El bádminton es el deporte de raqueta más rápido del mundo y el gallito puede alcanzar velocidades superiores a los 450 kilómetros por hora, según explicó Lino Muñoz, dos veces representante de México en Juegos Olímpicos, en el boletín Radar Deportivo de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE).

La cancha mide aproximadamente 13 metros de largo por 6 de ancho en dobles. Los partidos se disputan a ganar dos de tres sets, cada uno a 21 puntos, y cada jugada otorga un punto sin importar quién haya realizado el saque. Se puede competir en individual, dobles y dobles mixtos.

De acuerdo con Muñoz, el bádminton exige mucha coordinación y reflejos, además de desarrollar resistencia, velocidad y explosividad. Por ello, dijo, el entrenamiento combina el trabajo en cancha con el gimnasio, que consideró fundamental. Para comenzar, señaló que se necesita relativamente poco: una raqueta, un gallito y una red. Sin embargo, precisó que el escenario importa, ya que al ser tan ligero el volante, las competencias se realizan bajo techo para evitar que el viento altere su trayectoria.

El deportista identificó la presión competitiva y las dificultades para desarrollarse profesionalmente en un deporte con menor exposición y apoyo como algunos de los grandes retos que enfrenta el bádminton mexicano.

Para Muñoz, este deporte significa mucho más que competir. Recordó que fue el motor de su vida, le forjó un carácter y una disciplina, y le dio experiencias inolvidables. Sobre todo, dijo, le dio a aquel niño de ocho años la posibilidad de cumplir el sueño de representar a su país en dos Juegos Olímpicos.

El bádminton combina velocidad, reflejos, resistencia y fortaleza mental. Como demuestra la historia de Lino Muñoz, también puede convertirse en una escuela de vida y en el camino para cumplir un sueño olímpico.