plano habitado por almas, deidades y otras figuras no humanas, a través de la conferencia magistral El pliegue del cuerpo. AntropologÃas indÃgenas.
Esta relación, aunó, es clave para los tzeltales, quienes conciben al ser humano como alguien integrado por dos cuerpos: uno tangible perteneciente al mundo solar, y otro compuesto por un sinfÃn de entidades provenientes del chalamal, vocablo que significa “lado doble†u “otro ladoâ€. Este último, de acuerdo con sus creencias, envuelve al feto durante su gestación y, al momento del parto, se pliega hasta quedar encerrado en el cuerpo, desplegándose totalmente al momento de morir, o parcialmente a través de la enfermedad, la embriaguez o el trance ritual.
Representaciones de ello, indicó Pitarch, pueden encontrarse en prácticas como la de buscar en el interior de las placentas una imagen similar a una huella de felino o un ala de ave (a la manera de animales protectores), o en objetos cotidianos como los espejos, usados por los seres del chalamal para acceder brevemente al plano terrenal.
“En piezas como los vasos funerarios del periodo maya Clásico, son frecuentes las escenas donde un dignatario aparece mirándose en un espejo. Esto alude al término sbot’ sba, que se traduce como darse la vuelta sobre sà mismo, o mirar algo con los ojos bien abiertosâ€.
De acuerdo con los testimonios recogidos por Pitarch, la creencia tzeltal es que los espejos invierten el orden entre sujeto y objeto, por lo cual, son los seres del chalamal quienes se miran a sà mismos a través de los humanos. Ello se sustenta igualmente en que los espejos antiguos estaban compuestos por varias piezas de pirita o hematita, lo que producÃa un efecto de caleidoscopio y concordaba con el carácter múltiple e inestable de las almas y criaturas pertenecientes al otro lado.
“Esta creencia también se ha fusionado con el culto católico, por ello las vÃrgenes y los santos que se adoran en la región de los Altos de Chiapas, son frecuentemente adornados con pequeños espejos a la altura del pechoâ€.
El etnógrafo, cuyas publicaciones más recientes son La cara oculta del pliegue y La palabra fragante. Cantos chamánicos tzeltales, refirió a los alumnos de la ENAH la importancia de aplicar perspectivas distintas a un mismo objeto de estudio.
Como ejemplo puso el caso de las plazas y los mercados populares de los mayas-tzeltales, analizados tradicionalmente desde la antropologÃa económica, pero vistos desde su trabajo actual “como un campo de interacción para seres de naturaleza distintaâ€, es decir, una representación colectiva del chalamal y sus pliegues con el mundo solar.
Finalmente, Pedro Pitarch resaltó la necesidad que existe desde las ciencias sociales para documentar y contribuir a preservar los usos y costumbres de los pueblos originarios de México, toda vez que durante muchos años se trabajó bajo el supuesto de que los indÃgenas contemporáneos eran “supervivientes de sus antepasados y, por lo mismo, menos sofisticadosâ€, una visión que calificó como errónea y superada dentro de la antropologÃa.
La riqueza y sofisticación de la cosmogonÃa mesoamericana, particularmente de las comunidades tzeltales de los Altos de Chiapas, fue el tema elegido por la Escuela Nacional de AntropologÃa e Historia (ENAH) para inaugurar formalmente las actividades del curso 2016-2 de la Licenciatura en EtnologÃa.
En la actividad académica de esta la casa de estudios del Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia (INAH), se tuvo como invitado al doctor Pedro Pitarch Ramón, quien desde 1988 investiga los sistemas conceptuales, cosmogónicos y de relación que manejan diversas comunidades tzeltales asentadas en el estado de Chiapas.
El etnógrafo de la Universidad Complutense de Madrid expuso a maestros, estudiantes y alumnos de nuevo ingreso, sus planteamientos acerca de cómo es que los mayas-tzeltales comprenden y representan la relación entre su corporalidad y “el otro ladoâ€, es decir, el plano habitado por almas, deidades y otras figuras no humanas, a través de la conferencia magistral El pliegue del cuerpo. AntropologÃas indÃgenas.
Esta relación, aunó, es clave para los tzeltales, quienes conciben al ser humano como alguien integrado por dos cuerpos: uno tangible perteneciente al mundo solar, y otro compuesto por un sinfÃn de entidades provenientes del chalamal, vocablo que significa “lado doble†u “otro ladoâ€. Este último, de acuerdo con sus creencias, envuelve al feto durante su gestación y, al momento del parto, se pliega hasta quedar encerrado en el cuerpo, desplegándose totalmente al momento de morir, o parcialmente a través de la enfermedad, la embriaguez o el trance ritual.
Representaciones de ello, indicó Pitarch, pueden encontrarse en prácticas como la de buscar en el interior de las placentas una imagen similar a una huella de felino o un ala de ave (a la manera de animales protectores), o en objetos cotidianos como los espejos, usados por los seres del chalamal para acceder brevemente al plano terrenal.
“En piezas como los vasos funerarios del periodo maya Clásico, son frecuentes las escenas donde un dignatario aparece mirándose en un espejo. Esto alude al término sbot’ sba, que se traduce como darse la vuelta sobre sà mismo, o mirar algo con los ojos bien abiertosâ€.
De acuerdo con los testimonios recogidos por Pitarch, la creencia tzeltal es que los espejos invierten el orden entre sujeto y objeto, por lo cual, son los seres del chalamal quienes se miran a sà mismos a través de los humanos. Ello se sustenta igualmente en que los espejos antiguos estaban compuestos por varias piezas de pirita o hematita, lo que producÃa un efecto de caleidoscopio y concordaba con el carácter múltiple e inestable de las almas y criaturas pertenecientes al otro lado.
“Esta creencia también se ha fusionado con el culto católico, por ello las vÃrgenes y los santos que se adoran en la región de los Altos de Chiapas, son frecuentemente adornados con pequeños espejos a la altura del pechoâ€.
El etnógrafo, cuyas publicaciones más recientes son La cara oculta del pliegue y La palabra fragante. Cantos chamánicos tzeltales, refirió a los alumnos de la ENAH la importancia de aplicar perspectivas distintas a un mismo objeto de estudio.
Como ejemplo puso el caso de las plazas y los mercados populares de los mayas-tzeltales, analizados tradicionalmente desde la antropologÃa económica, pero vistos desde su trabajo actual “como un campo de interacción para seres de naturaleza distintaâ€, es decir, una representación colectiva del chalamal y sus pliegues con el mundo solar.
Finalmente, Pedro Pitarch resaltó la necesidad que existe desde las ciencias sociales para documentar y contribuir a preservar los usos y costumbres de los pueblos originarios de México, toda vez que durante muchos años se trabajó bajo el supuesto de que los indÃgenas contemporáneos eran “supervivientes de sus antepasados y, por lo mismo, menos sofisticadosâ€, una visión que calificó como errónea y superada dentro de la antropologÃa.