_ El Síndrome Visual Informático se ha convertido en una de las principales molestias derivadas del uso prolongado de dispositivos electrónicos. Pasar largas horas frente a pantallas de móviles y ordenadores reduce hasta en un 60 % la frecuencia del parpadeo, lo que ocasiona sequedad ocular, picor y fatiga visual.
Los especialistas advierten que nuestros ojos no están diseñados para mantener la vista fija en distancias cortas durante tanto tiempo. Este esfuerzo constante de los músculos oculares, sumado a la luz azul emitida por las pantallas, incrementa el contraste y el deslumbramiento, generando mayor cansancio y sobrecarga visual.
Factores como una mala postura corporal, brillo excesivo en los dispositivos y el uso de tipografías demasiado pequeñas intensifican los síntomas. Entre ellos destacan enrojecimiento, visión borrosa, sequedad, dolores de cabeza y mareos, que afectan directamente la calidad de vida de quienes pasan horas frente a pantallas.
Para reducir estos efectos, se recomienda aplicar la regla del 20-20-20: cada 20 minutos mirar un objeto a 20 pies de distancia (aproximadamente 6 metros) durante 20 segundos. Además, parpadear con frecuencia, ajustar el brillo y contraste de los dispositivos y mantener una postura adecuada son medidas clave para prevenir el Síndrome Visual Informático.