Logo
Instituto Electoral de la Ciudad de México Los jóvenes turistas del siglo XXI buscan experiencias en la diversidad cultural
turismo - 2019-09-27
BETA
Los jóvenes turistas del siglo XXI buscan experiencias en la diversidad cultural


En el 18° Festival Barroco del Museo de Guadalupe, el ciclo académico sobre cultura y turismo ha despertado el interés de más de 140 personas, la mayoría jóvenes

La serie de conferencias reflexiona sobre la importancia de hacer sinergia entre el respeto a los derechos culturales y un turismo que lleve al desarrollo sostenible


En el marco del 18° Festival Barroco de Guadalupe, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Secretaría de Turismo del Estado de Zacatecas llevan a cabo el ciclo académico “Hacia un turismo cultural sostenible”, al que se han inscrito más de 140 personas, 80 por ciento de ellas jóvenes procedentes de diversas universidades del Bajío, principalmente estudiantes de turismo e historia.

Esta iniciativa del INAH, desarrollada a través del Museo de Guadalupe y el gobierno de Zacatecas, corresponde a una alianza que busca analizar y llevar a cabo acciones que puedan generar mejores condiciones de sosteniblidad para el turismo cultural, a partir de los nuevos paradigmas de derechos culturales y en corresponsabilidad a la Agenda ONU 2030 del Desarrollo Sostenible.

Lo anterior, especialmente en una ciudad muy lejana al turismo de sol y playa, donde la cultura es lo que motiva la visita, amén de ser un sitio Patrimonio Mundial, por lo cual su desarrollo está estrechamente vinculado con el alto turismo nacional e internacional.

El coordinador del ciclo académico, Carlos Villaseñor Anaya explica que la apuesta de la actividad es hacer conciencia, sobre todo, entre los jóvenes que estudian turismo, y que en unos años serán quienes tomen decisiones en los campos de la actividad, de que detrás de las expresiones culturales no solamente existe un valor plástico o estético, sino procesos históricos, identitarios, de cohesión social, de producción de sentido, en algunos casos milenarios, y que vale la pena salvaguardados por tres razones.

La primera, dijo, porque es una manera de garantizar el ejercicio de los derechos culturales de los portadores; segundo, porque es un medio para aportar al desarrollo sostenible y, tercero, porque desde el punto de vista turístico, también en la medida que se conserve la culturalidad de las expresiones del patrimonio identitario y del patrimonio inmaterial, estarán en mejores condiciones de continuar produciendo rendimientos económicos.

El consultor internacional en materia de políticas culturales para el desarrollo sostenible destacó “que si se logra esta sinergia positiva entre la salvaguardia, la preservación de la culturalidad de las expresiones y de los monumentos, y a la vez permitimos que las empresas cumplan sus objetivos, estaremos generando muy buenas condiciones para un desarrollo sostenible.

“Lo que tenemos que privilegiar, como parte de la política de la promoción de la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial es, en primer lugar, los planes de salvaguardia, que son las reflexiones que hacen las propias comunidades para identificar sus necesidades y los factores con los cuales puedan resolverlas; las comunidades evidentemente requieren de recursos económicos, el problema es que cuando no se tienen los planes de salvaguardia estamos abiertos a desviaciones de los propósitos originales y esenciales de una expresión”.

México tiene un papel relevante en el ámbito turístico mundial, es el sexto país que recibe mayor número de visitantes extranjeros (39.7 millones, en 2017), con una derrama económica de más de 22 millones de pesos al año. El turismo es la segunda actividad económica que más contribuye al PIB nacional, con 8.7 por ciento, en tanto, la aportación del sector cultura equivale al 3.2 por ciento; juntos alcanzan 11.9 por ciento (2.2 billones de pesos).

