Museo Nacional de San Carlos ofrece taller de coloreado manual de fotografía
_ El Museo Nacional de San Carlos, recinto del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), invita al taller El color del retrato. Práctica de coloreado manual de fotografía, que se realizará los domingos 19 y 26 de julio a las 13 horas, como parte de las actividades de cierre de la exposición Catalina Guzmán. Photo Chic. La actividad acercará al público a la técnica del coloreado manual de fotografías, práctica que distinguió el trabajo de la fotógrafa a principios del siglo XX.
Durante su trayectoria, Catalina Guzmán desarrolló esta técnica en su estudio Photo Chic, donde aportó una mirada cosmopolita y una propuesta estética acorde con las transformaciones que vivía México en aquella época. Entre 1900 y 1950 era común que los retratos en blanco y negro se entregaran "retocados". Para ello se utilizaban acuarelas, pinceles de gran precisión, pigmentos especiales, aceites suaves e incluso lápices de cera para aplicar color sobre la fotografía impresa en elementos como la piel, los labios, los ojos, las flores, el vestuario y los fondos.
El coloreado manual era un proceso lento y delicado. Un exceso de agua, una presión inadecuada del pincel o el uso de un papel poco apropiado podían arruinar de forma definitiva una fotografía. Por ello, quienes dominaban esta práctica eran ampliamente reconocidos por su destreza técnica y sensibilidad artística. En algunos casos, como el de Catalina Guzmán, los resultados alcanzaban tal calidad que las imágenes parecían fotografías tomadas originalmente a color. Las técnicas de coloreado consisten en aplicar color a dibujos, fotografías y otras obras con el propósito de crear efectos visuales y enriquecer sus texturas. Entre las más comunes se encuentran el rayado, el puntillismo, el degradado, el sombreado, el difuminado y el bruñido. Debido a que el coloreado manual de fotografías era un proceso laborioso, solo unas pocas personas podían permitirse este tipo de retratos. Uno de los pioneros de esta práctica fue el pintor y fotógrafo suizo Johann Baptist Isenring, quien alrededor de 1839 aplicó goma arábiga y pigmentos sobre sus fotografías.
Inspirado en este oficio, el taller propone que las y los participantes experimenten el coloreado manual mediante la aplicación de veladuras de óleo sobre impresiones fotográficas. Además de conocer el proceso técnico, reflexionarán sobre la dimensión artística y social de una práctica desempeñada con frecuencia por mujeres, cuya labor transformó la representación del retrato y respondió al deseo de otorgar a la fotografía mayor realismo, valor simbólico y riqueza plástica. Uno de los rasgos que distinguió al estudio Photo Chic fue el delicado iluminado de sus imágenes, resultado del trabajo de Catalina Guzmán, quien buscó dotar a sus retratos de una apariencia más realista mediante la aplicación de pintura al óleo, técnica que probablemente aprendió de su madre. Con ello, también buscó acercar la fotografía al ámbito de las Bellas Artes.
Aunque el estudio contó con diversos colaboradores, incluyendo iluminadores, hoy sobreviven fotografías pintadas probablemente por la propia artista. A diferencia de la mayoría de las comisiones del estudio, selladas de forma mecánica, su legado se caracteriza por su firma autógrafa en color blanco. El taller El color del retrato. Práctica de coloreado manual de fotografía se realizará los domingos 19 y 26 de julio, a las 13 horas, en el Museo Nacional de San Carlos, ubicado en avenida México-Tenochtitlan 50, colonia Tabacalera, alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México. Las inscripciones pueden realizarse a través de este enlace.
Durante su trayectoria, Catalina Guzmán desarrolló esta técnica en su estudio Photo Chic, donde aportó una mirada cosmopolita y una propuesta estética acorde con las transformaciones que vivía México en aquella época. Entre 1900 y 1950 era común que los retratos en blanco y negro se entregaran "retocados". Para ello se utilizaban acuarelas, pinceles de gran precisión, pigmentos especiales, aceites suaves e incluso lápices de cera para aplicar color sobre la fotografía impresa en elementos como la piel, los labios, los ojos, las flores, el vestuario y los fondos.
El coloreado manual era un proceso lento y delicado. Un exceso de agua, una presión inadecuada del pincel o el uso de un papel poco apropiado podían arruinar de forma definitiva una fotografía. Por ello, quienes dominaban esta práctica eran ampliamente reconocidos por su destreza técnica y sensibilidad artística. En algunos casos, como el de Catalina Guzmán, los resultados alcanzaban tal calidad que las imágenes parecían fotografías tomadas originalmente a color. Las técnicas de coloreado consisten en aplicar color a dibujos, fotografías y otras obras con el propósito de crear efectos visuales y enriquecer sus texturas. Entre las más comunes se encuentran el rayado, el puntillismo, el degradado, el sombreado, el difuminado y el bruñido. Debido a que el coloreado manual de fotografías era un proceso laborioso, solo unas pocas personas podían permitirse este tipo de retratos. Uno de los pioneros de esta práctica fue el pintor y fotógrafo suizo Johann Baptist Isenring, quien alrededor de 1839 aplicó goma arábiga y pigmentos sobre sus fotografías.
Inspirado en este oficio, el taller propone que las y los participantes experimenten el coloreado manual mediante la aplicación de veladuras de óleo sobre impresiones fotográficas. Además de conocer el proceso técnico, reflexionarán sobre la dimensión artística y social de una práctica desempeñada con frecuencia por mujeres, cuya labor transformó la representación del retrato y respondió al deseo de otorgar a la fotografía mayor realismo, valor simbólico y riqueza plástica. Uno de los rasgos que distinguió al estudio Photo Chic fue el delicado iluminado de sus imágenes, resultado del trabajo de Catalina Guzmán, quien buscó dotar a sus retratos de una apariencia más realista mediante la aplicación de pintura al óleo, técnica que probablemente aprendió de su madre. Con ello, también buscó acercar la fotografía al ámbito de las Bellas Artes.
Aunque el estudio contó con diversos colaboradores, incluyendo iluminadores, hoy sobreviven fotografías pintadas probablemente por la propia artista. A diferencia de la mayoría de las comisiones del estudio, selladas de forma mecánica, su legado se caracteriza por su firma autógrafa en color blanco. El taller El color del retrato. Práctica de coloreado manual de fotografía se realizará los domingos 19 y 26 de julio, a las 13 horas, en el Museo Nacional de San Carlos, ubicado en avenida México-Tenochtitlan 50, colonia Tabacalera, alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México. Las inscripciones pueden realizarse a través de este enlace.
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