EL TRABAJO COMUNITARIO Y CULTURAL EN Y DESDE LOS BARRIOS, DEBE BUSCAR LA AUTONOMÍA Y LA AUTOGESTIÓN
_ En el segundo dÃa del Foro Internacional Comunidad, Cultura y Paz, se llevó a cabo la mesa Las autonomÃas y la reconstrucción del tejido social en el espacio urbano
Asimismo, se abordó el tema Renunciar a la violencia. Formas alternativas de resistencia, educación y comunitarismo
El trabajo en y desde los barrios debe pugnar por la autonomÃa y la autogestión para no depender de vaivenes polÃticos o decisiones de los funcionarios en turno, además de que es fundamental que las decisiones provengan de los propios integrantes de estas comunidades, coincidieron en señalar los participantes en la Mesa 8 Las autonomÃas y la reconstrucción del tejido social en el espacio urbano del Foro Internacional Comunidad, Cultura y Paz.
En esta mesa, realizada la tarde de este martes en el Museo Memoria y Tolerancia del Centro Histórico capitalino, se abordaron diversas experiencias de grupos y colectivos que han realizado trabajo comunitario y cultural en espacios con altos Ãndices de violencia y pocos ingresos económicos como Iztapalapa, en el oriente de la Ciudad de México, o las colonias Gabriel Hernández y MartÃn Carrera, en Gustavo A. Madero.
Al participar en esta reflexión, Marco Rascón, Coordinador Interinstitucional de la SecretarÃa de Cultura capitalina, habló de su experiencia en el trabajo con grupos sociales desde los años 70 y 80, “cuando en la ciudad hablar de barrio era un concepto peyorativo y habÃa un Estado con una visión muy autoritaria de la polÃticaâ€.
En este sentido, recordó que el sismo del 85 aceleró los procesos de organización barriales, “se formó la Asamblea de Barrios en 1987 y más de 650 barrios y unidades se organizaron para buscar vivienda, esto conecta con la necesidad de la democracia, de la conciencia de los derechos ciudadanos y vienen las elecciones de 1988 que trajeron un cambio de mentalidad en los barrios: un crecimiento de conciencia polÃticaâ€.
Asimismo, sostuvo que es necesario que la sociedad “entre a disputar los espacios de decisión, pues de no hacerlo, los delega en otros poderes o instancias. La democracia no es dar el voto para elegir a alguien que va a tomar decisiones, sino que las comunidades trabajen y asuman su papel central en la toma de decisionesâ€.
Por su parte, José Luis Galicia, responsable de la Fábrica de Artes y Oficios (Faro) de Oriente, dijo que este espacio de la SecretarÃa de Cultura, que nació hace 14 años, trabaja “en la delegación más poblada del Distrito Federal: dos millones de habitantes, la mayorÃa de los cuales vive con 50 pesos diarios. En medio de esto nace el Faro para ofrecer talleres de artes y oficios y un espacio cultural para la comunidadâ€.
El Faro de Oriente, agregó, desde sus inicios ha tenido muchas problemáticas en cuanto a autonomÃa pues depende de una institución gubernamental y está sujeto a las decisiones de los funcionarios en turno; debido a ello ha tenido que gestionar también sus propios recursos, sus propios métodos de hacerse llegar talleristas u ofrecer espectáculos.
Para ello, “se convocó a la comunidad, se integró a talleristas de la zona y se logró que los diversos actores culturales de la ciudad voltearan sus ojos al espacio. Se establecieron diversos vÃnculos, lo cual ha sido muy enriquecedor, con todo ello se ha logrado una gran aceptación de la zona e incluso entre las bandas de chavos. Hoy el Faro se considera un territorio neutral para las bandas de la zona que van, por ejemplo, a un concierto y conviven dentro con pandillas rivales y cuidan el espacio porque sus familiares están ahÃ, o bien incluso ellos toman talleres o han formado colectivos artÃsticosâ€.
