México implementa modelo integral contra síndrome cardio-renal-metabólico
_ La Secretaría de Salud de México anunció la implementación de un modelo nacional de atención integral del síndrome cardio-renal-metabólico, que modifica la manera en que se previenen, detectan y atienden enfermedades que afectan al corazón, los riñones y el metabolismo. Este modelo se incorpora a los Protocolos Nacionales de Atención Médica (PRONAM), con criterios homologados para todas las instituciones públicas de salud, colocando la prevención como eje de la política nacional de salud.
El nuevo enfoque plantea pasar de atender por separado enfermedades que con frecuencia se presentan de manera conjunta, hacia un manejo integral centrado en la persona y en sus trayectorias de riesgo. Así, condiciones como diabetes mellitus, hipertensión arterial, colesterol y triglicéridos elevados y enfermedad renal crónica serán abordadas considerando la relación que existe entre ellas, con el propósito de identificar riesgos de manera oportuna y evitar que evolucionen hacia complicaciones de mayor gravedad. El modelo incorpora acciones de prevención, detección temprana, diagnóstico, seguimiento y tratamiento integral, con especial énfasis en el primer nivel de atención. Entre las medidas consideradas se encuentra la medición de peso, talla y presión arterial en cada consulta, así como análisis de sangre y orina al menos una vez al año, con el propósito de identificar oportunamente factores de riesgo y alteraciones en la salud.
“Este anuncio es muy importante: lo que vamos a hacer es poner a la prevención en el centro de la salud. La prevención tiene que empezar antes de que la gente acuda al consultorio por alguna molestia o alguna enfermedad”, informó el secretario de Salud, David Kershenobich. Bajo este enfoque, la Secretaría impulsa acciones que van desde la promoción de estilos de vida saludables y la detección oportuna de factores de riesgo, hasta nuevos modelos de atención médica, protocolos homologados, capacitación del personal y estrategias de prevención en escuelas y otros espacios comunitarios. Se trata de una visión más amplia en la que la prevención deja de ser una acción aislada para convertirse en un componente transversal de la atención, actuando no sólo en las unidades médicas, sino también en los espacios donde las personas viven, estudian y se desarrollan.
La atención integral contempla también el uso de medicamentos modernos de acuerdo con las necesidades de cada paciente, entre ellos semaglutida, estatinas y dapagliflozina, dirigidos al control de glucosa y peso, la reducción de grasas en sangre y la protección de la función renal. La secretaria del Consejo de Salubridad General, Patricia Clark, enfatizó que los “Protocolos Nacionales de Atención Médica establecen criterios comunes con el propósito de ofrecer una atención estandarizada en todo el sistema de salud y están sustentados en la mejor evidencia científica disponible.”
En su intervención, la directora de Prestaciones Médicas del IMSS, Alba Santos Carrillo, destacó que el Instituto cuenta con más de 25 mil médicos familiares en más de mil 500 Unidades de Medicina Familiar. Añadió que el objetivo es alcanzar al 100 por ciento del personal involucrado en la atención, con contenidos específicos sobre los Protocolos Nacionales de Atención Médica y el nuevo abordaje integral de las enfermedades cardio-renales y metabólicas. “Tenemos varias formas de capacitación: educación presencial, educación a distancia y programas educativos permanentes. Hemos desarrollado contenidos en todas nuestras plataformas educativas y pensamos que vamos a estar con el 100 por ciento de nuestro personal capacitado”, afirmó.
El cambio en el modelo de atención responde a la magnitud de estas enfermedades en México. Actualmente, 14.4 millones de personas viven con diabetes mellitus, 21.3 millones con hipertensión arterial y 9.2 millones con enfermedad renal crónica, de acuerdo con información de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) del Instituto Nacional de Salud Pública. La dimensión de estos padecimientos hace necesario cambiar la forma de entender la salud: no esperar a que aparezcan las complicaciones para actuar, sino anticiparse a ellas. Con este enfoque, PRONAM se convierte en una herramienta para llevar la prevención a la práctica y hacerla parte de la atención cotidiana. La meta es que la prevención esté presente antes, durante y después de la atención médica: antes, para reducir riesgos; durante, para detectar oportunamente; y después, para evitar complicaciones y acompañar a las personas en el cuidado de su salud. De esta manera, la Secretaría de Salud avanza hacia un sistema que no sólo atiende la enfermedad, sino que pone la salud en el centro y actúa de manera anticipada para protegerla.
