El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) cumplirá 80 años el próximo 31 de diciembre, y como parte de las actividades conmemorativas, la Coordinación Nacional de Música y Ópera (CNMO) organiza el ciclo Ocho conciertos, ocho décadas, que se presenta durante octubre, noviembre y diciembre en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes. El ciclo, a cargo de Concertistas de Bellas Artes y cantantes solistas, incluye una charla previa en cada presentación para contextualizar las obras y acercar al público a sus compositores.

José María Serralde, coordinador nacional de Música y Ópera, destacó la contribución del área a la difusión del patrimonio musical, la proyección de artistas y la formación de públicos. La CNMO promueve repertorio mexicano y universal mediante la presentación de obras de distintas épocas y géneros, el impulso a compositores e intérpretes nacionales e internacionales y el trabajo de agrupaciones como Concertistas de Bellas Artes, Solistas Ensamble de Bellas Artes y el Coro de Madrigalistas de Bellas Artes, además de cantantes de ópera y cuartetos.

Serralde consideró que el INBAL es un referente en la gestión y promoción de la cultura musical en México. Su propia trayectoria está vinculada con la institución, en la que ha participado en producciones de la Ópera de Bellas Artes y en proyectos presentados en el Palacio de Bellas Artes, la Sala Manuel M. Ponce, el Teatro Julio Castillo y la Sala Xavier Villaurrutia. “Es un gran honor trabajar hoy para los concertistas del INBAL: poder visionar un futuro, un presente y analizar un pasado”, afirmó.

Actualmente, la CNMO trabaja en una reestructuración orientada a consolidar sus vínculos con las comunidades musicales del país y del extranjero y generar nuevas oportunidades de colaboración. Entre las acciones previstas figuran nuevas convocatorias y líneas transversales de programación que amplíen los espacios para la música de concierto mexicana y favorezcan el intercambio artístico internacional. Serralde destacó ejemplos de esta apertura, como los conciertos del Coro de Madrigalistas de Bellas Artes con directores invitados de otros países y el ciclo dedicado a directoras corales.

La formación de públicos es otro eje de trabajo. Para Serralde, es necesario reconocer las características y necesidades de cada audiencia y establecer una relación entre los perfiles de los intérpretes y los públicos a los que se dirigen sus propuestas. “Nos toca entender qué es más propicio para cada concertista y perfilarlo hacia determinadas audiencias”, explicó. Esta perspectiva se refleja en una programación que incorpora música tradicional, expresiones de raíz afrodescendiente, lírica mexicana, canto académico y jazz, con propuestas como el ciclo Jazz INBAL.

La inclusión también forma parte de las prioridades de la CNMO, que organiza conciertos relajados para personas neurodivergentes o con discapacidad, así como actividades dirigidas a grupos en situación de vulnerabilidad. Estas iniciativas buscan ampliar el acceso a la experiencia musical y generar condiciones más incluyentes para disfrutarla. El impulso al talento joven se suma mediante concursos y programas como el Concurso Nacional de Piano Angélica Morales-Yamaha, el Foro Internacional de Música Nueva Manuel Enríquez (FIMNME) y las Jornadas INBAL-SACM.

De cara a 2027, Serralde adelantó que se lanzará la primera convocatoria de producción de Música y Ópera, una iniciativa que busca articular las estrategias de la Coordinación y ampliar sus vínculos con la comunidad musical. “Algo que se gestionará desde la coordinación y que nos entusiasma mucho”, expresó. También mencionó las actividades en torno al 257 aniversario del nacimiento de Beethoven. “Hemos trabajado con los músicos y agrupaciones de una manera muy lúdica y profesional porque cada uno de los concertistas tiene su perfil y la coordinación debe tener esta plasticidad”, concluyó.

José María Serralde inició su formación musical a los siete años en el Ciclo de Iniciación Musical para Infancias de la Facultad de Música de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde cursó la Licenciatura en Piano. Posteriormente, realizó una residencia en el extranjero con especialidad en Música de Cine de Archivo y cursó una especialidad en Gestión Cultural con apoyo del entonces Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Su trayectoria combina la actividad como pianista concertista con la gestión cultural.