Juan Ángel Escobar, entrenador de luchas, encontró en la enseñanza una forma de mantenerse ligado al deporte que practicó como atleta. Su filosofía, según expresó, parte de que la lucha es un estilo de vida: "Para mí la lucha significa un estilo de vida, es una forma de vivir de la mejor manera para mi decir lucha es prácticamente decir vivir".

Como entrenador, Escobar considera que su labor va más allá de la preparación física y técnica. Su experiencia como competidor le mostró la importancia de orientar a los jóvenes en momentos de duda o dificultad. "No solamente se trata de ser un entrenador que dirige un entrenamiento. A veces te conviertes en un buen amigo, en una figura paterna o en el hermano mayor de ese muchacho que está desorientado, no solamente en el deporte, sino también en cuestiones personales", afirmó.

Sobre las cualidades necesarias para el alto rendimiento en la lucha, Escobar señaló que se requiere fuerza, resistencia, velocidad, agilidad y flexibilidad, pero colocó al carácter por encima de todas. "Un luchador de alto rendimiento debe tener, en primera instancia, carácter, es un deporte de combate y necesitas prácticamente todas las habilidades físicas", declaró.

Su propia carrera le dejó una lección en 2010, cuando, tras años complicados sin resultados internacionales y compitiendo con una lesión en una costilla, acudió a los Juegos Centroamericanos en Mayagüez, Puerto Rico, con la intención de demostrar que podía competir por una medalla. Terminó conquistando el oro. "Ese día entendí que todo es posible. No importa cuánta gente no crea en ti; lo más importante es que tú lo creas, que tú lo sueñes, que tú lo veas y que tú lo pelees", recordó.

Actualmente, como entrenador nacional, busca transmitir conocimiento, disciplina y experiencia, y dejar algo de sí mismo en cada atleta. "Creo que todos nacemos con un propósito en la vida. Poder dejar un poco de mí, de lo que he aprendido y de lo que he hecho, y dar un consejo con el ejemplo más allá que con las palabras, es lo que me llevó a ser entrenador", expresó.

El desafío de Escobar como entrenador es transformar su experiencia en enseñanza y demostrar que, en la lucha como en la vida, el carácter también se entrena. Su camino continúa ahora desde una esquina distinta del colchón, ya no compitiendo por una medalla propia, sino trabajando para que otros tengan las herramientas para buscarla.