El Museo Nacional de Antropología (MNA) realizó la Noche de la Antropología el miércoles 28 de octubre de 2026, una jornada con 14 actividades que incluyeron conferencias, recorridos y expresiones artísticas, en el marco del bicentenario de las relaciones diplomáticas entre México y Francia. El evento fue organizado por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en colaboración con la Embajada de Francia y el Instituto Francés de América Latina (IFAL), como parte de la Gran Fiesta Franco-Mexicana.

La programación incluyó clases magistrales, mesas de diálogo, recorridos por exposiciones y propuestas escénicas. Durante la inauguración, el secretario técnico del INAH, José Luis Perea González, afirmó: “Hay momentos en que un museo deja de ser un lugar donde se mira el pasado, y se convierte en un espacio en el que el presente se observa a sí mismo. Esta noche es uno de ellos”. Por su parte, la embajadora de Francia en México, Delphine Borione, destacó: “El programa de esta noche es tan ecléctico como ambicioso”. La actividad forma parte de La Nuit des Idées, cuyo objetivo es “celebrar el debate de ideas, combinando conferencias, mesas redondas, presentaciones culturales, otorgando un lugar destacado al intercambio con el público para profundizar los grandes temas que enfrentan nuestras sociedades”.

En el Auditorio Jaime Torres Bodet, el historiador francés Serge Gruzinski dialogó con el director del MNA, Antonio Saborit García-Peña, sobre el libro Cuando los indios hablaban latín. Colonización alfabética y mestizaje en la América del siglo XVI, publicado en español por el Fondo de Cultura Económica. Gruzinski explicó que la llegada de la imprenta a México en 1539 colocó a la Nueva España en una posición pionera dentro de una transformación tecnológica que se extendió a otras regiones del mundo. También recuperó la historia de los intelectuales indígenas de Tlatelolco que aprendieron latín y se apropiaron de herramientas del humanismo renacentista para participar en la sociedad colonial. Al referirse a la trascendencia internacional de aquellos acontecimientos, recordó al público mexicano que “su historia es mucho más que una historia nacional”, y destacó que los procesos ocurridos en Mesoamérica permiten comprender el origen de transformaciones culturales y tecnológicas que marcaron la primera mundialización.

El director de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH), Baltazar Brito Guadarrama, encabezó un recorrido por la muestra El Códice Azcatitlan. México-Francia, 200 años de amistad, que presenta el manuscrito original en exhibición temporal en México, procedente de Francia, acompañado de piezas arqueológicas, etnográficas y reproducciones de otros pictogramas. Brito explicó que el original solo se exhibe abierto en dos láminas debido a su encuadernación europea, mientras que reproducciones permiten apreciar el resto del documento, que narra episodios de la historia mexica. “Muchos de estos documentos se pueden leer, nada más que no escribían con letras, escribían con imágenes”, señaló el doctor en Estudios Mesoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Explicó que los antiguos tlacuilos registraban acontecimientos, genealogías y tributos mediante signos cuya interpretación se complementa con la tradición oral. El recorrido despertó preguntas sobre la elaboración de los códices, la participación de las mujeres tlacuilos y las referencias a Teotihuacán. El intercambio patrimonial entre ambos países incluye también la exhibición del Códice Boturini en la Biblioteca Nacional de Francia.

Durante la velada, el público recorrió las salas permanentes dedicadas a las culturas maya y mexica, así como la exposición de instrumentos musicales del México antiguo y Visión y tradición 2026, dedicada al diseño y los oficios artesanales. La programación incluyó visitas guiadas sobre el jaguar y la experiencia inmersiva Somos los restauradores, en el jardín de la Sala Maya.

En el Auditorio Tláloc, el arqueólogo Miguel Báez Pérez, integrante de las excavaciones del Templo Mayor, relató el hallazgo de restos de un jaguar en una ofrenda del recinto ceremonial mexica. El historiador Guilhem Olivier, investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, explicó la relación del felino con el poder, la tierra y deidades como Tezcatlipoca. La bióloga Paulina Arroyo-Gerala, coordinadora de monitoreo de la asociación Jaguares de la Selva Maya, advirtió que la especie ha perdido cerca de 50 por ciento de su distribución histórica en México, y destacó los trabajos de conservación en la selva Lacandona. La conversación fue moderada por Arnaud Exbalin, director del Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos.

Hacia el cierre de la jornada, numerosos jóvenes se reunieron en las escaleras de la Explanada de la Sala Gastronómica para presenciar Rave Lucid México, de la compañía francesa MazelFreten. La coreografía, que integró a bailarines mexicanos de danza urbana, llenó el espacio de ritmo y movimiento y puso el broche festivo a una noche que reunió historia, antropología, patrimonio y expresiones artísticas contemporáneas.