El nuevo enfoque plantea pasar de atender por separado enfermedades que con frecuencia se presentan de manera conjunta, hacia un manejo integral centrado en la persona y en sus trayectorias de riesgo. Así, condiciones como diabetes mellitus, hipertensión arterial, colesterol y triglicéridos elevados y enfermedad renal crónica serán abordadas considerando la relación que existe entre ellas, con el propósito de identificar riesgos de manera oportuna y evitar que evolucionen hacia complicaciones de mayor gravedad. El modelo incorpora acciones de prevención, detección temprana, diagnóstico, seguimiento y tratamiento integral, con especial énfasis en el primer nivel de atención. Entre las medidas consideradas se encuentra la medición de peso, talla y presión arterial en cada consulta, así como análisis de sangre y orina al menos una vez al año, con el propósito de identificar oportunamente factores de riesgo y alteraciones en la salud.
“Este anuncio es muy importante: lo que vamos a hacer es poner a la prevención en el centro de la salud. La prevención tiene que empezar antes de que la gente acuda al consultorio por alguna molestia o alguna enfermedad”, informó el secretario de Salud, David Kershenobich. Bajo este enfoque, la Secretaría impulsa acciones que van desde la promoción de estilos de vida saludables y la detección oportuna de factores de riesgo, hasta nuevos modelos de atención médica, protocolos homologados, capacitación del personal y estrategias de prevención en escuelas y otros espacios comunitarios. Se trata de una visión más amplia en la que la prevención deja de ser una acción aislada para convertirse en un componente transversal de la atención, actuando no sólo en las unidades médicas, sino también en los espacios donde las personas viven, estudian y se desarrollan.
La atención integral contempla también el uso de medicamentos modernos de acuerdo con las necesidades de cada paciente, entre ellos semaglutida, estatinas y dapagliflozina, dirigidos al control de glucosa y peso, la reducción de grasas en sangre y la protección de la función renal. La secretaria del Consejo de Salubridad General, Patricia Clark, enfatizó que los “Protocolos Nacionales de Atención Médica establecen criterios comunes con el propósito de ofrecer una atención estandarizada en todo el sistema de salud y están sustentados en la mejor evidencia científica disponible.”
En su intervención, la directora de Prestaciones Médicas del IMSS, Alba Santos Carrillo, destacó que el Instituto cuenta con más de 25 mil médicos familiares en más de mil 500 Unidades de Medicina Familiar. Añadió que el objetivo es alcanzar al 100 por ciento del personal involucrado en la atención, con contenidos específicos sobre los Protocolos Nacionales de Atención Médica y el nuevo abordaje integral de las enfermedades cardio-renales y metabólicas. “Tenemos varias formas de capacitación: educación presencial, educación a distancia y programas educativos permanentes. Hemos desarrollado contenidos en todas nuestras plataformas educativas y pensamos que vamos a estar con el 100 por ciento de nuestro personal capacitado”, afirmó.
El cambio en el modelo de atención responde a la magnitud de estas enfermedades en México. Actualmente, 14.4 millones de personas viven con diabetes mellitus, 21.3 millones con hipertensión arterial y 9.2 millones con enfermedad renal crónica, de acuerdo con información de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) del Instituto Nacional de Salud Pública. La dimensión de estos padecimientos hace necesario cambiar la forma de entender la salud: no esperar a que aparezcan las complicaciones para actuar, sino anticiparse a ellas. Con este enfoque, PRONAM se convierte en una herramienta para llevar la prevención a la práctica y hacerla parte de la atención cotidiana. La meta es que la prevención esté presente antes, durante y después de la atención médica: antes, para reducir riesgos; durante, para detectar oportunamente; y después, para evitar complicaciones y acompañar a las personas en el cuidado de su salud. De esta manera, la Secretaría de Salud avanza hacia un sistema que no sólo atiende la enfermedad, sino que pone la salud en el centro y actúa de manera anticipada para protegerla.
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