Peligran vestigios y patrimonio en Dzoyilá, Yucatán, por devastación inmobiliaria
_ Desde 2007 hay denuncias sobre el riesgo que se cierne sobre la zona arqueológica de Dzoyilá, en Yucatán. Hoy, la historia se repite y se agrava. Al sur de Mérida se ubica este antiguo asentamiento maya, con más de mil 300 años de historia, que actualmente está siendo devastado por intervenciones en la zona sin control.
El sitio aún conserva su pirámide, plataformas y vestigios habitacionales, que son parte del patrimonio prehispánico dentro de la mancha urbana. Sin embargo, enfrenta invasiones y trabajos que destruyen sus estructuras, y ocasiona daño directo a los vestigios arqueológicos. Las denuncias ciudadanas no han tenido respuesta, hasta ahora.
“Está mal, porque es parte de nuestra historia, y no lo deben de hacer. Se supone que aquí deben estar también el INAH los que ven eso, ¿no?. Pero se supone que les deben avisar y todo”, dijo Ignacia Moguel, vecina de Dzoyilá.
“Son de antepasados y no, no les perjudica nada, al contrario, se ve, que lo limpien para que se vea mucho mejor”, señaló Alejandra Escobedo, también vecina de Dzoyilá.
Los vecinos de la zona aseguran que particulares ya están limpiando el terreno y las máquinas pesadas funcionan durante el día.
“Pues que yo sepa, de este lado ya están desyerbando porque van a construir; la verdad no sabría decirles si son casas… eso está muy mal, porque es para los turistas, eso no debe de ser”, agregó Alejandra Escobedo.
Habitantes y defensores del territorio piden al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y al Ayuntamiento de Mérida, resguardar la zona y tomar medidas para evitar que haya más daños al patrimonio.
“Muchas empresas inmobiliarias inician las obras antes de tener las autorizaciones, luego hacen uso de un mecanismo, para que básicamente le den como el sello de que está todo bien cuando ya está todo devastado, cuando ya no se puede saber qué es lo que han destruido. Esto mismo es lo que ocurrió en el caso de Kinchil, la ciudad prehispánica de Tzemé, la diferencia es que ahí ya había habido todo un trabajo de documentación, y sin embargo entró ahí Crío a devastar toda una zona, con naves de pollos”, denunció Sergio Oceransky, defensor del territorio, activista y director de Fundación Yansa.
El sitio aún conserva su pirámide, plataformas y vestigios habitacionales, que son parte del patrimonio prehispánico dentro de la mancha urbana. Sin embargo, enfrenta invasiones y trabajos que destruyen sus estructuras, y ocasiona daño directo a los vestigios arqueológicos. Las denuncias ciudadanas no han tenido respuesta, hasta ahora.
“Está mal, porque es parte de nuestra historia, y no lo deben de hacer. Se supone que aquí deben estar también el INAH los que ven eso, ¿no?. Pero se supone que les deben avisar y todo”, dijo Ignacia Moguel, vecina de Dzoyilá.
“Son de antepasados y no, no les perjudica nada, al contrario, se ve, que lo limpien para que se vea mucho mejor”, señaló Alejandra Escobedo, también vecina de Dzoyilá.
Los vecinos de la zona aseguran que particulares ya están limpiando el terreno y las máquinas pesadas funcionan durante el día.
“Pues que yo sepa, de este lado ya están desyerbando porque van a construir; la verdad no sabría decirles si son casas… eso está muy mal, porque es para los turistas, eso no debe de ser”, agregó Alejandra Escobedo.
Habitantes y defensores del territorio piden al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y al Ayuntamiento de Mérida, resguardar la zona y tomar medidas para evitar que haya más daños al patrimonio.
“Muchas empresas inmobiliarias inician las obras antes de tener las autorizaciones, luego hacen uso de un mecanismo, para que básicamente le den como el sello de que está todo bien cuando ya está todo devastado, cuando ya no se puede saber qué es lo que han destruido. Esto mismo es lo que ocurrió en el caso de Kinchil, la ciudad prehispánica de Tzemé, la diferencia es que ahí ya había habido todo un trabajo de documentación, y sin embargo entró ahí Crío a devastar toda una zona, con naves de pollos”, denunció Sergio Oceransky, defensor del territorio, activista y director de Fundación Yansa.
Sigue la conversación en Facebook y revisa más actualizaciones de esta nota.