Primer Coloquio de Arqueastronomía Cenital se realizará en Teotihuacan en 2026
_ El Museo de los Murales Teotihuacanos, Beatriz de la Fuente, será la sede vespertina, el 24 de julio de 2026, del Primer Coloquio de Arqueastronomía Cenital, organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), instancia de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México. El evento reunirá a especialistas para compartir investigaciones recientes sobre el paso cenital del Sol, un fenómeno astronómico que determinó la organización del tiempo agrícola y ceremonial en Mesoamérica.
Investigaciones recientes han revelado que el paso cenital fue un sistema de observación astronómica compartido por numerosas culturas de Mesoamérica, y que sus principios sobreviven en ceremonias tradicionales. “Este coloquio reúne ciencia, memoria y tradiciones vivas para comprender cómo la observación del cielo permitió comprender el tiempo y organización de su vida agrícola, social y ceremonial”, señaló la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza.
El programa se conforma de una sesión matutina que iniciará a las 10:30 horas, en el Parque Temático Tlalocan, donde al mediodía se efectuará el registro de ese fenómeno en la cueva-claraboya, ubicada dentro del mismo. Las actividades vespertinas iniciarán a las 15:00 horas, en el Museo de los Murales Teotihuacanos, Beatriz de la Fuente, de la Zona Arqueológica de Teotihuacan (ZAT).
El director del Centro de Investigación y Divulgación de la Ciencia en la Universidad del Tepeyac, Arturo Montero García, informó que la jornada reunirá investigación científica, patrimonio cultural y tradiciones vivas, para reflexionar sobre dicho fenómeno astronómico, el más significativo del horizonte mesoamericano. El arqueólogo refiere que, para las sociedades antiguas de ese territorio, el paso cenital del Sol fue un acontecimiento de profundo significado ritual y social. Sus estudios en Chichén Itzá, publicados por la National Geographic Society y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, muestran que diversas cuevas, observatorios naturales y edificios prehispánicos fueron concebidos para registrar con precisión ese momento del ciclo solar.
“El conocimiento del paso cenital permitió a las sociedades mesoamericanas ajustar con precisión su calendario, mediante la observación directa del movimiento solar. Mientras, en Europa el calendario juliano había acumulado un desfase cercano a 10 días, lo que hizo necesaria la reforma gregoriana de 1582. En Mesoamérica la observación sistemática del cenit solar constituía un mecanismo de verificación y corrección del ciclo anual, estrechamente vinculado con el Sol, Venus y la Luna”, sostiene el investigador.
Durante siglos, dijo, este fenómeno constituyó una referencia fundamental para la medición del tiempo y la organización del calendario agrícola. Ejemplo de ello es la cueva de uso astronómico, del periodo Clásico (ca. 200–550 d.C.), localizada a 200 metros al sureste de la Pirámide del Sol, donde en ciertas fechas penetra un haz de luz e ilumina una estela que funciona como un gnomon o reloj solar. El registro del juego de luz y sombra permitía a los teotihuacanos ajustar su calendario, conociendo así la fecha exacta en que vivían.
Como parte de las actividades, dentro de ese espacio, la docente de la Universidad Tecnológica de Tula-Tepeji, Paulette Pérez Ponce, operará un reloj astronómico Emerald Sequoia, para determinar el momento preciso del paso del Sol por el cenit. Por la tarde, bajo la moderación del titular del Departamento de Museos y Comunicación Educativa de la ZAT, Jesús Torres Peralta, especialistas en arqueoastronomía presentarán investigaciones recientes sobre la relación entre la astronomía, el paisaje y el patrimonio cultural.
La profesora del curso Arqueoastronomía, calendario y paisaje, que se imparte en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, Steffany Martínez Gómez, dictará la ponencia El paso cenital: del pasado mesoamericano a las tradiciones indígenas de México. Posteriormente, la cronista de Tecámac, Tania Santillán Hernández, presentará La ruta del Sol por el cenit: de la geografía sagrada a los templos novohispanos. La especialista en sistemas hidráulicos prehispánicos, Guadalupe Islas Monter, compartirá un reciente descubrimiento en Epazoyucan, Hidalgo, en su ponencia Astronomía y agua de manantial. Una propuesta de petrograbado; y la pasante de Arqueología, Tanya Vázquez Serralde, presentará avances de su tesis Entre el mar y la montaña, el cenital en Quiahuiztlan, Veracruz.
