La también escritora e investigadora firmó numerosos libros con el seudónimo Pascuala Corona
Por su multifacética labor fue conocida como “la tejedora de la vida cultural mexicana”
Narradora, pintora e ilustradora, investigó ampliamente las artes populares del país


La Secretaría de Cultura de la Ciudad de México (SCCDMX) lamenta el fallecimiento de la escritora, narradora e ilustradora Teresa Castelló Yturbide, ocurrido este martes 20 de enero, y se une a la pena que embarga a familiares, amigos y la comunidad artística en general.

Más conocida por su seudónimo, Pascuala Corona, con el cual firmó numerosos libros, a Teresa Castelló se le identifica como “la tejedora de la vida cultural mexicana” debido a su amplia labor de recopilación y documentación de las artes y oficios, de las costumbres y las tradiciones populares del país.

Originaria de la Ciudad de México (21 de marzo de 1917), Pascuala Corona, además de escritora y narradora, realizó una amplia labor de investigación de las artes tradicionales y se desempeñó como pintora e ilustradora de libros; asimismo, dedicó gran parte de su vida a la labor social enseñando a leer a muchas personas, principalmente indígenas.

Sus trabajos de investigación y documentación sobre las artes populares –recurriendo directamente a las personas-- quedaron plasmados en varios libros y numerosos artículos con los que colaboró en revistas, y compartió a través de constantes conferencias, simposios y asesorías a otros investigadores e instituciones.

Teresa Castelló realizó estudios en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda y en 1945 publicó su primer libro: Cuentos mexicanos para niños, bajo el seudónimo de Pascuala Corona, nombre que tomó de la nana que le contaba cuentos en la casa de su abuela en Pátzcuaro, Michoacán.

En 1952 publicó Cuentos de rancho y de ahí siguió hasta llegar a 30 títulos, entre los que destacan Cuentos mexicanos para niños, 1945; Cuentos de rancho, 1951; Tres colorantes prehispánicos, 1985; Sangalote, 1987; La seda, 1987; El niño dulcero, 1987; El pozo de los ratones, 1992; La frasterita, 1996; Cuentos de Pascuala, 1986; Señor Don Gato, 1992; El morralito de ocelote, 1998; Trova, 2001, y Baulito de cuentos contados por Pascuala Corona, 2003 y otros.

En años recientes, dos textos suyos, Leyenda de la china poblana y Mi abuela Romualda, fueron elegidos para formar parte del acervo de las bibliotecas escolares de todo el país.

Su obra ha sido reconocida por las instituciones con el Premio Antoniorrobles 1993 por El morralito de ocelote, y el Premio White Ravens 1987 por Tres colorantes prehispánicos. Asimismo, en 2010 se le otorgó el Premio de Cuento Infantil Juan de la Cabada por su destacada trayectoria y en 2008 recibió un homenaje por su trayectoria como especialista en arte popular por parte del Museo Franz Mayer.

Como artista plástica --pintora de caballete e ilustradora de sus propios libros-- usaba el seudónimo de Girasola y esa faceta se refleja en una amplia obra artesanal que practica, difunde y salvaguarda; asimismo, es autora de importantes libros sobre cocina y ropa tradicional mexicana, convirtiéndose en referencia obligada en cada tema.

En ese campo es co-autora de libros como El traje indígena en México, Historia y arte de la seda en México, Colorantes naturales de México, El rebozo y el sarape e Historia de México a través de la indumentaria.

Teresa Castelló mantuvo un estrecho contacto con grupos indígenas, sobre todo mujeres, para recopilar sus leyendas y tradiciones. De esa manera obtenía la información para sus libros. Ello le permitió desarrollar una importante labor social, pues desde muy joven y hasta la edad madura dedicó tiempo a enseñar a leer y otras labores que les permitieran ganarse la vida sin descuidar sus hogares.

En 1988 fundó la asociación Pro-Seda para apoyar al cultivo de la morera y la crianza de gusanos de seda con un grupo de mujeres mixtecas en San Mateo del Peñasco, Oaxaca.