Alineación planetaria en México: cómo ver el fenómeno astronómico de abril
_ Durante abril de 2026, México ha sido testigo de un fenómeno astronómico notable: la alineación de cuatro planetas—Mercurio, Marte, Saturno y Neptuno—que, desde la perspectiva terrestre, parecen agruparse en una misma región del cielo. Este evento, conocido como 'desfile planetario', ha capturado la atención de astrónomos y entusiastas del cielo nocturno en todo el país, ofreciendo un espectáculo celeste que combina ciencia y belleza natural.
Una alineación planetaria ocurre cuando varios planetas del sistema solar parecen situarse en una línea recta desde la perspectiva de un observador en la Tierra. Aunque en realidad no están alineados en el espacio tridimensional, su posición relativa crea la ilusión de una formación lineal en el firmamento. Este fenómeno es puramente visual y no implica efectos físicos sobre nuestro planeta, según explica María Fernanda Sosa Santiago, periodista especializada en astronomía.
La alineación ha sido observable entre el 16 y el 23 de abril, con el punto culminante el 18 de abril. Durante este período, los cuatro planetas han aparecido próximos entre sí en el cielo oriental, justo antes del amanecer. Mercurio y Marte han sido visibles a simple vista, mientras que Saturno ha requerido condiciones óptimas debido a su proximidad al horizonte. Neptuno, por su parte, ha necesitado el uso de telescopios para su observación, según datos del portal Starwalk.
Para una experiencia óptima de observación, se ha recomendado buscar lugares con un horizonte oriental despejado, alejados de la contaminación lumínica de las ciudades, entre las 05:30 y las 06:10 horas, antes de la salida del sol. En la Ciudad de México, sitios como el Desierto de los Leones y el Parque Nacional Cumbres del Ajusco han sido recomendados por su altitud y menor contaminación lumínica, siempre que las condiciones climáticas presenten cielos despejados.
Eventos como este fomentan el interés por la astronomía y ofrecen una oportunidad para que el público general se conecte con el cosmos. Además, sirven como recordatorio de la dinámica y belleza de nuestro sistema solar, inspirando tanto a científicos como a aficionados a seguir explorando el universo que nos rodea, demostrando que la observación celeste puede ser accesible incluso sin equipos sofisticados.
Una alineación planetaria ocurre cuando varios planetas del sistema solar parecen situarse en una línea recta desde la perspectiva de un observador en la Tierra. Aunque en realidad no están alineados en el espacio tridimensional, su posición relativa crea la ilusión de una formación lineal en el firmamento. Este fenómeno es puramente visual y no implica efectos físicos sobre nuestro planeta, según explica María Fernanda Sosa Santiago, periodista especializada en astronomía.
La alineación ha sido observable entre el 16 y el 23 de abril, con el punto culminante el 18 de abril. Durante este período, los cuatro planetas han aparecido próximos entre sí en el cielo oriental, justo antes del amanecer. Mercurio y Marte han sido visibles a simple vista, mientras que Saturno ha requerido condiciones óptimas debido a su proximidad al horizonte. Neptuno, por su parte, ha necesitado el uso de telescopios para su observación, según datos del portal Starwalk.
Para una experiencia óptima de observación, se ha recomendado buscar lugares con un horizonte oriental despejado, alejados de la contaminación lumínica de las ciudades, entre las 05:30 y las 06:10 horas, antes de la salida del sol. En la Ciudad de México, sitios como el Desierto de los Leones y el Parque Nacional Cumbres del Ajusco han sido recomendados por su altitud y menor contaminación lumínica, siempre que las condiciones climáticas presenten cielos despejados.
Eventos como este fomentan el interés por la astronomía y ofrecen una oportunidad para que el público general se conecte con el cosmos. Además, sirven como recordatorio de la dinámica y belleza de nuestro sistema solar, inspirando tanto a científicos como a aficionados a seguir explorando el universo que nos rodea, demostrando que la observación celeste puede ser accesible incluso sin equipos sofisticados.