Finalmente, Montero García expondrá los resultados de sus investigaciones sobre las evidencias arqueológicas del registro del paso cenital en la Pirámide del Sol y en dos cuevas de Teotihuacan.
Investigaciones recientes han revelado que el paso cenital fue un sistema de observación astronómica compartido por numerosas culturas de Mesoamérica, y que sus principios sobreviven en ceremonias tradicionales. “Este coloquio reúne ciencia, memoria y tradiciones vivas para comprender cómo la observación del cielo permitió comprender el tiempo y organización de su vida agrícola, social y ceremonial”, señaló la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza.
El programa se conforma de una sesión matutina que iniciará a las 10:30 horas, en el Parque Temático Tlalocan, donde al mediodía se efectuará el registro de ese fenómeno en la cueva-claraboya, ubicada dentro del mismo. Las actividades vespertinas iniciarán a las 15:00 horas, en el Museo de los Murales Teotihuacanos, Beatriz de la Fuente, de la Zona Arqueológica de Teotihuacan (ZAT).
El director del Centro de Investigación y Divulgación de la Ciencia en la Universidad del Tepeyac, Arturo Montero García, informó que la jornada reunirá investigación científica, patrimonio cultural y tradiciones vivas, para reflexionar sobre dicho fenómeno astronómico, el más significativo del horizonte mesoamericano. El arqueólogo refiere que, para las sociedades antiguas de ese territorio, el paso cenital del Sol fue un acontecimiento de profundo significado ritual y social. Sus estudios en Chichén Itzá, publicados por la National Geographic Society y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, muestran que diversas cuevas, observatorios naturales y edificios prehispánicos fueron concebidos para registrar con precisión ese momento del ciclo solar.
“El conocimiento del paso cenital permitió a las sociedades mesoamericanas ajustar con precisión su calendario, mediante la observación directa del movimiento solar. Mientras, en Europa el calendario juliano había acumulado un desfase cercano a 10 días, lo que hizo necesaria la reforma gregoriana de 1582. En Mesoamérica la observación sistemática del cenit solar constituía un mecanismo de verificación y corrección del ciclo anual, estrechamente vinculado con el Sol, Venus y la Luna”, sostiene el investigador.
Durante siglos, dijo, este fenómeno constituyó una referencia fundamental para la medición del tiempo y la organización del calendario agrícola. Ejemplo de ello es la cueva de uso astronómico, del periodo Clásico (ca. 200–550 d.C.), localizada a 200 metros al sureste de la Pirámide del Sol, donde en ciertas fechas penetra un haz de luz e ilumina una estela que funciona como un gnomon o reloj solar. El registro del juego de luz y sombra permitía a los teotihuacanos ajustar su calendario, conociendo así la fecha exacta en que vivían.
Como parte de las actividades, dentro de ese espacio, la docente de la Universidad Tecnológica de Tula-Tepeji, Paulette Pérez Ponce, operará un reloj astronómico Emerald Sequoia, para determinar el momento preciso del paso del Sol por el cenit. Por la tarde, bajo la moderación del titular del Departamento de Museos y Comunicación Educativa de la ZAT, Jesús Torres Peralta, especialistas en arqueoastronomía presentarán investigaciones recientes sobre la relación entre la astronomía, el paisaje y el patrimonio cultural.
La profesora del curso Arqueoastronomía, calendario y paisaje, que se imparte en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, Steffany Martínez Gómez, dictará la ponencia El paso cenital: del pasado mesoamericano a las tradiciones indígenas de México. Posteriormente, la cronista de Tecámac, Tania Santillán Hernández, presentará La ruta del Sol por el cenit: de la geografía sagrada a los templos novohispanos. La especialista en sistemas hidráulicos prehispánicos, Guadalupe Islas Monter, compartirá un reciente descubrimiento en Epazoyucan, Hidalgo, en su ponencia Astronomía y agua de manantial. Una propuesta de petrograbado; y la pasante de Arqueología, Tanya Vázquez Serralde, presentará avances de su tesis Entre el mar y la montaña, el cenital en Quiahuiztlan, Veracruz.
Finalmente, Montero García expondrá los resultados de sus investigaciones sobre las evidencias arqueológicas del registro del paso cenital en la Pirámide del Sol y en dos cuevas de Teotihuacan.
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