Logo
INDAGAN LA DIETA DE LOS ANTIGUOS TEOTIHUACANOS CON ANÁLISIS MICROBOTÁNICO DE CÁLCULOS DENTALES
turismo - 2017-11-28
BETA
INDAGAN LA DIETA DE LOS ANTIGUOS TEOTIHUACANOS CON ANÁLISIS MICROBOTÁNICO DE CÁLCULOS DENTALES

Aplicados por primera vez a restos humanos teotihuacanos y mesoamericanos en general, una serie de análisis microbotánicos hechos a partir de cálculos dentales son realizados por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA) de la UNAM, sobre los remanentes de alimento que se alojaban en la dentadura de la llamada ‘Señora del Barrio’.

Las conclusiones preliminares del estudio tienen que ver con el reconocimiento de fibras y estructuras celulares de maguey pulquero (Agave Salmiana), así como de otros alimentos derivados de esta planta, como aguamiel, pulque y la llamada ‘piña de maguey’, que actualmente se consume masticada. Si bien la ingesta de tal alimento en la ciudad prehispánica estaba referida por otras fuentes documentales y arqueológicas, no había sido comprobada a partir de la examinación y caracterización microscópica de sus remanentes.

La iniciativa, encabezada por el antropólogo físico Jorge Archer Velasco, de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), y las investigadoras Julia Pérez Pérez y Carmen Adriano Morán, del Laboratorio de Paleoetnobotánica y Paleoambiente del IIA, representa un primer vistazo por medio de evidencia arqueológica directa, a temas como las prácticas alimentarias, la disponibilidad de alimentos e incluso los hábitos de higiene que se tenían durante el colapso en Teotihuacan (entre los años 600 y 700 d.C.), cuando se especula que vivió dicha mujer cuyo cálculo dental se analiza actualmente.

La osamenta de este personaje femenino, contextualizó la arqueóloga Julia Pérez, fue hallada en 2014 en el marco del Proyecto Arqueológico Barrio Oaxaqueño, a cargo de la doctora Verónica Ortega, cuyo descubrimiento llamó la atención por presentar modificaciones corporales, como la deformación cefálica propia del área maya, alteraciones dentales intencionales en los incisivos centrales superiores y una prótesis dental removible hecha de serpentina; rasgos que aluden a su alto estatus social y al carácter pluricultural que tuvo Teotihuacan.

Respecto a la técnica de análisis microbotánico de cálculo dental, la investigadora refirió que a pesar de tratarse de un método novel para el área mesoamericana, ha abrevado de estudios previos hechos en otras partes del mundo. Uno de ellos, ejemplificó, publicado en 2010 por Amanda Henry, Alison Brooks y Dolores Piperno, probó que los neandertales tenían una dieta tanto animal como vegetal, en vez de un régimen carnívoro, como solía pensarse.

El trabajo iniciado en 2016 con la ‘Señora del Barrio’, detalló, consiste en cinco aspectos: la preparación de las muestras del cálculo arqueológico; la observación con microscopio óptico y Microscopio Electrónico de Barrido (MEB); la obtención de muestras de plantas y alimentos contemporáneos; la comparación de los ejemplares antiguos y modernos y, finalmente, la interpretación de resultados para determinar, en caso de que se presenten coincidencias, si una planta fue consumida en el pasado.

Para obtener la muestra se usó un bisturí esterilizado en un espacio libre de aire y contaminantes para retirar segmentos mínimos —en promedio de 0.1 gramos— del cálculo dental, que es la “placa bacteriana mineralizada que se forma en la parte lingual o bucal de los dientes si no se tiene una higiene adecuada”.

Tras un tratamiento especializado, la muestra fue observaba con microscopio óptico y MEB para identificar fibras y estructuras celulares en ella. En paralelo, se obtuvieron muestras actuales de pencas de maguey, aguamiel, pulque, raspadores y otras herramientas usadas para producir esta bebida, e incluso del sarro dental de un bebedor contemporáneo de pulque. Las analogías entre ambas muestras dejaron en claro la presencia arqueológica del agave.

Cabe destacar que ésta es la primera fase de un proyecto que busca identificar al menos cuatro elementos en el cálculo dental de la ‘Señora del Barrio’: fibras (ya trabajadas en el maguey), almidón, polen y fitolitos.

La doctora Julia Pérez indicó que el proceso en el que ahora trabaja dentro del Laboratorio de Paleoetnobotánica del IIA de la UNAM, como colaboradora de proyecto, tiene que ver con la búsqueda de fitolitos (estructuras celulares de plantas) que evidencien la presencia de restos de otras plantas, como quelite, verdolaga, huazontle y romero, en la dieta teotihuacana.

Dicha labor, aunó, se complejiza al implicar la toma, pulverización, incineración (fase que vuelve manifiesta la presencia de estructuras silíceas) y el análisis de muestras ‘jóvenes’ y ‘maduras’ de dichos quelites, dado que al ser la primera ocasión que se analizan microrrestos de tales alimentos, no se sabe si producen fitolitos, es decir, “si dejan huellas celulares de su consumo”. Algo similar, dijo, ocurrirá cuando se estudie el maíz, ya que habrá que identificar a cuál de las más de 50 razas que se conocen pertenecen las muestras arqueológicas.

Además de concluir que esta labor en proceso otorgará mayor información acerca de la vida cotidiana y alimentaria de la última fase de la Ciudad de los Dioses, la investigadora destacó que a partir del análisis de cálculos dentales puede indagarse en otros temas, como las enfermedades que un individuo tuvo a lo largo de su vida, mediante el estudio proteico de la placa dental.

Igualmente, aseveró que otro derivado del trabajo desarrollado por el IIA y el INAH es que permitirá generar nuevas líneas de investigación para que, en el futuro, otros investigadores puedan retomar los datos microscópicos que se recaben con la ‘Señora del Barrio’, y aplicarlos a otros contextos arqueológicos para optimizar tiempos y facilitar la identificación de restos microbotánicos.


Más de turismo