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Jueves 27 de enero de 2022

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COVID y cubrebocas, polémica absurda y banal

COVID y cubrebocas, polémica absurda y banal

COVID y cubrebocas, polémica absurda y banal

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Dicen que hay tres temas de los que difícilmente puedes hablar sin provocar polémica: fútbol, política y religión. Hoy en día hay dos más: coronavirus y cubrebocas.
Cuando han pasado nueve meses de la cuarentena y cien mil muertos en México, hay mucha gente que todavía cree que el Covid 19 es un mito y si no lo es, dicen, es un invento de las grandes potencias mundiales para acabar con los adultos mayores en Europa y América, principalmente.

La sabiduría popular también asegura que China intencionalmente lanzó una guerra biológica contra su adversario comercial Estados Unidos y está afectando a todos los demás países porque el gigante asiático perdió el control de su objetivo norteamericano. Pocos creen la versión oficial de que un murciélago inició el virus en una cueva de la ciudad de Wuhan.

Por lo que fuera, la realidad es que ninguna nación estaba preparada para una emergencia de esta magnitud. Hemos visto naciones de alto nivel científico, económico y social como Alemania, Italia, Rusia, Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos, entrar en la incertidumbre ante un nuevo brote del virus, que los ha obligado a levantar toques de queda y a ordenar el reconfinamiento porque la enfermedad está sin control.

En México ha habido un desconcierto en el trato de la pandemia – muy parecido a muchos otros países --. El subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, proyectó un escenario “catastrófico” al principio de la cuarentena, de 60 mil muertes. Se quedó corto; seguramente a final de año van a ser más de cien mil y contando.
Hay voces que han pedido la renuncia de López Gatell por el manejo de la pandemia. Acusan que sus declaraciones son más políticas que científicas, sobre todo cuando afirmó que el presidente no se contagia porque “tiene fuerza moral” o cuando despreció el uso de cubrebocas como medida auxiliar de prevención. Ya se ha moderado hasta cierto punto.


El presidente Andrés Manuel López Obrador tampoco ha dejado de provocar polémica con su rechazo a ponerse tapabocas en sus conferencias o giras. Lo usa en los viajes en avión – porque es una medida obligatoria – y cuando visitó a Donald Trump en Washington. Cuando le preguntan sobre el cubrebocas, dice que su doctor (López Gatell) le recomienda portarlo sólo si presenta síntomas de enfermedad.

López Obrador se ha mostrado optimista con respecto a la pandemia, ya sea por cuestión política o por tratar de enviar un mensaje de tranquilidad a la población. Ha asegurado que las medidas sanitarias están surtiendo efecto y se han bajado contagios. La realidad lo desmiente con la vuelta al semáforo rojo de Chihuahua y Durango y con el incremento de contagios en las últimas semanas en todo el país.

Ahora bien, con respecto en particular del cubrebocas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que debe usarse como parte de un enfoque integral que incluye todas las medidas posibles: mantener el distanciamiento físico, evitar entornos cerrados y concurridos en los que haya contacto estrecho entre personas, lavarse las manos, cubrirse al estornudar y toser.

Los cubrebocas más recomendados son el N95, los quirúrgicos de tres capas, de prolipropileno mezclado con algodón, de prolipropileno y los MaxAt o mascarilla de una sola capa. Ante la oferta amplia, los precios de cada uno de este tipo de accesorios han bajado considerablemente y es aceptable para la gente porque ahora es una moda obligada.

Dejemos la polémica del coronavirus y del cubrebocas a un lado por absurda y banal. Llamémosle del modo que quieran, crean o no, pero este es un virus mortal y peligroso que ha matado a miles de personas en el mundo. Para qué nos arriesgamos, mejor vamos a cuidarnos cada uno de nosotros y cuidemos a los demás.

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