En tanto, Miguel Barrera, fundador y responsable del espacio independiente La Marabunta del norte de la Ciudad de México, comentó que “ser independiente, moverse en la autonomÃa, es difÃcil. Nosotros conseguimos recuperar un espacio público pero hay crisis continuas, pues no se pertenece a ningún partido o asociación polÃtica y de pronto es difÃcil mantener cerca a la gente que colaboraâ€.
Barrera también expresó que tratar de construir cultura en un barrio es complejo, por lo que se debe dar “un trabajo con la gente para poder subsistir como organización y la propia banda termina siendo lo que permite que siga el trabajoâ€. Tras indicar que su organización desarrolla su trabajo en colonias muy conflictivas como Gabriel Hernández y MarÃn Carrera, aseguró que “la labor de las instituciones públicas debe pasar por el respeto a la forma en que se organizan los grupos independientes, los cuales básicamente buscan autonomÃaâ€.
Finalmente, en la mesa moderada por Adán GarcÃa, del Museo Memoria y Tolerancia, Carlos Cruz Santiago, presidente de la organización Cauce Ciudadano, que trabaja con jóvenes de pandillas en la ciudad, apuntó que “nosotros lo primero que hicimos fue romper con los partidos polÃticos y, en 1998, un grupo de jóvenes le dimos forma a un espacio que acondicionamos para dar talleres, trabajando con una lÃnea de discurso muy clara en la que no querÃamos que siguieran usando de forma facciosa a los chavosâ€.
En ese trabajo, agregó, “hemos aprendido durante estos años que más que el término de tejido social, hay que hablar de comunidad, de recuperar nuestras comunidades. Aprendimos que tenÃamos que pensar con gran respeto por el barrio, para tejer comunidad con acciones concretas en las que participaran niños, jóvenes, adultos, pandillas, y nos fuimos dando cuenta en efecto que la cultura polÃtica en este paÃs está basada en el control del otro. Por ejemplo, hemos aprendido que no porque un gobierno financie una actividad no tenemos porque no denunciar los atropellos de ese gobierno en un territorio, en el camino entonces también aprendimos a ser defensores de derechos humanosâ€.
Herencia indÃgena
Finalmente, en laMesa 9 Renunciar a la violencia. Formas alternativas de resistencia, educación y comunitarismo, la cual cerró las actividades del segundo dÃa del Foro, el escritor Antonio Velasco Piña dijo que “la herencia indÃgena ha estado presente a lo largo de nuestra historia, un ejemplo de ello es la lucha zapatista en Chiapas, que ha hecho una transformación de la conciencia no sólo entre su gente, sino en muchos mestizos que han aprendido de ellosâ€.
En ese sentido, apuntó que “las culturas prehispánicas no fueron algo estático, no fueron algo homogéneo sino cambiante y debemos entender que en efecto ellas siempre tuvieron un concepto planetario: se ajustaban a los ecosistemasâ€, al tiempo que expuso que “Ayotzinapa nos ha dejado ver una corrupción espantosa donde están coludidos las autoridades y los delincuentes y donde también hay una gran degradación de la sociedad que ha permitido esta situación, pero al mismo tiempo nos da esperanza la reacción mundial que ha provocado esta tragedia, esto nos muestra que ya se está gestando una conciencia planetariaâ€.
Por su parte, Marcela Ugalde Velásquez, de la organización Chilam, expresó que “la filosofÃa prehispánica debe recuperarse para que reconstruir el tejido social de México†y sostuvo que “a los niños desde temprana edad se les debe hacer sentir quiénes son, que sepan que son fuertes, que son importantes, que son parte activa del universo, como en las culturas prehispánicas, donde se tenÃa clara conciencia de la dualidad vida y muerte, y que se formaba parte de una gran unidad que era el universoâ€. La mesa fue moderada por Iván Pérez Téllez.
El Foro Internacional Comunidad, Cultura y Paz es organizado por el Gobierno de la Ciudad de México, a través de la SecretarÃa de Cultura, la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) y el Museo Memoria y Tolerancia, con el apoyo de la UNAM, y se realizará a hasta el viernes 14 de noviembre en la capital mexicana y en Cuernavaca.