La tarde de ayer, dentro del ciclo académico tocó el turno al propio Villaseñor Anaya, quien presentó la conferencia La expresión inmaterial del patrimonio cultural: nuevas conexiones, nuevas narrativas para la sustentabilidad del recurso cultural turístico, en la queseñaló que durante los últimos años se ha venido transformando la noción de cultura que animaba a visitar museos, monumentos históricos, zonas arqueológicas y recintos culturales.

Mientras en el siglo XX, añadió, la noción de lo cultura estuvo ligada a las bellas artes y el patrimonio cultural, en el siglo XXI los visitantes, especialmente los jóvenes, son atraídos por las expresiones de la diversidad cultural y experiencias de otras maneras de estar en el mundo.

Por lo anterior, la salvaguardia de los usos, representaciones, expresiones, conocimiento y técnicas de las comunidades, agrupados en el llamado patrimonio intangible, que se traduce en danzas, música, procesiones, gastronomía, indumentaria; de las cuales son ejemplo las morismas de Guadalupe, los matlachines de Ojocaliente, las procesiones de Semana Santa, el asado de boda, el queso añejo, el vino y mezcal zacatecanos, las gorditas de Malpaso, los corridos o la charrería; “nos permite facilitar el más pleno ejercicio de los derechos culturales de las comunidades y promover la diversidad creativa de la especie humana, y abre un universo de posibilidades para el turismo sostenible”.

México tiene nueve elementos inscritos en las listas de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, así como un registro nacional de 499 expresiones inmateriales y un universo de manifestaciones culturales de 68 pueblos indígenas.

El turismo sostenible, explicó Villaseñor, es el que permite la adecuada articulación entre el beneficio económico, la conservación ambiental y el respeto a las culturas, a través del trabajo conjunto entre todos los actores involucrados. El desarrollo sostenible es aquel capaz de satisfacer las necesidades del presente sin comprometer las de futuras generaciones.

Para alcanzar un desarrollo sostenible es fundamental armonizar crecimiento económico, inclusión social y protección al medio ambiente, cruzados por el eje transversal de la cultura; de ahí que esta sea hoy considerada el cuarto pilar del desarrollo; estos elementos están interrelacionados y son esenciales para el bienestar de todas las personas y sociedades.

En el ciclo académico también participan Rosa María Sánchez Lara, vocal general de la mesa directiva del Consejo Internacional de Museos (ICOM), quien presentó el tema Patrimonio: museos y turismo.

Sánchez Lara abordó el tema desde su especialidad, los museos, haciendo énfasis en que estos espacios son una opción para ocupar el tiempo libre, por eso, una de las maneras de interpretar los contenidos de estos recintos es mediante el turismo de diferentes orígenes. “Más allá de exhibir, conservar y difundir, un museo también es patrimonio cultural que pertenece a la sociedad: su edificio forma parte del patrimonio construido, en tanto sus colecciones son un bien patrimonial para el conocimiento aprendizaje y disfrute de sus audiencias”.

En las siguientes sesiones del ciclo académico “Hacia un turismo sostenible”, ofrecerán sus puntos de vista Alfonso Miranda Márquez, director del Museo Soumaya, Casa Guillermo Tovar y de Teresa, y presidente de la Asociación Internacional de Críticos de Arte.

Así como José Antonio Mac Gregor, premio Nacional de Arte y Cultura Mil Mentes por México, ex consultor de la UNESCO, asesor de la Alcaldía de Medellín, Colombia, e invitado frecuente a cursos, seminarios y encuentros de la Organización de Estados Iberoamericanos.

El ciclo cerrará con la conferencia de Jessica de la Garza, coordinadora de Mediación del Museo Kaluz, próximo abrir al público; ha participado en el desarrollo de diversos recintos y ha sido consultora especializada en educación en museos.

Las conferencias se llevan a cabo en la ex biblioteca del Museo de Guadalupe. Al finalizar cada plática, el público disfruta de un concierto con los mejores exponentes de música barroca. Con 80 por ciento de asistencia se otorgará reconocimiento.





Más de turismo