Analizan cómo recrear la ritualidad y los saberes tradicionales en tiempos de distanciamiento social - NTCD Noticias
Viernes 18 de septiembre de 2020

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Analizan cómo recrear la ritualidad y los saberes tradicionales en tiempos de distanciamiento social

Analizan cómo recrear la ritualidad y los saberes tradicionales en tiempos de distanciamiento social

Analizan cómo recrear la ritualidad y los saberes tradicionales en tiempos de distanciamiento social

El primero de dos conversatorios que han organizado la SC y el INAH, a través de las direcciones General de Culturas Populares, Indígenas y Urbanas; y de Patrimonio Mundial

Como humanidad, sería un error dejar pasar este 2020 ―condicionado por el aislamiento social para evitar la propagación del coronavirus―, sin transformar nuestros pensamientos, acciones y relaciones que mantenemos con el núcleo familiar, la comunidad y, sobre todo, con el planeta. Si se toma como un año de introspección, podemos dar un giro significativo en el sentido correcto, coincidieron cuatro mujeres defensoras y portadoras del Patrimonio Cultural Inmaterial.

Desde los estados mexicanos de Michoacán y Chiapas, a la provincia argentina de Salta, en el antiguo camino inca; dos antropólogas y dos promotoras culturales se “conectaron” para participar en el diálogo digital “Ritualidad y saberes tradicionales: desafíos ante el COVID- 19”, el primero de dos conversatorios que han organizado en conjunto las direcciones General de Culturas Populares, Indígenas y Urbanas (DGCPIU), y de Patrimonio Mundial (DPM), adscritas a la Secretaría de Cultura y al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), respectivamente.

Con la intervención del escritor tsotsil, Enrique Pérez López; las investigadoras Gillian Newell y Florencia Boasso, quienes trabajan con comunidades indígenas chiapanecas y del norte de Argentina, respectivamente; así como Moreida Sánchez Rico y Marcela Zalazar, que desde sus trincheras defienden los saberes de sus pueblos purépecha y tastil, abordaron las posibilidades que entraña este momento de inflexión en la historia mundial.

Para Moreida Sánchez, promotora cultural que desciende de una familia de médicos tradicionales, la actual crisis sanitaria ha significado una vuelta a la esencia de las costumbres y los conocimientos comunitarios, los cuales nacen en el seno familiar. Visto de una forma resiliente, esta coyuntura —dijo— “es un espacio de oportunidad para voltear hacia nosotros mismos”.

“Los rituales que antes realizábamos en su máxima expresión, los hemos llevado a cabo en la familia, máximo 20 personas, con los cargos y las responsabilidades que antes se daban a nivel colectivo. Eso ha propiciado que los jóvenes y los más chicos conozcan la esencia de las tradiciones, porque sólo conocían el cascarón: la festividad, pero no su razón de ser, la idea del mundo que hay detrás”, comentó en la transmisión realizada por el canal de INAH tv en YouTube.

No obstante, lo cierto es que esta contingencia ha expuesto la enorme desigualdad que priva entre las poblaciones urbanas y rurales, donde mayoritariamente viven los grupos indígenas, detentores del Patrimonio Cultural Inmaterial, un legado que reúne prácticas, expresiones, saberes y técnicas de diversa índole; sostuvo por su parte la investigadora y docente de la Universidad Nacional de Salta, en Argentina, Florencia Boasso.

“La Convención de la UNESCO ya señalaba que las prácticas que nos preocupa salvaguardar, pertenecen a colectivos en estado de vulnerabilidad. La lección a aprender de esta situación, es la de escuchar, porque existe un divorcio entre las políticas públicas que implementan los gobiernos, con respecto a lo que quieren los colectivos, es necesario hacer ejercicios reales de consulta a las poblaciones. El mayor desafío es trabajar desde la gestión local”.

En el conversatorio efectuado en el marco de la campaña “Contigo en la distancia”, de la Secretaría de Cultura, la activista pronunció que es difícil encontrar el equilibro entre el distanciamiento social y la reproducción de estas prácticas, puesto que se aprenden a través del cuerpo: oliendo, escuchando, mirando… acompañando, en pocas palabras. Además, “en un confinamiento tan largo como hemos tenido en Argentina, la gente empieza a desobedecer porque necesita contacto con el otro”.

Los cuestionamientos son hacia la sociedad de consumo, de ahí que debemos pensar si estamos dispuestos a enfrentar las consecuencias del modelo capitalista, reflexión que aún no se produce. En su opinión, “el patrimonio no es indestructible porque lo crean y recrean las personas, y como especie somos vulnerables, más de lo que pensamos; y en Argentina tenemos otro factor que ha sido la negación y persecución de sus pueblos indígenas a lo largo de su historia”.

“Lo que tiene el Patrimonio Cultural Inmaterial es esa capacidad de generar cohesión social, y que permite sostenerse pese a lo precario de las condiciones. Lo otro, es todo lo que debemos aprenderles, por ejemplo, su respeto a la naturaleza; entre los guaraníes ―con quienes trabajo―, el ñande ɨwɨ (nuestra tierra), es algo muy concreto, una madre a la que se debe cuidar junto con sus hijos, que son todos los seres que la habitan. Al margen de la pandemia de COVID-19, los seres humanos tenemos a la muerte por destino, la conciencia de nuestra finitud debería conducirnos a otro modo de estar sobre la tierra”, expresó Florencia Boasso.

En tanto, las comunidades indígenas de todo el orbe, y de Latinoamérica en particular, nos van mostrando cómo superan las adversidades. Gillian Newell, antropóloga de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, refirió que bajo los preceptos de la “nueva normalidad”, los zoques han organizado sus tradicionales bailes a las afueras de las iglesias, sin pasar por el pueblo; mientras que otros grupos celebraron sus peregrinaciones en Tuxtla Gutiérrez, durante el Día de San Roque, portando cubrebocas tejidos, un elemento que se ha añadido como símbolo de resistencia cultural.

En el extremo del continente, Marcela Zalazar, danzante tradicional de San Rosa de Tastil, comentó que este año debió suspenderse el festejo de agosto a la Pachamama (Madre Naturaleza); como también sucedió con la Danza del Suri, que simboliza al cadencioso movimiento del avestruz o ñandú en celo y a los ejecutores de los “Sikus” (Instrumento nativo como zampona). En un acto de fe, ella confía al Señor y a la Virgen del Milagro, “que esto pase pronto y que volvamos a compartir todos juntos”.

Los conversatorios “El Patrimonio Cultural Inmaterial: fuente de resiliencia y desarrollo local ante el COVID-19”, continuarán el jueves 27 de agosto con el tema: “Economías locales y el patrimonio cultural”, en un punto de las 11 horas por el canal de INAH tv en YouTube.


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