Un total de 18 mesas de trabajo se llevarán a cabo durante los cinco dÃas que dura el encuentro, de forma simultánea en el Museo Memoria y Tolerancia y la UAEM.
Asimismo, se abordó el tema Renunciar a la violencia. Formas alternativas de resistencia, educación y comunitarismo
El trabajo en y desde los barrios debe pugnar por la autonomÃa y la autogestión para no depender de vaivenes polÃticos o decisiones de los funcionarios en turno, además de que es fundamental que las decisiones provengan de los propios integrantes de estas comunidades, coincidieron en señalar los participantes en la Mesa 8 Las autonomÃas y la reconstrucción del tejido social en el espacio urbano del Foro Internacional Comunidad, Cultura y Paz.
En esta mesa, realizada la tarde de este martes en el Museo Memoria y Tolerancia del Centro Histórico capitalino, se abordaron diversas experiencias de grupos y colectivos que han realizado trabajo comunitario y cultural en espacios con altos Ãndices de violencia y pocos ingresos económicos como Iztapalapa, en el oriente de la Ciudad de México, o las colonias Gabriel Hernández y MartÃn Carrera, en Gustavo A. Madero.
Al participar en esta reflexión, Marco Rascón, Coordinador Interinstitucional de la SecretarÃa de Cultura capitalina, habló de su experiencia en el trabajo con grupos sociales desde los años 70 y 80, “cuando en la ciudad hablar de barrio era un concepto peyorativo y habÃa un Estado con una visión muy autoritaria de la polÃticaâ€.
En este sentido, recordó que el sismo del 85 aceleró los procesos de organización barriales, “se formó la Asamblea de Barrios en 1987 y más de 650 barrios y unidades se organizaron para buscar vivienda, esto conecta con la necesidad de la democracia, de la conciencia de los derechos ciudadanos y vienen las elecciones de 1988 que trajeron un cambio de mentalidad en los barrios: un crecimiento de conciencia polÃticaâ€.
Asimismo, sostuvo que es necesario que la sociedad “entre a disputar los espacios de decisión, pues de no hacerlo, los delega en otros poderes o instancias. La democracia no es dar el voto para elegir a alguien que va a tomar decisiones, sino que las comunidades trabajen y asuman su papel central en la toma de decisionesâ€.
Por su parte, José Luis Galicia, responsable de la Fábrica de Artes y Oficios (Faro) de Oriente, dijo que este espacio de la SecretarÃa de Cultura, que nació hace 14 años, trabaja “en la delegación más poblada del Distrito Federal: dos millones de habitantes, la mayorÃa de los cuales vive con 50 pesos diarios. En medio de esto nace el Faro para ofrecer talleres de artes y oficios y un espacio cultural para la comunidadâ€.
El Faro de Oriente, agregó, desde sus inicios ha tenido muchas problemáticas en cuanto a autonomÃa pues depende de una institución gubernamental y está sujeto a las decisiones de los funcionarios en turno; debido a ello ha tenido que gestionar también sus propios recursos, sus propios métodos de hacerse llegar talleristas u ofrecer espectáculos.
Para ello, “se convocó a la comunidad, se integró a talleristas de la zona y se logró que los diversos actores culturales de la ciudad voltearan sus ojos al espacio. Se establecieron diversos vÃnculos, lo cual ha sido muy enriquecedor, con todo ello se ha logrado una gran aceptación de la zona e incluso entre las bandas de chavos. Hoy el Faro se considera un territorio neutral para las bandas de la zona que van, por ejemplo, a un concierto y conviven dentro con pandillas rivales y cuidan el espacio porque sus familiares están ahÃ, o bien incluso ellos toman talleres o han formado colectivos artÃsticosâ€.
En tanto, Miguel Barrera, fundador y responsable del espacio independiente La Marabunta del norte de la Ciudad de México, comentó que “ser independiente, moverse en la autonomÃa, es difÃcil. Nosotros conseguimos recuperar un espacio público pero hay crisis continuas, pues no se pertenece a ningún partido o asociación polÃtica y de pronto es difÃcil mantener cerca a la gente que colaboraâ€.
