La exposición 'El juego de pelota en Tula. El eco del movimiento divino' fue inaugurada en el Museo Jorge R. Acosta de la Zona Arqueológica de Tula, en Hidalgo, con el objetivo de explorar el significado cosmogónico y político de esta práctica ritual mesoamericana. La muestra, que estará abierta al público durante el resto del año, aborda la importancia de los espacios donde se llevaba a cabo el juego y sus particularidades en la antigua ciudad de Tollan Xicocotitlan, que durante su apogeo, entre 900 y 1150 d.C., albergó a 120,000 habitantes.

La pieza estelar de la exposición es un aro de pelota monumental, del periodo Posclásico Tardío (1350-150 d.C.), hallado en el siglo XIX en el atrio de la parroquia de Santiago Apóstol, en Atotonilco de Tula. La munícipe de Atotonilco de Tula, Yocelyn Tovar Mendoza, agradeció al Centro INAH Hidalgo las tareas de restauración realizadas en este elemento patrimonial y expresó su esperanza de que retorne pronto a su lugar de origen. La muestra forma parte de las actividades culturales y artísticas desarrolladas por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), vinculadas con la Copa Mundial de Fútbol 2026.

Durante la inauguración, el director del Centro INAH Hidalgo, Manuel Villarruel Vázquez, destacó que la exhibición acerca a los visitantes a esta práctica sagrada, que fue parte fundamental de la vida social y simbólica mesoamericana. Asimismo, anunció la conclusión próxima de los trabajos de conservación en el sitio, incluyendo la restauración de las cubiertas que protegen el Coatepantli o Muro de Serpientes. También se dio inicio al programa 'Amaneceres arqueológicos', que permitirá a los interesados ingresar de madrugada (4:30 a 7:30 a.m.) para observar el firmamento, los sábados hasta la primera quincena de julio, previa reservación en la taquilla de la zona arqueológica.

El edil de Tula de Allende, Cristhian Martínez Reséndiz, señaló que en este municipio se preserva el segundo juego de pelota más grande de la antigua Mesoamérica, y que el sitio patrimonial recibe más de 120,000 personas al año, siendo uno de los más visitados del país. En el recorrido guiado, el arqueólogo Luis Manuel Gamboa Cabezas explicó que el propósito de la exposición, apoyada por especialistas de los museos del Templo Mayor y Comunitario Atotonilli, así como por Fomento Cultural El Ayate AC, es divulgar cómo el ullamalizli fue una representación material del equilibrio del universo y el movimiento de los astros.

Gamboa Cabezas detalló que fuentes como el Códice Borgia, del cual se reproduce la Lámina 42, muestran una calavera o un astro que golpea las paredes, simbolizando la transición entre la vida y la muerte. También mencionó una imagen labrada en una pilastra del Edificio B de Tula, donde las deidades Quetzalcóatl y Tezcatlipoca, representando el día y la noche, evocan el juego de pelota. El investigador señaló que en suelo hidalguense se han localizado evidencias del ceremonial en sitios arqueológicos de las regiones Huasteca y Altiplano, como Tecacahuaco y Cerro del Ponzha, en Ajacuba, y que su práctica continuó incluso durante el virreinato, coexistiendo con cruces y danzas cristianas.

El arqueólogo explicó que el término tlachtli designaba la cancha o recinto arquitectónico rodeado de muros, y en Tula hay dos: una, al oeste de la plaza principal, que simboliza el camino al Mictlan, con nueve escalones interiores que representan los niveles del inframundo; y el teotlachtli o campo de los dioses, donde se realizaban ritos y sacrificios humanos para mantener el equilibrio cósmico, como lo sugiere la presencia de un altar central, fragmentos de un Chac Mool y su cercanía con el tzompantli. La exposición se complementa con piezas como la representación de un jugador de pelota, una pelota de caucho, el emblema de un felino tallado en piedra, una espiga con marcador y un cráneo con signos de decapitación, asociado al ritual, procedente de un salvamento arqueológico realizado en 2018 en la colonia 16 de Enero, de Tula de Allende.