Barrera también expresó que tratar de construir cultura en un barrio es complejo, por lo que se debe dar “un trabajo con la gente para poder subsistir como organización y la propia banda termina siendo lo que permite que siga el trabajoâ€. Tras indicar que su organización desarrolla su trabajo en colonias muy conflictivas como Gabriel Hernández y MarÃn Carrera, aseguró que “la labor de las instituciones públicas debe pasar por el respeto a la forma en que se organizan los grupos independientes, los cuales básicamente buscan autonomÃaâ€.
Finalmente, en la mesa moderada por Adán GarcÃa, del Museo Memoria y Tolerancia, Carlos Cruz Santiago, presidente de la organización Cauce Ciudadano, que trabaja con jóvenes de pandillas en la ciudad, apuntó que “nosotros lo primero que hicimos fue romper con los partidos polÃticos y, en 1998, un grupo de jóvenes le dimos forma a un espacio que acondicionamos para dar talleres, trabajando con una lÃnea de discurso muy clara en la que no querÃamos que siguieran usando de forma facciosa a los chavosâ€.
En ese trabajo, agregó, “hemos aprendido durante estos años que más que el término de tejido social, hay que hablar de comunidad, de recuperar nuestras comunidades. Aprendimos que tenÃamos que pensar con gran respeto por el barrio, para tejer comunidad con acciones concretas en las que participaran niños, jóvenes, adultos, pandillas, y nos fuimos dando cuenta en efecto que la cultura polÃtica en este paÃs está basada en el control del otro. Por ejemplo, hemos aprendido que no porque un gobierno financie una actividad no tenemos porque no denunciar los atropellos de ese gobierno en un territorio, en el camino entonces también aprendimos a ser defensores de derechos humanosâ€.
Herencia indÃgena
Finalmente, en laMesa 9 Renunciar a la violencia. Formas alternativas de resistencia, educación y comunitarismo, la cual cerró las actividades del segundo dÃa del Foro, el escritor Antonio Velasco Piña dijo que “la herencia indÃgena ha estado presente a lo largo de nuestra historia, un ejemplo de ello es la lucha zapatista en Chiapas, que ha hecho una transformación de la conciencia no sólo entre su gente, sino en muchos mestizos que han aprendido de ellosâ€.
En ese sentido, apuntó que “las culturas prehispánicas no fueron algo estático, no fueron algo homogéneo sino cambiante y debemos entender que en efecto ellas siempre tuvieron un concepto planetario: se ajustaban a los ecosistemasâ€, al tiempo que expuso que “Ayotzinapa nos ha dejado ver una corrupción espantosa donde están coludidos las autoridades y los delincuentes y donde también hay una gran degradación de la sociedad que ha permitido esta situación, pero al mismo tiempo nos da esperanza la reacción mundial que ha provocado esta tragedia, esto nos muestra que ya se está gestando una conciencia planetariaâ€.
Por su parte, Marcela Ugalde Velásquez, de la organización Chilam, expresó que “la filosofÃa prehispánica debe recuperarse para que reconstruir el tejido social de México†y sostuvo que “a los niños desde temprana edad se les debe hacer sentir quiénes son, que sepan que son fuertes, que son importantes, que son parte activa del universo, como en las culturas prehispánicas, donde se tenÃa clara conciencia de la dualidad vida y muerte, y que se formaba parte de una gran unidad que era el universoâ€. La mesa fue moderada por Iván Pérez Téllez.
El Foro Internacional Comunidad, Cultura y Paz es organizado por el Gobierno de la Ciudad de México, a través de la SecretarÃa de Cultura, la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) y el Museo Memoria y Tolerancia, con el apoyo de la UNAM, y se realizará a hasta el viernes 14 de noviembre en la capital mexicana y en Cuernavaca.
Un total de 18 mesas de trabajo se llevarán a cabo durante los cinco dÃas que dura el encuentro, de forma simultánea en el Museo Memoria y Tolerancia y la UAEM.